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Cómo pasan el verano los obispos catalanes: entre el descanso familiar y la continuidad pastoral

De Cretas a Asís, pasando por Lourdes o el Camino de Santiago, los prelados cambian de ritmo sin dejar de lado sus compromisos

Los obispos catalanes, hace unos días.
Los obispos catalanes, hace unos días. | GIEC

Para muchos, agosto es sinónimo de desconexión y vacaciones. También lo es, en parte, para los obispos catalanes, que aprovechan estas semanas para descansar, reencontrarse con la familia y los amigos, leer o dedicar más tiempo a la oración. Pero esta pausa es solo relativa: lejos de detenerse, la vida de las diócesis continúa durante el verano, con una agenda marcada por las fiestas mayores, las celebraciones patronales, las peregrinaciones, los campamentos, los retiros y los encuentros pastorales que, en muchos casos, requieren la presencia de sus pastores.

Así, el calendario del mes de agosto combina espacios de descanso con compromisos institucionales y pastorales. Los obispados mantienen su actividad ordinaria, mientras que las parroquias continúan celebrando las fiestas de sus patronos y organizando iniciativas propias de este periodo estival. Los obispos, cada uno con su estilo y sus prioridades, también procuran reservar algunos días para recuperar fuerzas antes del inicio de un nuevo curso pastoral.

El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, partió este miércoles, 29 de julio, hacia Cretas, su pueblo natal en la comarca del Matarraña. Se trata de "un clásico de estas fechas", según señalan a Flama fuentes del arzobispado, que destacan que la estancia estival forma parte de una costumbre consolidada del purpurado. Pese a este desplazamiento, la actividad de la archidiócesis se mantiene durante agosto con la programación habitual de las parroquias y los servicios diocesanos.

El cardenal Omella ha iniciado sus vacaciones de verano en Cretas, su pueblo natal en la Franja, un destino habitual en estas fechas.
El cardenal Omella ha iniciado sus vacaciones de verano en Cretas, su pueblo natal en la Franja, un destino habitual en estas fechas. | Archivo

Entre el descanso y la misión pastoral

Para el obispo de Solsona, Francesc Conesa, las vacaciones representan sobre todo una oportunidad para fortalecer los vínculos personales. Preguntado por sus planes, el prelado explica que aprovecha estos días para visitar a la familia y a los amigos, relaciones que durante el curso no siempre puede atender con el tiempo que desearía. El ilicitano, que celebrará su 65.º aniversario el 25 de agosto, también disfrutará participando en las fiestas dedicadas a la Asunción y asistiendo a la representación del Misterio de Elche, una cita que forma parte de sus tradiciones veraniegas. Además, reserva las tardes para leer libros de teología y algunas novelas, y mantiene la costumbre de compartir una semana de excursión con un grupo de amigos sacerdotes, combinando convivencia, oración y conversación sobre el ministerio.

El obispo de Lleida, Daniel Palau, dedicará buena parte de su tiempo libre a una de sus grandes pasiones: caminar. Tiene previsto realizar dos rutas por etapas, una de las cuales le llevará hasta Asís, en Italia, un destino de gran carga espiritual. También continuará cultivando otras dos aficiones personales: la lectura y la música. Además, el 22 de agosto estará presente en Prada, en el marco de la 58.ª Universidad Catalana de Verano, donde presidirá una eucaristía en la iglesia de San Pedro.

En la diócesis de Vic, el obispo Romà Casanova, que cumplirá 70 años el próximo 29 de agosto, comenzará el mes acompañando a los jóvenes del obispado en el Camino de Santiago. La peregrinación, prevista entre los días 1 y 8, ocupará buena parte del inicio de este periodo. Posteriormente se trasladará a su pueblo, Deltebre, donde pasará unos días de descanso antes de retomar las actividades habituales de la diócesis.

Después de acompañar a los jóvenes de la diócesis en el Camino de Santiago, el obispo de Vic, Romà Casanova, pasará unos días de descanso en su pueblo, Deltebre.
Después de acompañar a los jóvenes de la diócesis en el Camino de Santiago, el obispo de Vic, Romà Casanova, pasará unos días de descanso en su pueblo, Deltebre. | Archivo

También el obispo de Girona, Octavi Vilà, combinará distintas facetas durante este verano. Compartirá unos días de descanso con amigos de la infancia, realizará una estancia en un monasterio con los seminaristas gerundenses y participará en diversas fiestas mayores y celebraciones repartidas por toda la diócesis. Una agenda que pone de manifiesto la voluntad de mantener la cercanía con las comunidades, sin renunciar a unos días de pausa y de vida espiritual.

Un agosto con la agenda llena

El obispo de Tortosa, Sergi Gordo, es uno de quienes afrontan un calendario más intenso. Durante estas semanas participará en numerosas fiestas patronales de pueblos de la diócesis. El 15 de agosto estará en La Pobla de Benifassà y también visitará L'Ametlla de Mar, donde durante el verano muchas personas participan en las celebraciones litúrgicas. A ello se suma una tanda de ejercicios espirituales ignacianos que predicará en Lourdes, del 31 de julio al 7 de agosto, a petición de un grupo de laicas de habla castellana. Siempre que le sea posible, aprovechará también estos días para compartir celebraciones familiares y realizar alguna salida a ermitas y espacios naturales.

El santuario de Lourdes volverá a formar parte de la agenda estival de varios obispos catalanes, entre peregrinaciones diocesanas y ejercicios espirituales.
El santuario de Lourdes volverá a formar parte de la agenda estival de varios obispos catalanes, entre peregrinaciones diocesanas y ejercicios espirituales. | Archivo

Mientras tanto, el obispo de Terrassa, Salvador Cristau, tiene previsto permanecer bastantes días en la diócesis, alternando el descanso con las responsabilidades propias del ministerio episcopal. Como es habitual, dedicará una semana a un retiro en un monasterio —este año, en el sur de Francia— para disponer de más tiempo de oración, paseo y silencio. Además, volverá a acompañar a los jóvenes del obispado en la tradicional peregrinación a Lourdes.

A pesar de las diferencias en sus agendas, todos los obispos coinciden en una misma realidad: el verano no supone una interrupción de la vida eclesial. Las diócesis continúan desarrollando su actividad ordinaria, las parroquias mantienen un intenso calendario de celebraciones y las fiestas mayores llenan pueblos y ciudades de actos religiosos que requieren la presencia de los pastores. Las vacaciones, en definitiva, se convierten para los obispos en un tiempo de equilibrio entre el descanso personal y la continuidad del servicio pastoral, antes de que septiembre vuelva a poner en marcha un nuevo curso lleno de retos.

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