San Francisco, la "locura" cambió la historia de la Iglesia
Quiso seguir a Cristo sin rebajas, sin glosa, sin propio, con una radicalidad que entonces parecía de locos. Y, sin embargo, aquella "locura" dejó una huella que perdura ochocientos años después
(Iglesia en Aragón).- Con motivo del octavo centenario de la Pascua definitiva de San Francisco de Asís (1226–2026), la Iglesia universal vuelve la mirada hacia uno de los testigos del Evangelio más luminosos y actuales de todos los tiempos. Francisco no fue un hombre de teorías ni de estrategias, sino de vida entregada. Quiso seguir a Cristo sin rebajas, sin glosa, sin propio, con una radicalidad que entonces —como ahora— parecía de locos. Y, sin embargo, aquella “locura” cambió la historia de la Iglesia.
Junto a él, una mujer, santa Clara, que supo reconocer la fuerza de ese Evangelio vivido y lo encarnó de un modo nuevo, femenino y contemplativo. Clara no fue una seguidora pasiva, sino una mujer valiente que, en una sociedad que apenas dejaba espacio a la libertad femenina, apostó por una vida pobre, libre y totalmente entregada a Dios. Juntos, Francisco y Clara fueron —podríamos decir hoy— auténticos “frikis” de su tiempo: diferentes, que vivieron contracorriente, que fueron incomprendidos… y precisamente por eso fueron capaces de transformar el mundo desde dentro.
Nuestra diócesis de Barbastro-Monzón ha sido profundamente bendecida por el espíritu franciscano. En Barbastro y en Monzón permanecen sus templos: uno que sigue siendo espacio litúrgico y otro que, ya desacralizado, acoge hoy la vida cultural como auditorio. Ambos son signos de una presencia que marcó nuestra historia y que sigue interpelando nuestro presente. A ello se suma la presencia viva de comunidades de franciscanas capuchinas y clarisas en ambas poblaciones, que continúan, desde la oración y la fraternidad, el corazón del carisma franciscano.
En un tiempo marcado por el ruido, la prisa y el individualismo, la figura de Francisco y de Clara vuelve a interpelarnos. ¿Dónde está tu tesoro? ¿Qué da sentido a tu vida? Su amor por los pobres, su respeto por la creación y su pasión por Cristo siguen siendo hoy una propuesta sorprendentemente actual.
También para nuestros jóvenes, Francisco y Clara son un ejemplo provocador. No buscaron el éxito ni la seguridad, sino la verdad del Evangelio. No siguieron la corriente, sino la voz de Dios. Y así, desde la sencillez y la pobreza, dejaron una huella que sigue viva ochocientos años después.
Celebrar este centenario en nuestra diócesis es de obligado cumplimiento porque nos invita a redescubrir que el Evangelio, vivido con autenticidad, sigue teniendo fuerza para cambiar corazones y construir un mundo más fraterno y lleno de esperanza.
