La regularización extraodinaria de migrantes ahonda la brecha entre la ultraderecha y los obispos españoles
Santiago Abascal no irá al funeral por las víctimas de Adamuz, mientras la Falange denuncia que "la Conferencia Episcopal está más con el demonio que con los pobres". Los Reyes, Feijóo, tres ministros y el presidente de la Junta, entre las autoridades presentes en el funeral de Huelva. Ayuso capitalizará el que se celebrará en Madrid
"La oligarquía al completo odia al pueblo español". Carlos Hernández Quero, miembro de la dirección nacional de VOX, puso adjetivos al profundo descontento de la ultraderecha supuestamente católica ante el apoyo de la Iglesia española (no sólo de los obispos) a la regularización extraordinaria de migrantes, que cumple el mandato de la mayor Iniciativa Legislativa Popular de la historia de nuestra democracia.
Un clavo más en el ataúd de las mortecinas relaciones entre la Conferencia Episcopal y las distintas ultraderechas (políticas, mediáticas y eclesiales, sólo hay que ver algunos de los exabruptos de los autoproclamados 'Universitarios católicos' o de curas como el 'pater Góngora'), que han llevado al líder de VOX, Santiago Abascal, a negarse a participar en el funeral católico por las víctimas de Adamuz que esta tarde se celebrará en Huelva, con la presencia de los Reyes (nuevo plantón de Abascal a Felipe VI, y van...); el presidente de la Junta, Moreno Bonilla; tres ministros (la vicepresidenta Montero y los ministros Planas y Torres); o Núñez Feijóo, y que presidirá el obispo de Huelva junto al presidente de la CEE, Luis Argüello, 'blanco' de muchas de las críticas.
Y es que, de un tiempo a esta parte, la deriva antiepiscopal de la ultraderecha y sus pseudo medios es evidente. Una deriva capitaneada, curiosamente, por alguien que se complace (o se complacía) de definirse como amigo de monseñor Argüello, y que ahora -además de tildar falsamente al cardenal Cobo de 'traidor' por la polémica de Cuelgamuros- apunta que "la visible incompetencia de nuestros obispos al abordar asuntos políticos (inmigración, Valle...) tiene algo bueno: que el resurgir católico actual no derive en clericalismo. Que el clero no se vea como «jefes» de los católicos. Pues no lo son". Se trata del filósofo e ideológo de VOX, Miguel Ángel Quintana Paz, a cuya llamada han acudido, solícitos, otros usuarios del mundo de la ultraderecha.
Valle y migración, pasando por la 'caza al morito' de Jumilla
El desencuentro viene de hace tiempo (todos recordamos al 'ciudadano Bergoglio' de Abascal, o a los mismos curas que ahora despotrican contra la CEE rezando por la muerte del Papa Francisco), pero se agudizó tras el acuerdo Gobierno-Vaticano para la resignificación de Cuelgamuros, que provocó una primera oleada de críticas (con escrache a los obispos incluido), que ahora se agudizan de nuevo con el Valle como protagonista, con el acento del apoyo de la Iglesia a la causa de los migrantes.
El momento culminante en este punto vino este verano, con la 'caza al morito' (Sanz dixit) avalada por la ultraderecha en Jumilla. Desde entonces, las relaciones estaban prácticamente rotas, salvo por el hilo de amistad surgido Quintana Paz y Argüello, que siempre ha demostrado ser un buen encajador de golpes (sea del lado que sea). La 'guerra cultural' que auspicia el filósofo, y que 'compra' toda la ultraderecha (aunque ahora Hazte Oir, denostada por los mismos que contribuyó a hacer crecer, haga campaña contra VOX en las autonómicas de Aragón)
Por si faltaba alguien, justo el día en quien fuera su líder, Blas Piñar, cumplía 12 años fallecido, la Falange lanzaba un tuit 'demoníaco' en 'X' en el que transformaba el rostro de monseñor Argüello en el de un demonio, pasando por Georges Soros, otro de los mantras 'antiwoke' (sea lo que sea que signifique eso), y señalando que "la inmigración es mafia, explotación, salarios indignos, desarraigo y disolución cultural. Lo más lejano a la Doctrina Social de la Iglesia. Si la patronal, Podemos, Soros y la CEE están de acuerdo en promoverla, igual la Conferencia Episcopal está más con el demonio que con los pobres".
Sea como fuere, lo cierto es que la brecha, auspiciada desde dentro, entre la Iglesia española y el principal partido de la ultraderecha (y sus terminales) no hace más que agrandarse, a la par que las peleas internas entre los 'yunqueros' y los 'ultraliberales' que ya huelen la 'sangre' del poder nacional. ¿Cálculo electoral? Pocos lo dudan, aunque en esa materia nadie como la 'lideresa' del PP madrileño, Isabel Díaz Ayuso, capaz de 'contraprogramar' a la propia Iglesia y lograr un funeral 'de Estado madrileño' en Madrid, casi a la misma hora que el de Huelva, en la catedral de La Almudena.