El Papa, desde Cibeles, a los jóvenes de Madrid: "Si Dios quiere, nos veremos en junio"
Cobo ejerce de portavoz de León XIV en su mensaje a los participantes en la Fiesta de la Resurrección. ¡Alzad la mirada: contemplad a Cristo y seguidlo hasta la santidad!"
"Mientras llega el momento de encontrarnos en Cibeles, os pido: no dejéis pasar el presente; rezad, buscad a Cristo de verdad; no os conforméis con lo mínimo, porque la vida, con Cristo, vale la pena. Rezo por vosotros, os bendigo y os espero. Si Dios quiere, nos veremos en junio". En el mismo escenario en que, dentro de dos meses, se encontrará con la juventud española, León XIV lanzó su primera invitación oficial a acompañarle en la histórica cita.
Y lo hizo a través de su hombre en España, el cardenal José Cobo, quien fue el encargado de leer el mensaje enviado por el pontífice a los jóvenes que llenaban la plaza con motivo de la Fiesta de la Resurrección. Una fiesta algo inoportuna, pues se celebraba al mismo tiempo en que, desde Roma, León XIV presidía una vigilia de oración por la paz en el mundo desde la basílica de San Pedro.
En el escenario de Cibeles, Cobo puso a los jóvenes a rezar por la paz. En su intervención, el cardenal ha insistido en que la paz "no basta rezarla. No basta desearla. Hay que trabajarla".
"Que no nos acostumbremos al dolor de los inocentes. Que aprendamos a ponernos siempre del lado de las víctimas. Que seamos en medio de nuestro mundo artesanos de paz", dijo el arzobispo de Madrid.
La fe, "más que una emoción pasajera"
Prácticamente a la misma hora en que Prevost se dirigía a los fieles en la vigilia, Cobo leía su mensaje, en el que reivindicó "algo más grande que una emoción pasajera". Y es que la Pascua "nos invita a dejarnos alcanzar por la Resurrección, para que también nuestra vida comience a ser nueva".
"La Pascua, por tanto, no queda encerrada en el sepulcro; irrumpe en la ciudad y entra en la cotidianidad a través de la vida de los hombres. Y eso sigue ocurriendo hoy", subrayó León XIV de los labios de Cobo. Así, el Papa reivindicó a los "mártires y testigos de Jesús" de la España del siglo pasado, cuya muerte "se hizo fidelidad, fortaleza y entrega".
"No estáis llamados sólo a recordarlos, sino a apoyaros en su ejemplo para que Cristo vuelva a pasar por vuestras calles, para que la Iglesia recobre ardor, para que la verdad del Evangelio abra esos sepulcros en que se han convertido tantos corazones, y así la Pascua se haga presente aquí y ahora a través de vidas cristianas que sean luz, valentía y anuncio jubiloso", proclamó, porque "el mundo necesita oír hablar de Cristo y verlo en las obras de los cristianos que viven la novedad del bautismo".
"Hacen falta jóvenes que no se avergüencen del Evangelio, comunidades que irradien esperanza, testigos capaces de hacer presente al Señor en cada ambiente, vidas encendidas que hagan visible la belleza de la fe. La evangelización no nace, ante todo, de estrategias, sino de corazones transformados por el Señor resucitado"
"Hacen falta jóvenes que no se avergüencen del Evangelio, comunidades que irradien esperanza, testigos capaces de hacer presente al Señor en cada ambiente, vidas encendidas que hagan visible la belleza de la fe. La evangelización no nace, ante todo, de estrategias, sino de corazones transformados por el Señor resucitado", señaló el Papa, quien pidió que "desearía que hubiera fiesta en todo el mundo".
"¡Cómo desearía que la existencia misma de los cristianos se convirtiera en un concierto, en una gran armonía de fe, de unidad, de comunión y de caridad, capaz de anunciar al mundo que Cristo vive!", añadió. "Que el fuego del Cirio pascual salga de vuestros templos. Que consuma toda tibieza interior, toda resignación, toda mediocridad espiritual. Que entre allí donde la fe se ha debilitado, donde el entusiasmo apostólico se ha apagado, donde el cristianismo corre el riesgo de volverse costumbre sin ardor".
"Queridos amigos -concluyó León XIV-, la Iglesia espera mucho de vosotros. Espera vuestra alegría, pero también vuestra hondura espiritual; vuestra generosidad, vuestra fe y vuestra valentía para vivir como verdaderos discípulos del Señor. Dejaos alcanzar por la Pascua". En un guiño al lema de su visita, el Papa pidió "apoyaos en el ejemplo de vuestros mártires y honrad su memoria haciendo que vuestras vidas y acciones sean fruto de la semilla fecunda que sembró su sangre. ¡Haced de vuestra existencia un canto nuevo, que renueve la Iglesia y lleve al mundo la luz del Resucitado! ¡Alzad la mirada: contemplad a Cristo y seguidlo hasta la santidad!".
