Estola Cruzada: un libro nacido del camino compartido
A las puertas de que Estola Cruzada llegue a las librerías de la mano de Editorial Palabra, resulta inevitable mirar hacia atrás y contemplar el camino recorrido. Queda menos de un mes para que este libro vea definitivamente la luz y, mientras se acerca ese momento, las emociones se mezclan entre la ilusión, la responsabilidad y, sobre todo, una profunda alegría. Alegría por una meta conseguida, por un sueño que durante mucho tiempo ha ido tomando forma entre conversaciones, experiencias, testimonios y muchas horas de reflexión sobre el diaconado permanente y su realidad en España.
Así como el agradecimiento hacia Editorial Palabra es enorme por haber apostado por este proyecto y acompañarlo en su llegada a las librerías, no menos agradecimiento merece Religión Digital. De bien nacidos es ser agradecidos, y no puedo más que decir cosas buenas de todos los que forman parte de este blog, de quienes siempre he recibido cariño, cercanía y todo tipo de facilidades para seguir compartiendo este camino.
Porque este libro nace íntimamente unido al blog Estola Cruzada. De algún modo, podría decirse que ambos forman parte de la misma historia. El blog lleva tiempo siendo un lugar de encuentro, una pequeña ventana desde la que compartir inquietudes, experiencias y reflexiones sobre el ministerio diaconal. Un espacio humilde, pero auténtico. Y quizá precisamente ahí resida su mayor valor: aunque no están todos los que son, sí que son todos los que están. Cada persona que ha pasado por este proyecto lo ha hecho desde la verdad, desde el cariño a la Iglesia y desde el deseo sincero de dar a conocer una vocación todavía muy desconocida para muchos.
En las páginas de Estola Cruzada late mucho de lo vivido en este blog. Late la experiencia cotidiana del diácono, el servicio silencioso, las dificultades, las alegrías familiares, las preguntas aún abiertas y también la esperanza. Porque el diaconado sigue siendo una realidad joven en muchos lugares y necesita ser conocida, comprendida y valorada. El libro no pretende ofrecer respuestas absolutas ni grandes teorías, sino acercar rostros, experiencias y reflexiones que ayuden a descubrir la riqueza de esta vocación de servicio.
Cuando uno escribe un libro siempre imagina el momento de tenerlo entre las manos, pero la cercanía de esa fecha provoca sensaciones difíciles de explicar. Hay nervios, naturalmente, pero quedan muy pequeños frente al agradecimiento y la satisfacción. Ver cómo un proyecto personal se convierte en una publicación que podrá llegar a tantas personas es algo que emociona profundamente. Saber además que será distribuido en distintas librerías y que contará con la difusión de una editorial tan reconocida añade todavía más ilusión a esta etapa final de espera.
Sin embargo, este libro ya posee un premio enorme antes incluso de ponerse a la venta: su prólogo. Resulta imposible no sentirse profundamente agradecido a mi querido cardenal D. José por unas palabras tan generosas y tan hermosas que, sinceramente, ya son una de las grandes riquezas de esta obra. Hay prólogos que simplemente presentan un libro y otros que lo abrazan, lo comprenden y lo elevan. Este pertenece sin duda a los segundos. Quedará siempre el agradecimiento por quien ha querido acompañar este proyecto con tanto cariño y tanta cercanía.
Quizá sea buen momento para adelantar también algunos de los temas que el lector encontrará en sus capítulos. El libro recorre distintas dimensiones del diaconado permanente, siempre desde una mirada cercana y muy pegada a la vida real. Habrá espacio para reflexionar sobre la identidad del diácono y su lugar dentro de la Iglesia; sobre la relación entre familia, trabajo y ministerio; sobre la espiritualidad del servicio; sobre las dificultades pastorales que aparecen en el día a día; y también sobre la necesidad de seguir dando a conocer esta vocación en nuestras comunidades.
Se abordarán igualmente cuestiones relacionadas con la formación, la fraternidad entre diáconos, la relación con sacerdotes y laicos, así como el reto de vivir un ministerio que muchas veces sigue siendo desconocido incluso dentro de ambientes eclesiales. No faltarán testimonios concretos ni experiencias reales que ayudan a comprender que el diaconado no es una teoría, sino una forma de vivir el Evangelio desde la entrega y el servicio.
Algunos capítulos pondrán el foco en la evangelización y en cómo el diácono puede ser puente entre la Iglesia y tantas realidades humanas que necesitan cercanía. Otros invitarán a mirar al futuro, preguntándose hacia dónde camina el diaconado en España y qué desafíos tiene por delante. Todo ello desde una visión esperanzada y profundamente eclesial.
También habrá espacio para hablar de algo fundamental: la humanidad del diácono. Porque detrás de cada estola cruzada hay una persona concreta, con alegrías y cansancios, con familia, trabajo, límites y sueños. Quizá una de las aportaciones más importantes del libro sea precisamente mostrar esa normalidad, esa vocación vivida en medio de la vida cotidiana.
En cierto modo, este libro quiere ser también un agradecimiento. A tantos diáconos que sirven silenciosamente cada día. A sus esposas y familias, que forman parte esencial de esta vocación. A quienes creen en el diaconado y trabajan para impulsarlo. Y también a quienes, desde la curiosidad o incluso desde el desconocimiento, se acercarán a estas páginas buscando comprender mejor este ministerio.
Ahora que la publicación está tan cerca, solo queda esperar con ilusión el momento en que Estola Cruzada comience su propio camino entre los lectores. Ojalá el libro ayude a abrir conversaciones, a despertar inquietudes y, sobre todo, a difundir el diaconado permanente. Ese ha sido desde el principio el verdadero objetivo de esta obra y también el del blog que le da nombre: servir humildemente para que esta vocación sea cada vez más conocida, comprendida y querida dentro de la Iglesia.
La alegría en estos días es inmensa. No tanto por haber escrito un libro, sino por sentir que detrás de él hay una historia compartida, muchas personas caminando juntas y un deseo sincero de seguir construyendo Iglesia desde el servicio. Si Estola Cruzada logra contribuir aunque sea un poco a difundir el diaconado, entonces todo el esfuerzo habrá merecido la pena.