Braulio pide al Señor que "preserve nuestra vida de la corrupción" Por primera vez, el Ejército no rindió honores al Santísimo en la fiesta del Corpus
(Jesús Bastante).-Día histórico en Toledo, y en toda España. Por primera vez, se abordó la separación entre el Ejército y la Iglesia en un acto público, la procesión del Corpus, donde se aplicó el nuevo Reglamento de Honores Militares, en vigor desde mayo y donde ha desaparecido la obligación de rendir honores al Santísimo.
Así, los cadetes de la Academia de Infantería de Toledo -que asistieron a título individual y de forma voluntaria- únicamente saludaron el himno de España, y no al relicario con la hostia consagrada. Un primer paso, que sin lugar a dudas marcará tendencia de cara a la inminente reforma de la Ley de Libertad Religiosa, y en un día señalado para la jerarquía católica, que no disimuló su disgusto.
Así, el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, denunció tanto en su homilía como en la imprecación dirigida a los fieles en la plaza del Zocodover, la "corrupción, no sólo moral", de una sociedad cuyos "mecanismos socioeconómicos y culturales favorecen el aborto" y "basada en la ley del más fuerte".
El primado de España pidió al Cuerpo de Crsito que "preserve nuestra vida de la corrupción", que se asoma como el "pecado" que "lleva a grandes dificultades para conseguir las metas de una humanidad más digna".
En su primera celebración del Corpus, Braulio Rodríguez no hizo mención alguna a los escándalos de pederastia que sacuden al clero católico en todo el mundo, pero sí condenó con fuerza la “crisis socioeconómica, cultural y espiritual”, que en su opinión pone de manifiesto la necesidad de “una mayor humanización de la sociedad”.
Una tarea, la de “promover orgánicamente el bien común, la justicia y a configurar rectamente la vida social” a la que están especialmente llamados los católicos. No profundizó más el prelado, dejando la duda de si estaría a favor de algunos movimientos iniciáticos para crear en España, de nuevo, un partido confesional católico.
Sí criticó con dureza el primado “la presión ejercida por la incultura dominante presente insistentemente un estilo de vida basado en la ley del más fuerte, que acaba por influir en el modo de pensar, con el riesgo de vaciarlos de fe y esperanza cristiana”.
Frente a ello, contrapuso la “autonomía de la política y de las ideologías” que plantea el Cristianismo. "Tú, Señor, y la más genuina tradición católica nos habéis enseñado a reconocer todas las iniciativas sociales y pastorales que traten de luchar contra los mecanismos socioeconómicos y culturales que favorezcan el aborto, pero también a unirnos a quienes fomentan la defensa de la vida así como la reconciliación y atención a las personas heridas por el drama del aborto, del desempleo, por un consumismo indigno", concluyó Braulio Rodríguez.
Como en anteriores ocasiones, la procesión estuvo presidida por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page; el presidente del PP, Mariano Rajoy, y su secretaria general, María Dolores de Cospedal.
Como decíamos, la de ayer fue la primera procesión del Corpus en la que el Ejército no rindió honores militares a la imagen del Santísimo, una tradición que se remontaba a la dictadura franquista y que se mantuvo en el Reglamento de Honores Militares de 1984.
El pasado mes de mayo, el Gobierno aprobó una reforma del citado reglamento, en el que desaparecían los honores militares a cualquier tipo de iconografía religiosa, así como la posibilidad de que los funerales castrenses –que a partir de ahora deben ser laicos- puedan abrirse a otras confesiones religiosas –musulmanes, evangélicos y judíos- si así lo piden los familiares del militar fallecido. Se acaba, pues, con el monopolio de la Iglesia católica en el Ejército.
Sin embargo, hasta ayer no hubo una posibilidad real de aplicar la nueva normativa. Y no fue sin polémica, hasta el punto de que tanto el arzobispo de Toledo como Barreda solicitaron a la titular de Defensa, Carmen Chacón, que permitiera preservar la tradición.
Finalmente, los cadetes participaron de forma voluntaria, aunque lo hicieron con su uniforme de gala, y no rindieron honores al Santísimo, sino únicamente un saludo con el sable. Los honores quedaron para el himno de España, como recoge la normativa.
Fuentes del Ministerio de Defensa han asegurado a Efe que la asistencia a la procesión es "totalmente voluntaria" y que con la entrada en vigor en mayo del nuevo Reglamento han desaparecido los honores militares a la iconografía religiosa. Del mismo modo, recordaron que en la procesión del Corpus el himno nacional ha sido interpretado por la banda municipal de Toledo y que ha sido escuchado con respeto por los cadetes y que el que estaba al frente ha saludado "espada en alto", mientras que el resto de militares "han saludando con la mano en la cabeza" como hacen siempre que se interpreta el himno.
Las mismas fuentes han añadido que, desde mayo las bandas militares no pueden interpretar el himno nacional en actos religiosos y que ha sido por ello, por lo que en Toledo lo ha hecho la banda municipal.