"Sereno e inteligente, el nuevo abad ha de conducir nuestra comunidad a iniciar un camino de esperanza" Josep Miquel Bausset: "Las comunidades monásticas hemos de evitar el debilitamiento del carisma fundacional"

El abad Manel con el pectoral del P. abad Cassià.
El abad Manel con el pectoral del P. abad Cassià.

En las palabras de saludación durante la oración de Vísperas el día de su elección, el P. Manel Gasch, nuevo abad de Montserrat, dijo que la misión de los monjes era “acoger a todos, porque la casa de Dios ha de ser la casa de todos”

Con su elección el pasado 15 de septiembre acaba una etapa y se inicia otra nueva, llena de ilusión, mientras se abre un futuro de esperanza en una comunidad con una historia casi milenaria

Con la bendición abacial que este miércoles recibirá el P. Manel, de manos del exarca (y monje de Montserrat) Manel Nin, Dios derramará sobre él y sobre la comunidad la gracia para renovar nuestra fidelidad a la vocación recibida

“Recibitte tutti”. Estas fueron las palabras que el papa Pablo VI dirigió al abad Cassià Mª Just, cuando fue acusado de recibir a comunistas en el monasterio de Montserrat. La acusación llegó a Roma por el hecho que en diciembre de 1970, el abad Just acogió el encierro de intelectuales en protesta por el consejo de guerra celebrado en Burgos. 

Ante estas acusaciones, el abad Cassià se desplazó al Vaticano para explicar al papa Montini por qué había recibido y acogido en el monasterio a aquel grupo. Y fue entonces cuando Pablo VI, lejos de censurar o de reñir al P. Cassià, le dijo: “Recibitte tutti”, es decir: “Recibid a todo el mundo”, para así confirmar que el monasterio de Montserrat y sus monjes, habían de acoger a todos sin excepciones. Y más aún durante la dictadura, cuando la lengua catalana y los partidos políticos estaban prohibidos y perseguidos por el régimen franquista. 

He recordado esta anécdota del papa Montini con el P. Cassià, porque el P. Manel Gasch, nuevo abad de Montserrat, en las palabras de saludo durante la oración de Vísperas el día de su elección, dijo que la misión de los monjes era “acoger a todos, porque la casa de Dios ha de ser la casa de todos”. 

Además del “acoger a todos”, del P. Manel Gasch, en sintonía con el “recibitte tutti” del papa Pablo VI, el nuevo abad de Montserrat también ha querido recordar al P. Cassià, llevando el pectoral del abad Just, un gesto, que, seguro marcará el servicio abacial del abad Manel Gasch. 

Pablo VI con los abades Cassià y Gabriel y otros monjes de Montserrat.
Pablo VI con los abades Cassià y Gabriel y otros monjes de Montserrat.

Nueva etapa

Con la elección el pasado 15 de septiembre acaba una etapa y se inicia otra nueva, llena de ilusión, mientras se abre un futuro de esperanza en una comunidad con una historia casi milenaria. 

Recientemente el papa Francisco decía que “no pocas veces la Santa Sede ha tenido de intervenir en los últimos años”, ante “las enfermedades que provienen del debilitamiento del carisma fundacional, que se convierte en tibio y pierde su capacidad de atracción” (Diari de Girona, 17 de septiembre de 2021). Por eso los cristianos y de una manera especial las comunidades monásticas, hemos de evitar “el debilitamiento del carisma fundacional”, en este caso la Regla de San Benito y la tradición de los padres del desierto, para no perder la “capacidad de atracción” que para los jóvenes de hoy ha de tener la vida monástica.   

Este deseo de volver a las fuentes del monaquismo y de reencontrar el núcleo de nuestra vida de monjes, ha de ser el trabajo del nuevo abad Manel, una persona serena y inteligente, que, con su ejemplo y su palabra, ha de conducir nuestra comunidad a iniciar un camino de esperanza. 

El abad Cassià Just con el pectoral que ahora lleva el abad Manel (1)
El abad Cassià Just con el pectoral que ahora lleva el abad Manel (1)

Acoger a Dios en nuestra vida

Con la bendición abacial que este miércoles recibirá el P. Manel, de manos del exarca (y monje de Montserrat) Manel Nin, Dios derramará sobre él y sobre la comunidad, la gracia para renovar nuestra fidelidad a la vocación recibida y para mantenernos fieles a la misión de Montserrat: acoger a Dios en nuestra vida y servir a nuestros hermanos que se acercan al monasterio, para acogerlos con solicitud.  

Este 13 de octubre, en la fiesta de los beatos monjes mártires de Montserrat, nuestro monasterio inicia una nueva etapa, con un nuevo abad, en la que hemos de crecer en fidelidad al Evangelio y a la Regla, para de esta manera vivir enraizados en la esperanza y en el gozo pascual. El nuevo abad, como maestro, pastor y padre de los monjes, nos ha guiar y animar para que de esta manera la comunidad de Montserrat continúe siendo fiel a la historia que, a lo largo de casi mil años, nuestros hermanos han tejido. Una historia con luces y sombras, sí, pero siempre con la ilusión de vivir el Evangelio de una manera radical, sin colorantes, conservantes ni aditivos. 

La Palabra de Dios orada y meditada en la lectio divina, nos ha de configurar a Cristo y por eso mismo hemos de ser como el buen samaritano, hombres llenos de compasión y de misericordia

Primero, Religión Digital

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