La Morenica baja entre lágrimas: la guerra por las andas divide a sus devotos
"Ya no es un cargo, es una herida": Joaquín Vidal Coy lleva al tribunal eclesiástico su cese al frente del trono de la Fuensanta
La Morenica baja entre lágrimas: la guerra por las andas divide a sus devotos
La próxima bajada de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Murcia, llega envuelta en una controversia inédita: Joaquín Vidal Coy ha sido cesado como cabo de andas del trono de la “Morenica” y anuncia que impugnará el proceso ante la jurisdicción eclesiástica. El hasta ahora responsable del paso define su destitución como una “caza de brujas” y asegura que la decisión es “inmoral, ilegal, ilógica e impresentable”; la Hermandad y el Cabildo Catedralicio, en cambio, defienden que se trata del fin de un cargo sujeto a mandato y de una reforma orientada a evitar arbitrariedades.
Qué es un cabo de andas
El cabo de andas es la persona que dirige la cuadrilla de estantes -los hombres y mujeres que portan el trono- durante los traslados y procesiones de una imagen. No se limita a dar las órdenes de marcha, sino que coordina la seguridad, los relevos, el ritmo, las maniobras y el cumplimiento de las indicaciones litúrgicas y organizativas.
En el caso de la Virgen de la Fuensanta, el cargo tiene además una enorme carga simbólica, porque la bajada desde su santuario de Algezares hasta la ciudad de Murcia constituye uno de los momentos de mayor arraigo devocional y popular de la región murciana.
El conflicto cobra una dimensión particular porque Vidal Coy heredó de su padre, Joaquín Vidal Monerri, la vinculación con el trono. Sus partidarios presentan esa continuidad como una custodia familiar y afectiva nacida de décadas de servicio; la dirección de la Hermandad recuerda, por su parte, que ningún cometido honorífico puede considerarse una propiedad hereditaria ni perpetuarse al margen de los estatutos.
La versión de Vidal Coy: “Una caza de brujas”
Joaquín Vidal Coy rechaza que su cese responda simplemente al cumplimiento de una norma. En una entrevista en Onda Regional de Murcia, afirma que ha impugnado el reglamento de la Hermandad por lo que considera “graves irregularidades” en la asamblea y sostiene que seguirá al frente de la bajada de la patrona prevista para el 3 de septiembre.
Su diagnóstico es mucho más contundente en las declaraciones recogidas por Las Gastrocrónicas: “La decisión tiene todas las íes: es inmoral, ilegal, ilógica e impresentable”. Según su versión, el Cabildo habría creado “un reglamento” para apartarlo, pues se considera “una persona incómoda que no se somete”.
Vidal Coy asegura haber presentado hasta tres recursos, asesorado por un letrado especializado en Derecho Canónico, y anuncia que agotará la vía del Tribunal Eclesiástico. Su impugnación se apoya en tres acusaciones principales:
Para Vidal Coy, no se trata sólo de un desacuerdo administrativo. Es un choque entre dos modos de entender la devoción: uno arraigado en una tradición familiar y popular, y otro que exige adaptar la Hermandad a una estructura canónica y estatutaria.
La posición del Cabildo y la Hermandad
La Real Hermandad de Caballeros de la Virgen de la Fuensanta y el Cabildo Catedralicio sostienen que el cese se debe a la conclusión del mandato para el que Vidal Coy fue nombrado en 2018. Las fuentes recogidas por Las Gastrocrónicas señalan que ocupó el puesto durante ocho años, tras suceder a su padre, aunque el mandato formal era de cinco.
La reforma se enmarca en la conversión de la Hermandad en Asociación Pública de Fieles, un cambio que ha obligado a aprobar nuevos estatutos y un Reglamento de Régimen Interno. La asamblea del 29 de julio aprobó el nuevo marco por 84 votos a favor, 10 en contra y una abstención, según la información publicada.
Además de invocar la caducidad del mandato, el comunicado institucional atribuye a Vidal Coy un “profundo deterioro de la convivencia”. Entre los reproches citados figuran la creación de una asociación civil paralela, el supuesto uso irregular de bases de datos, mensajes sobre una presunta sustitución de estantes, descalificaciones públicas y conflictos en la peregrinación de la imagen por las pedanías murcianas. Son afirmaciones de la Hermandad que Vidal Coy combate y que deberán valorarse, si llega el caso, en las instancias competentes.
La tesis institucional es tajante: los nuevos estatutos pretenden “evitar arbitrariedades” y establecer que “nadie puede considerar un cargo honorífico como una propiedad personal ni pretender perpetuarse en él”.
De Vidal Coy se han difundido mensajes que destacan su “entrega, piedad y empatía”, particularmente durante la pandemia, mientras otro sector respalda el relevo y denuncia un estilo de dirección “excesivamente estricto”.
La elección de un nuevo cabo de andas se preveía en la Capilla de los Vélez de la Catedral de Murcia. Pero, más allá de la votación, el conflicto abre una cuestión de fondo: cómo compatibilizar una devoción popular cargada de memoria -incluida la historia de la familia Monerri, a la que sus defensores vinculan con la custodia de la imagen durante la Guerra Civil- con la exigencia de transparencia, participación, igualdad y normas comunes en una asociación pública de fieles.
Además, son muchos los estantes que critican el papel que está desempeñando en el caso el canónigo José Antonio Ibañez, conocido, entre otras lindezas, por haber puesto las banderas fascistas y celebrar misa por Franco en el seminario, siendo rector el actual obispo de Jaén, Sebastián Chico. Mientras tanto, el obispo, José Manuel Lorca (que lleva ya más de dos años de prórroga en el cargo) guarda silencio y dejar actuar a su canónigo de confianza.
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