El nuncio, más allá de las fiestas: una visita para escuchar y conocer la Iglesia de Tarragona

Piero Pioppo comparte estos días espacios de encuentro con las diferentes realidades de la vida diocesana

Piero Pioppo con el arzobispo Joan Planellas.
Piero Pioppo con el arzobispo Joan Planellas. | Agencia Flama

El nuncio Piero Pioppo ha llegado a Tarragona coincidiendo con dos de los momentos más significativos del calendario festivo de la archidiócesis: Santa Tecla y la Virgen de Misericordia. Pero la visita del representante del Papa en España y Andorra no se reduce a las celebraciones multitudinarias, las calles engalanadas o los actos más visibles. Detrás de la agenda pública, estos días también hay tiempo para escuchar, conversar y conocer de cerca la realidad de la Iglesia tarraconense.

Pioppo ha mantenido espacios de encuentro con el clero y los seminaristas y ha compartido también tiempo con el Consejo Episcopal. La noche del 23 de septiembre, después de la procesión del Brazo de Santa Tecla, cenó con los miembros de este órgano de gobierno de la archidiócesis. Son espacios menos visibles que las celebraciones de la catedral, pero especialmente significativos para entender el sentido de una visita que, desde dentro de la curia, se percibe sobre todo como una oportunidad para profundizar en la comunión con Roma y para que el nuncio conozca de primera mano el pulso de la diócesis.

"La invitación del arzobispo al nuncio ha sido una gentileza para conocer la archidiócesis", explica Jordi Figueras, canónigo de la Catedral de Tarragona. Estos días, señala, Pioppo "ha conocido las fiestas y la prisión [donde oficia una misa este 24 de septiembre]", y también habrá podido recibir explicaciones sobre "los rasgos más destacables de la Iglesia diocesana". Para Figueras, las "muestras de simpatía y cercanía" del nuncio son especialmente agradecidas, aunque considera que escuchar a laicos y sacerdotes todavía le permitiría ampliar este conocimiento.

Jordi Figueras pudo estar cerca del nuncio el pasado 23 de septiembre.
Jordi Figueras pudo estar cerca del nuncio el pasado 23 de septiembre. | Agencia Flama

Es precisamente esta cercanía la que varios miembros de la archidiócesis destacan después de haber compartido con él algunos de estos momentos. Isabel Górriz, delegada diocesana para la vida consagrada, describe la visita como un "signo de comunión con la Iglesia de Roma y un gozo para la Iglesia de Tarragona". Después de celebrar con él la fiesta de Santa Tecla, asegura haber constatado "el interés por conocer nuestra realidad y el aprecio por nuestra ciudad".

Górriz pone también el acento en el talante personal del representante pontificio, a quien ha percibido como "un hombre cercano, comunicativo, fraterno y abierto". Sus palabras, añade, han sido una expresión de "cercanía, fraternidad y de una mirada esperanzada hacia nuestra diócesis". "Tenemos que estar muy agradecidos por su presencia", concluye.

También Mario Buonanno, sacerdote al frente del Santuario del Loreto de Tarragona, coincide en describir esta dimensión más humana de la visita. Después de haber participado en la misa y la procesión de Santa Tecla presididas por el nuncio, reconoce que le ha parecido "una persona muy cercana a la gente y a los sacerdotes". El italiano también destaca que Pioppo ha quedado "encantado e impresionado" por la cantidad de personas que han participado en los actos.

Piero Pioppo saludó a la cúria tarraconense, como al padre Mario.
Piero Pioppo saludó a la cúria tarraconense, como al padre Mario. | Agencia Flama

La Iglesia diocesana dentro de una Iglesia universal

La dimensión de comunión aparece de manera recurrente en las valoraciones recogidas entre varios responsables diocesanos. Para Begonya Palau, secretaria general canciller del Arzobispado, la Iglesia, "icono de la Santísima Trinidad", expresa su esencia precisamente en la comunión: dentro de cada Iglesia diocesana y entre todas las Iglesias del mundo.

