Lucía Caram: "Las vacaciones en La Seu d’Urgell no cambiarán la historia de Ucrania, pero sí la de los niños que vendrán"
La iniciativa quiere ofrecer a los niños, marcados por la guerra, la oportunidad de vivir unos días de paz, fraternidad y descubrimiento en el Pirineo catalán
El claustro de la Catedral de Santa María de Urgell ha acogido este martes la presentación del programa "Vacaciones con paz: de Ucrania a La Seu d’Urgell", una iniciativa solidaria que, del 12 al 19 de julio, hará posible la estancia de 55 niños y adolescentes ucranianos, de entre 6 y 16 años, en la capital del Alt Urgell. Durante una semana, los participantes podrán dejar atrás, aunque sea temporalmente, la realidad de la guerra para descubrir el Pirineo y disfrutar de actividades de ocio en un entorno de paz.
El acto, celebrado coincidiendo con la festividad de Sant Ot, ha contado con la participación del obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano; el alcalde de La Seu d’Urgell, Joan Barrera; y la directora de la Fundación del Convento de Santa Clara, la dominica sor Lucía Caram, quienes han coincidido en destacar el valor de la acogida y de la cooperación institucional para hacer posible este proyecto.
En su intervención, el obispo de Urgell afirmó que la iniciativa responde a la voluntad de "dar la posibilidad de vivir en paz" a unos niños que han crecido rodeados por el conflicto. "Somos ciudadanos de un mundo que necesita paz para crecer como personas", subrayó, celebrando que, a partir del próximo domingo, medio centenar de jóvenes "compartirán unos días en el Pirineo catalán, disfrutando de este don que Dios Padre nos ha concedido". Serrano recordó que "hemos sido creados para ser portadores de paz" y agradeció la implicación de todas las instituciones que han hecho posible esta iniciativa, especialmente la colaboración entre el Obispado y el Ayuntamiento.
El prelado también tuvo palabras de reconocimiento para sor Lucía Caram, a quien agradeció su labor humanitaria en Ucrania. "Gracias por tu testimonio; que nos ayude a ser sembradores de buenas noticias y de mucha paz", expresó.
Por su parte, el alcalde Joan Barrera vinculó la presentación del proyecto con la identidad de la ciudad. "Celebramos San Ot, patrón de La Seu, y celebramos también a los cincuenta jóvenes que vendrán a disfrutar de 'Vacaciones con paz'", señaló. Barrera recordó que La Seu d’Urgell es "territorio de frontera" y que su historia ha estado marcada por la proximidad de los conflictos. "Conocemos lo que es la guerra y su crudeza, y debemos ser un ejemplo de acogida, de inclusión y de una ciudad con paz y en paz", afirmó, antes de expresar su deseo de que esta experiencia pueda tener continuidad en los próximos años.
La directora de la Fundación del Convento de Santa Clara, sor Lucía Caram, explicó que el proyecto nació a raíz de la petición de la Policía Nacional de Ucrania, que le trasladó la situación de varios niños que han perdido a sus padres a causa de la guerra. Paralelamente, tanto el Obispado como el Ayuntamiento le manifestaron su voluntad de colaborar, lo que permitió poner en marcha la iniciativa.
"Hoy hacemos realidad el sueño de muchos niños", afirmó. Unos menores que llegarán "con una pequeña maleta", pero cargados de vivencias que "pesan mucho más que su edad". Caram recordó que muchos de ellos han visto cómo las bombas destruían sus hogares y han crecido familiarizados con el sonido de las sirenas antiaéreas. "Son niños que necesitan jugar, descubrir las montañas, practicar piragüismo y dormir una noche entera sin despertarse", dijo.
La religiosa defendió que "todo niño debería crecer aprendiendo el lenguaje del amor y de la ternura" y remarcó que, aunque estas vacaciones "no cambiarán la historia de Ucrania, sí cambiarán la historia de los niños que vendrán". También recordó unas palabras del papa León XIV: "No podemos olvidarnos de nuestros hermanos mientras rezamos a Dios".
Antes de concluir su intervención, sor Lucía Caram agradeció la implicación de todas las personas, instituciones y entidades que han hecho posible el proyecto. "Han puesto autocares, han abierto el Canal Olímpico, la Catedral… pero, sobre todo, han abierto su corazón", afirmó, haciendo un llamamiento a no vivir el sufrimiento de los demás desde la indiferencia: "No miremos la vida como espectadores".
Durante una semana, La Seu d’Urgell ofrecerá a estos niños mucho más que unas vacaciones. Les ofrecerá un espacio de tranquilidad, convivencia y esperanza, demostrando que la solidaridad también se construye desde los gestos cotidianos y desde el compromiso compartido de toda una comunidad.