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García Cadiñanos señala las causas económicas de las migraciones y reclama combatir los discursos que deterioran la convivencia

El responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal vincula el sufrimiento de las personas migrantes con las desigualdades y las disputas de poder. Defiende la acogida y el encuentro para desmontar el miedo y la desinformación

Frenando García Cadiñanos, responsable de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española

(Abraham Canales/Noticias Obreras).- El obispo de Mondoñedo-Ferrol, Fernando García Cadiñanos, sitúa el sistema económico y las relaciones internacionales de poder entre las causas del sufrimiento migratorio. El presidente de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana reclama, además, una respuesta social y eclesial que cuestione los prejuicios y favorezca el encuentro con las personas migrantes.

“En el fondo del fenómeno migratorio está la indignidad del mundo que estamos construyendo”, afirma en una entrevista de Julio Núñez publicada en El País el 15 de octubre, que la diócesis de Mondoñedo-Ferrol ha reproducido en su web.

Su análisis relaciona los desplazamientos humanos con las condiciones que impiden desarrollar una vida digna en los países de origen. Frente al rechazo, propone espacios de convivencia, como los que facilita Cáritas, capaces de transformar la mirada hacia quienes llegan. “Hay mucho miedo, mucha ideología, mucha fake news”, advierte.

Desmontar los relatos que convierten a las personas en amenaza

La advertencia del obispo está vinculada con una realidad documentada durante la crisis humanitaria de Ceuta: la circulación de contenidos falsos o descontextualizados que vinculan migración, delincuencia e inseguridad.

Fake publicado durante la crisis de Ceuta

La información publicada sobre esta desinformación recogía verificaciones de RTVE sobre vídeos antiguos presentados como actuales, celebraciones deportivas atribuidas a protestas políticas y robos ocurridos en otros países difundidos como si hubieran sucedido en Ceuta.

Estos contenidos contribuyen a extender una percepción de amenaza y pueden deteriorar la convivencia. García Cadiñanos ya había advertido de sus consecuencias: “Los discursos no son inocuos”. Su preocupación alcanza a la utilización política del temor y a los relatos que enfrentan a la población local con las personas recién llegadas.

Acogida, protección y responsabilidad pública

El encuentro personal ocupa un lugar central en la propuesta pastoral del obispo. En las declaraciones recogidas por este medio en septiembre, con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, defendía una mirada que reconociera la historia y las necesidades de cada persona.

Reclama combinar el derecho a migrar, el derecho a no verse obligado a abandonar el propio país y la capacidad de los Estados para gestionar sus fronteras respetando la dignidad humana

También reclamaba que esa sensibilidad se tradujera en políticas eficaces, especialmente para la infancia migrante. El acompañamiento exige garantizar educación, atención sanitaria, protección y acogida, así como responder a las situaciones de explotación, violencia y desprotección que afectan a niños y adolescentes.

“Ante fenómenos complejos no caben soluciones sencillas”, señalaba entonces. Su planteamiento reclama combinar el derecho a migrar, el derecho a no verse obligado a abandonar el propio país y la capacidad de los Estados para gestionar sus fronteras respetando la dignidad humana.

Defender los derechos sin enfrentar a las víctimas

Esta posición mantiene la línea de su reflexión sobre Ceuta, expresada el 13 de agosto. En ella denunciaba la instrumentalización de las personas migrantes y reconocía también el miedo y la desprotección experimentados por la población ceutí.

Imagen de archivo del cadáver de un inmigrante en una playa de Cádiz. ( | Efe

El obispo reclamaba solidaridad territorial y una respuesta coordinada de las administraciones, con especial atención a los menores. La acogida, su formación y sus procesos de integración constituyen una responsabilidad compartida que no puede descargarse únicamente sobre la ciudad autónoma.

“También aquí podemos decir que no solo ‘esta economía mata’, sino que también ‘esta política mata’”, sostuvo entonces. Una denuncia que vincula la defensa de las personas migrantes con la necesidad de revisar las decisiones económicas y políticas que condicionan sus vidas.

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