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Manel Gasch, el abad del milenario y de la visita de León XIV a Montserrat

La abadía conmemora cinco años de la bendición abacial en un periodo marcado por grandes acontecimientos históricos e institucionales

Manel Gasch, en Montserrat.
Manel Gasch, en Montserrat. | Agencia Flama

La Abadía de Montserrat conmemorará este martes, 13 de octubre, coincidiendo con la solemnidad de los beatos mártires de Montserrat, el quinto aniversario de la bendición abacial de Manel Gasch, elegido abad de la comunidad benedictina el 15 de septiembre de 2021. Cinco años después de aquel inicio, la efeméride invita a recordar un periodo que ha tenido en el Milenario del monasterio y la peregrinación del papa León XIV dos de sus hitos más destacados.

La celebración eucarística comenzará a las once de la mañana y contará con la participación de la Capilla de Música de Montserrat y la Escolanía. Entre las piezas previstas figuran O sacrum convivium, del maestro montserratino Anselm Ferrer, y Gaudent in coelis, de Tomás Luis de Victoria. La música, estrechamente vinculada a la tradición litúrgica del santuario, acompañará una jornada que une la memoria de los mártires con la conmemoración del ministerio abacial de Gasch.

Bendición al servicio de la comunidad

La bendición abacial de Manel Gasch tuvo lugar el 13 de octubre de 2021, un mes después de su elección, en una fecha especialmente significativa para la comunidad montserratina. La ceremonia fue conferida por Manuel Nin, monje de Montserrat y entonces exarca apostólico para los católicos de tradición bizantina de Grecia, en una celebración que reunió a representantes de la Iglesia, de las instituciones y de la sociedad civil.

El rito expresó, a través de sus signos propios, la naturaleza del servicio que asumía el nuevo abad. Tras la promesa de fidelidad y la oración de bendición, Gasch recibió la Regla de san Benito, el anillo, la mitra y el báculo, símbolos de la enseñanza espiritual, el vínculo con la comunidad, la autoridad y la misión pastoral. Su entronización y el abrazo de los obispos, los abades y los monjes completaron una celebración que culminó con el canto del Virolai.

Manel Gasch, nacido en Barcelona en 1970, había ingresado en el monasterio en 1996, después de licenciarse en Derecho. Emitió la profesión monástica solemne en 2002 y fue ordenado sacerdote en 2011. Antes de ser elegido abad, había sido prefecto de la Escolanía entre 2005 y 2010, profesor de teología y mayordomo-administrador del monasterio, una responsabilidad que le había proporcionado un profundo conocimiento de la vida y el funcionamiento de la abadía.

En sus primeras palabras como abad, Gasch expresó una voluntad que se ha convertido en una de las ideas centrales de su ministerio: que Montserrat continuara siendo «casa de todos». En este punto de su intervención, el benedictino reivindicó la vocación del monasterio y del santuario de presentar a Jesucristo y su Evangelio a la sociedad, y pidió la oración y el apoyo de todas las personas que aman, visitan y colaboran con Montserrat.

El Milenario, un hito histórico

Entre los acontecimientos que han marcado estos cinco años, destaca por encima de todos la celebración del Milenario de Montserrat. La efeméride, conmemorada en 2025, recordaba los mil años transcurridos desde la consagración del cenobio en la montaña por el abad Oliba. La inauguración oficial de las celebraciones, en septiembre de 2024, dio comienzo a un programa con vocación de acogida y participación del conjunto de la sociedad, que situó la historia de la Abadía en diálogo con los retos del presente.

Gasch, en una celebración en el cenobio catalán en agosto de 2025.
Gasch, en una celebración en el cenobio catalán en agosto de 2025. | Monestir de Montserrat

Bajo el gobierno de Gasch, el Milenario se convirtió en una oportunidad para hacer visible la continuidad de una institución que ha atravesado siglos de transformaciones históricas, culturales y religiosas. La conmemoración puso de relieve la contribución benedictina a la sociedad y a la cultura, así como el papel de Montserrat en la historia espiritual y colectiva de Cataluña. No se trataba únicamente de recordar los orígenes del monasterio, sino también de proyectar su legado hacia el futuro.

La dimensión internacional de la efeméride tuvo una expresión significativa en las exposiciones dedicadas a Montserrat en Bruselas y Roma durante 2025. La Abadía llevó así su historia y su contribución benedictina a espacios europeos de proyección institucional y cultural. En este contexto, el padre abad encabezó la delegación montserratina que viajó al Vaticano en octubre de aquel año, con motivo de la inauguración de la exposición sobre la contribución benedictina a la construcción de Europa.

La visita de León XIV, culminación del Milenario

El segundo gran hito de este periodo ha sido la peregrinación del papa León XIV a Montserrat, el 10 de junio de 2026. En el marco de su viaje apostólico, el pontífice visitó el monasterio y el santuario y presidió el rezo del santo rosario, seguido de la Salve y el Virolai, interpretados por la Escolanía. La jornada representó uno de los momentos culminantes de las celebraciones del Milenario y un acontecimiento de especial relevancia para la comunidad benedictina.

El papa León XIV, recibido por el abad de Montserrat durante su visita a la abadía el 10 de junio de 2026.
El papa León XIV, recibido por el abad de Montserrat durante su visita a la abadía el 10 de junio de 2026. | Monestir de Montserrat

La visita tuvo también un profundo valor simbólico: era la segunda vez que Montserrat recibía la peregrinación de un papa en sus más de mil años de historia, después de la visita de san Juan Pablo II en 1982. En su intervención, León XIV encomendó a la Virgen de Montserrat su ministerio petrino y la misión de la Iglesia. La presencia del pontífice proyectó internacionalmente la significación espiritual del santuario y supuso un broche de oro excepcional para el año conmemorativo.

Para el abad Manel Gasch, la preparación y la acogida de esta visita formaron parte de un periodo en el que Montserrat reforzó la proyección pública de su tradición monástica y su capacidad de acogida. El Milenario y la peregrinación papal, aunque respondieron a momentos diferentes, quedaron unidos por una misma voluntad de hacer presente el legado histórico de la Abadía y abrirlo a las generaciones actuales. Son, sin duda, dos de los hitos que dan mayor relevancia a estos cinco años de gobierno abacial.

Continuidad y horizonte de futuro

El balance de este primer quinquenio no puede reducirse, sin embargo, a las grandes efemérides. La vida de Montserrat sigue articulándose en torno a la oración comunitaria, la acogida de los peregrinos, la liturgia, la música y la labor educativa y cultural de las instituciones vinculadas al monasterio. La celebración de este martes, integrada en el calendario litúrgico y en la vida cotidiana de la comunidad, recuerda precisamente que la misión del abad se desarrolla tanto en los acontecimientos excepcionales como en el servicio ordinario.

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