Xabi Gómez, sobre las redadas a migrantes en EEUU: “Es preocupante su posible efecto contagio”
El obispo de Sant Feliu de Llobregat confía en que la política migratoria de Trump no se replicase en España en el caso de un cambio de signo político en el Gobierno Central
“Lo vivimos con perplejidad y como algo muy preocupante. Si estas redadas deshumanizadas y deshumanizadoras se produjeran en otro contexto o contra otro colectivo o una religión determinada, el mundo entero se levantaría. Hay un despertar de la sociedad estadounidense, porque no todo el mundo está de acuerdo con estas políticas tan agresivas. Lo preocupante es su posible efecto contagio”.
Xabier Gómez, obispo de Sant Feliu de Llobregat, se muestra, en entrevista con El Faro de Vigo, impactado por la muy polémica política migratoria implantada por Donald Trump en los Estados Unidos, con la brutal actuación del ICE, que se ha convertido en una especie de fuerza paramilitar, y confía en que esas medidas no se replicasen en España en el caso de un cambio de signo político en el Gobierno central
“Creo que no” sucedería en España, señala el obispo dominico. “Confío en la sociedad española y en su experiencia histórica. Si nos comparamos con otros países europeos, aquí hay un nivel de integración de la población extranjera muy aceptable. Sin embargo, las noticias suelen centrarse en los conflictos. Muchas veces solo se destacan los brotes de violencia o lo negativo, pero, en nuestras ciudades, pueblos y en la España rural, hay muchísima gente extranjera conviviendo con naturalidad”.
Sin embargo, Gómez, que antes de ser nombrado obispo en octubre de 2024, era el director del Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, es consciente de que hay una parte de la sociedad española que rechaza a los migrantes. En su opinión, se debe a que “se instalan en el relato negativo, en el miedo y en el prejuicio”.
Cuando las personas extranjeras son ricas, no hay problema; el conflicto aparece cuando hay desigualdad y precariedad
“Gestionar la diversidad es complicado y genera tensiones, pero hay que tener cuidado para no estigmatizar –añade Gómez–. Cuando las personas extranjeras son ricas, no hay problema; el conflicto aparece cuando hay desigualdad y precariedad. El verdadero problema está en las personas más vulnerables, que vienen con deseo de trabajar. El problema es la desigualdad y la precariedad. Eso es lo que deberíamos trabajar como sociedad: una redistribución más justa de la riqueza y dar oportunidades para que las personas puedan demostrar que quieren trabajar, arraigarse y convivir, como hicieron tantos españoles cuando emigraron”.
En este sentido, el obispo considera que lo que los migrantes deben esperar de la sociedad española es, “sobre todo, que estemos abiertos no tanto a hablar de los migrantes, como hacemos muchas veces, sino a entrar en relación con ellos, a hablar con las personas migradas. Eso cambia totalmente la perspectiva. Como sociedad, seguimos muy instalados en etiquetas y prejuicios. Estamos muy acostumbrados a hablar de los otros, pero no con los otros”.
“Las personas migradas –prosigue Gómez en El Faro de Vigo– vienen a aportar, a dar, y enriquecen también con su patrimonio cultural y humano. No es solo aportación económica, también un capital cultural que enriquece a la sociedad. Ellos necesitan hacer el aprendizaje de situarse con nosotros y nosotros con ellos, buscando una nueva síntesis cultural, como decía el papa Francisco en Fratelli Tutti”.
Comunidades cristianas acogedoras
En este punto, Xabier Gómez es consciente de que también en la Iglesia en España, en las comunidades cristianas, se tiene que hacer un trabajo de acogida, precisamente la cuestión que le llevó de Cataluña a Galicia estos días pasados, para, invitado por el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, participar en los actos organizados en el Seminario Mayor, donde impartió la ponencia «Del corazón de Cristo a comunidades acogedoras y misioneras».
El martes “tuvimos la noticia de que, por real decreto, se abría esta regularización extraordinaria de migrantes que la Iglesia había impulsado junto con los colectivos y entidades de la Iniciativa Legislativa Popular que lo proponían. Hablamos de la realidad de la diversidad y de la importancia de hacer también un cambio del corazón y desde el corazón para, como católicos, abrirnos a la universalidad y concretarlo en comunidades acogedoras y misioneras”, señala al respecto.
Y añade: “Agradecemos su presencia porque contribuyen a revitalizar la vida de la parroquia. También tratamos de cambiar la mentalidad para no ver a las personas bajo etiquetas, ya que esas narrativas no siempre ayudan a situarnos en un plano de igualdad y de reciprocidad”.