En este contexto, considera que recibir a Pioppo es "una bonita oportunidad de sentirnos unidos al Santo Padre y, en él, a todos los cristianos y cristianas de todo el mundo". Pero la visita funciona también en sentido inverso: permite que el nuncio conozca "la riqueza de nuestra comunidad tarraconense", especialmente a través de la vivencia directa de las fiestas de Santa Tecla y Misericordia.

Esta doble dirección —Tarragona que acoge y Roma que conoce— también está presente en la mirada de Marcel Pallejà, coordinador diocesano de Pastoral y Formación y delegado para Laicos, Familia y Vida. Para él, la visita es una ocasión para "vivir y celebrar la comunión de la Iglesia de Tarragona con la Iglesia universal", en un momento en que la visita del papa León XIV a Barcelona continúa teniendo "un muy buen eco" entre los fieles.

Pallejà refleja su opinión acerca de la visita del nuncio.
Pallejà refleja su opinión acerca de la visita del nuncio. | Agencia Flama

Pallejà ve, además, una oportunidad para detenerse y mirar con perspectiva el camino pastoral de la archidiócesis en este trienio. Un camino que, asegura, quiere avanzar hacia una Iglesia en la que cada bautizado pueda escuchar con mayor nitidez la llamada de Dios, una Iglesia "más valientemente sinodal", con responsabilidades compartidas y una formación común para la misión, y también en una permanente conversión pastoral, personal y comunitaria.

La presencia del nuncio, añade, permite compartir con él "este camino con sus retos y también sus dificultades". Y considera especialmente significativo hacerlo "en medio de nuestras fiestas, con nuestra gente y desde la realidad que vivimos".

El nuncio que pisa territorio

La lectura que hace Dominique Randrianantenaina, seminarista, pone el acento en la propia naturaleza del cargo que ejerce Pioppo. "La figura del nuncio apostólico tiene una naturaleza doble: es a la vez representante diplomático de la Santa Sede ante el Estado y puente pastoral con la Iglesia local", relata.

La visita a Tarragona, según el seminarista, es un buen ejemplo de ello: ha comenzado con la celebración de Santa Tecla en la Catedral, ha incorporado el encuentro con el clero y los seminaristas y culminará en Reus con la misa de la Virgen de Misericordia.

Es, en definitiva, una visita que no queda limitada al protocolo institucional. Pioppo ha recorrido calles, ha entrado en contacto con la gente, ha conocido una celebración popular, ha visitado el centro penitenciario de Mas d'Enric y ha compartido espacios de conversación con responsables y miembros de la Iglesia tarraconense. "Es, en cierto modo, la imagen del pastor en medio de las ovejas", resume Randrianantenaina.

También Clàudia Figueroa, delegada diocesana para la Actividad Misionera, interpreta la presencia del nuncio desde esta perspectiva universal. Es, sobre todo, "un signo de comunión con el Santo Padre León XIV" y un recordatorio de que la Iglesia que peregrina en Tarragona forma parte de una realidad mucho más amplia.

Para Figueroa, escuchar a Pioppo en una celebración como Santa Tecla también ayuda a poner el foco en la misión. Recuerda especialmente una de las expresiones que el nuncio pronunció durante la homilía: "Manteneos vigilantes, recordad que Cristo es la Puerta, es el Camino". Una invitación que, según ella, apunta a volver "a lo esencial: permanecer en el Señor".

Así, mientras estos días Tarragona ofrece al nuncio una de sus caras más festivas y solemnes, Pioppo se lleva también una fotografía mucho más amplia de la archidiócesis. La de las celebraciones, pero también la de los sacerdotes, los seminaristas, los religiosos y religiosas, los laicos y los responsables de la curia. La de las tradiciones, pero también la de los retos pastorales.

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