La Sagrada Familia presenta El Camino de Gaudí, un proyecto de peregrinaje cultural y espiritual
Los edificios de Gaudí proyectados fuera de Cataluña, unidos por un camino visible e invisible a la vez
Antes de que la Sagrada Familia se alzara como horizonte último, Antoni Gaudí ya había sembrado un camino. No era un camino trazado con hitos ni señales, sino un recorrido interior que cobraba forma en edificios dispersos fuera de Cataluña, como si el arquitecto catalán hubiera querido ensayar, lejos del centro, una manera de caminar hacia Dios. Cien años después de su muerte, este itinerario invisible se revela con una fuerza renovada.
La presentación de El Camino de Gaudí, celebrada en la basílica de la Sagrada Familia este viernes 6 de febrero, puso de relieve esta lectura profunda de la obra gaudiniana. El proyecto une el Capricho de Gaudí (Comillas), la Casa Botines (León) y el Palacio Episcopal de Astorga, los tres únicos edificios de Gaudí fuera de Cataluña, en una propuesta que quiere ser mucho más que una ruta cultural. Es, sobre todo, una experiencia de peregrinaje, en plena conmemoración del centenario de la muerte del genio de Reus.
En la bienvenida al acto, Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, subrayó que “el encuentro en Reus, en noviembre de 2025, reforzó el vínculo entre las instituciones que nos hemos aliado este Año Gaudí”. Un vínculo que quiere crecer y dar frutos. “Deseamos que este camino sea un eslabón de una cadena que fortalezca los edificios de Gaudí”, añadió, “estimulando a los ciudadanos a admirar la visión del genio, abierto al diálogo”.
“La Sagrada Familia es el alfa y el omega; todos acabamos peregrinando hasta aquí”, afirmó Carlos Mirapeix, director del Capricho de Gaudí. Pero este punto de llegada no se entiende sin el camino previo. Antes de dedicarse exclusivamente al gran templo expiatorio, Gaudí ya había explorado, en estos territorios del norte, una arquitectura que buscaba sentido, hogar y trascendencia. “El camino de Gaudí se sitúa entre lo terrenal y lo espiritual”, remarcó Mirapeix, situando estos edificios como estaciones de un recorrido interior.
No es casualidad que este proyecto se inspire en el Camino de Santiago. “El Camino de Santiago es una de las rutas espirituales más universales, y es mucho más que viajar: es transformación interior”, recordó Mirapeix. Una transformación que, según dijo, también se produce en la Sagrada Familia, “en el tránsito que nos lleva a explorarnos interiormente”. Así, los edificios de Gaudí se convierten en espacios de paso, lugares donde la arquitectura acompaña el crecimiento espiritual.
Gaudí aparece, en palabras de Mirapeix, como “el científico que busca mejores lugares para habitar” y, al mismo tiempo, como “el explorador espiritual” que desarrolla un templo convertido en “lección de simbología y liturgia”, elevándolo hacia Dios. Esta doble dimensión ya está presente en Comillas, León y Astorga, donde cada edificio dialoga con el paisaje, con la historia y con la fe.
Un peregrinaje con ADN gaudiniano
“Hay caminos físicos, que conectan edificios e instituciones; hay otros que conectan caminos, y hay invisibles”, señaló Mirapeix. “Es este último”, continuó, “el que nos une a todos los que estamos aquí presentes”. Un camino que nace cuando se descubre que “parte de nuestra verdad se esconde en los otros edificios de Gaudí”, porque “todo edificio de Gaudí se refleja en otro: vas a uno y encuentras cosas de otro que ya conocías”.
Por su parte, José María Viejo, director general de FUNDOS (entidad que gestiona el Museo Casa Botines), subrayó que El Camino de Gaudí se concreta en un programa de acciones compartidas a lo largo de 2026 que quieren mantener viva la obra del arquitecto. En este sentido, destacó la apertura de nuevos espacios, exposiciones que profundizan en el pensamiento urbano y cultural de Gaudí, así como iniciativas musicales y formativas, todo configurando un itinerario que combina patrimonio, divulgación y experiencia, y que invita a redescubrir el legado gaudiniano como un camino aún abierto.
Este diálogo toma forma en iniciativas educativas, culturales y filantrópicas que miran especialmente hacia los niños y jóvenes. Pero, en el fondo, lo que se ofrece es una invitación a caminar. A reconocer que Gaudí abrió, antes de la Sagrada Familia, un peregrinaje discreto pero profundo, que hoy se revela como parte esencial de su legado.