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Xabier Gómez sobre la crisis en Ceuta: "Beneficia a quienes utilizan la movilidad humana como instrumento de presión"

El obispo de Sant Feliu pide "verdad y responsabilidad" ante el drama humano desencadenado en la frontera sur de Europa

La ciudad autónoma de Ceuta.
La ciudad autónoma de Ceuta. | Archivo
Agencia Flama
01 ago 2026 - 15:42

Xabier Gómez, obispo de Sant Feliu de Llobregat, ha expresado su preocupación ante la entrada masiva de inmigrantes que se ha producido durante los últimos días en Ceuta. "Los acontecimientos en Ceuta y Melilla nos sitúan ante un drama humano, político y social que reclama verdad y responsabilidad", afirma el prelado en un comunicado publicado este sábado, cuando la ciudad autónoma comienza a recuperar la normalidad con la salida de miles de jóvenes que habían entrado de forma irregular.

"Los datos disponibles hablan de al menos 67 personas fallecidas en el mar. Se trata de un terrible y auténtico drama humano: todas ellas tienen nombre y rostro", lamenta el prelado vasco, recordando también las tensiones vividas en Melilla, con el cierre temporal y la posterior reapertura del paso fronterizo de Beni-Enzar.

En el texto, haciendo suyo el análisis del Servicio Jesuita a Migrantes, Gómez advierte de que "no estamos ante un drama migratorio ordinario, sino ante una confusión que pretende hacer creer que nos encontramos ante un fenómeno migratorio, cuando en realidad la situación va mucho más allá". En este sentido, recuerda que "muchas de las personas que han entrado eran marroquíes, no migrantes procedentes de las rutas africanas clásicas". "Se trata de una cuestión "eminentemente geopolítica", en la que el fenómeno migratorio sería solo "la epidermis" de un problema mucho más profundo", explica el obispo dominico.

Según el prelado, esta situación "no beneficia a las personas que se han lanzado al mar, muchas de ellas empujadas por la pobreza estructural, la desigualdad económica, la falta de trabajo y la frustración de un futuro bloqueado en Marruecos o en otros países africanos heridos por la guerra o el hambre". Tampoco beneficia a los ciudadanos de Ceuta y Melilla, a quienes el obispo expresa su solidaridad recordando que "tienen derecho a vivir con seguridad, sin sobresaltos y con una convivencia pacífica".

Para Gómez, la grave situación actual puede beneficiar, en cambio, "a quienes utilizan la movilidad humana como instrumento de presión política, a quienes pretenden tensar las relaciones diplomáticas mediante posibles "amenazas híbridas", a quienes juegan con el miedo social o a quienes convierten el sufrimiento ajeno y el miedo en rédito electoral".

El obispo tampoco considera creíble atribuir esta avalancha ni a una sentencia del Tribunal Supremo ni a la regularización —o, en la segunda versión del texto, a la regularización extraordinaria— vigente en España, que "responde a perfiles concretos y no es indiscriminada". Del mismo modo, no considera "razonable" pensar que "miles de jóvenes estén pendientes de la jurisprudencia española antes de jugarse la vida. De hecho, la inmensa mayoría ha regresado a su país".

El religioso vasco continúa su reflexión con las palabras pronunciadas por el papa León XIV en Canarias ante este drama migratorio en la frontera sur de Europa: "Aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. No son números ni expedientes", sino personas con una familia y un hogar que dejaron atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar.

"El Papa —concluye el obispo— también nos recordaba en las Islas Canarias que no basta con gestionar las llegadas, distribuir cifras, reforzar las fronteras, por necesario que sea, o lamentar las muertes cuando ya se han producido". Hacen falta "vías legales y seguras", una lucha decidida contra los traficantes, la búsqueda de la verdad de los relatos y, sobre todo, defender también "el derecho a no tener que migrar"", concluye.

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