Bautizarse para comprometerse en la lucha por un mundo mejor
Estamos en un mundo afectado por múltiples y graves crisis
Donald Trump: “No necesito ninguna ley: lo único que me puede detener es mi moralidad y mi mente”.
Necesitamos personas e instituciones capaces de dar a este mundo una
respuesta de futuro esperanzador
“Id a decir a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan los leprosos quedan limpios, los ordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia de la liberación”.
1.-Bautismo de Jesús: Nos cuenta el Evangelio de mañana que Jesús acudió a Juan para ser bautizado. A partir de ahí Jesús dio un cambio radical a su vida, empezando a preocuparse por la gente, por el pueblo, por los más necesitados, que eran la gran mayoría de la población. En el imperio romano, salvo una minoría muy pequeña, la mayor parte de la gente eran pobres o muy pobres y de estos, muchos eran esclavos que carecían de los derechos más elementales.
Jesús se bautiza, y desde ese momento su vida es un compromiso total con los hambrientos, enfermos, despreciados, marginados, rechazados, leprosos, maltratados, oprimidos por la religión y por la política. Por eso les dice a los discípulos de Juan: “Id a decir a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan los leprosos quedan limpios, los ordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia de la liberación”.
Su ideario es el compromiso con la justicia: “dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”; la igualdad: “a nadie llaméis señor, todos vosotros sois hermanos”; el amor: “esto os mando, que os améis unos a otros”; la paz: “dichosos los que trabajan por la paz”; la política como servicio: “sabéis que los jefes de este mundo imperan sobre sus súbditos y los oprimen, no de ser así entre vosotros, sino que el mayor ha de ser el servidor de todos”; el desprendimiento de la riqueza: “vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, y tu ven y sígueme y tendrás un tesoro en el cielo”; la solidaridad: “haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio”.
2.-Bautismo de la Iglesia: Este mismo bautismo de compromiso, con los valores, aspiraciones, necesidades, sufrimientos y angustias de los hombres de nuestro tiempo, como el de Jesús, es el mismo compromiso que debe y tiene que asumir la Iglesia actual, especialmente con los más oprimidos y necesitados de la tierra.
La Iglesia, durante muchos siglos, se llenó de riqueza, de poder y de dominio. Escogió los mejores sitios para construir sus catedrales, sus conventos, sus iglesias, se apropió de las mejores fincas, acumuló tesoros de todas clases, llenó de dineros sus arcas, se rodeó de ricos, de pactos con políticos para obtener múltiples privilegios (en España: exención del IBI, recaudación del 0,7 % en el IRPF, inscripción a su nombre, aun en nuestros días, de innumerables inmuebles) Es justo todo lo contrario de lo que hizo Jesucristo que, por no tener, “no tenía donde reclinar la cabeza”, y rechazó las riquezas y a los ricos en cuanto tales. Es tristísimo, aunque es de pura justicia, que la Iglesia tenga que pagar muchos millones de € (en EE.UU casi 4000 millones) en compensación de la pederastia de sus sacerdotes a incluso de algún obispo, mientras millones de seres humanos pasan hambre y más de 20.000 personas, la mayoría niños, muren al día de hambre; precisamente, niños. ¡Qué pena, qué dolor! Con el gran valor que les dio Jesús a los niños haciéndose realmente presente en ellos(Marcos 9,37)
Por eso la Iglesia necesita bautizarse urgentemente, porque está muy lejos del mensaje de Jesús. Un bautismo coherente y lógico como el de Jesús (que empezó su vida pública con un bautismo de agua y la termino con un bautismo de sangre por su compromiso por un mundo mejor) para desprenderse de tanta riqueza, de tanto lujo, de tanto boato, de tantas solemnidades, de tanto coqueteo con las élites económicas y políticas, de tanto reclamar privilegios, y por el contrario ponerse y ponerlo todo al servicio de los últimos, de los pobres, de todos los desheredados y maltratados por el sistema capitalista, y más aun los del tercer mundo, y denunciar como lo hizo Jesús a los ricos, a los dictadores y a los políticos queno sirven al pueblo sino que se sirven y aprovechan de él, y a los que, como ese dictador reciente de los EE.UU. que acude a Iglesias y actos religiosos y separó de sus padres y madres a miles de niños y niñas metidos en jaulas metálicas en Texas. Esa política de Trump de separar a niños y niñas de sus familias constituyó una verdadera tortura. Es una cruel tiranía. Separar a las familias mientras buscan asilo es una violación flagrante de los derechos humanos (Amnistía Internacional 19/06/2018).
Ahora Trump dice: “No necesito ninguna ley: lo único que me puede detener es mi moralidad y mi mente”. Más bien hay que concluir que Donald Trump no tiene ni moralidad, ni mente: Acaba de dar orden de retirar a EE.UU. de 60 instituciones humanitarias, como el Panel del Cambio Climático, la Agencia Internacional de Energías Renovables, del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, de la OMS, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, etc. etc.
3.-Querida Iglesia, gracias a ti, nos llegó el conocimiento de Jesucristo y su Mensaje, y por eso te queremos muy de verdad, aunque muchas veces nos lo transmitiste muy deformado, sesgado y a veces irreconocible. Por eso queremos que retornes al Evangelio, empezando por desprenderte de todas tus riquezas para ser creíble, y transmitir a este mundo, tan convulsionado y roto, un rayo de luz y esperanza. Que retornes a los planteamientos del Vaticano II y seas lo antes posible una institución modélica en todos los aspectos al servicio de la Humanidad y del Planeta que nos sostiene en la vida, y animes a otras instituciones a seguir tu camino para ser todos más felices. No hay derecho a que tengamos que vivir tan inseguros, tan tensionados, tan amenazados, tan violentados, tan manipulados por el poder de los grandes poderes políticos y económicos, tan expuestos a ser víctimas de armas cada vez más terribles, más poderosas, más destructivas, como el misil Sarmat ruso, el hipersónico chino, o el fusil SIG Sauer XM7 de EE.UU. Estamos seguros de que podemos vivir mucho más felices, si nos dejan.
4.-Agunas consecuencias: Despréndete de palacios vaticanos y episcopales, de tesoros de todas clases, de monasterios, de fincas urbanas y rústicas, de coches de más de 35.000 ó 40.000 euros como los de algunos obispos y curas, de todas las inmatriculaciones, de construir iglesias que se quedan cada vez más vacías porque les falta Evangelio (a Jesús no le hizo falta ninguna), de todos los privilegios que no sean universalizables, y todo lo que tienes dedícalo a los empobrecidos, más de 800 millones en el mundo, que, después de disminuir un poco, están aumentando de nuevo, porque la riqueza del mundo se está acumulando cada vez más en menos manos y dejando a más manos con menos. Lee el Evangelio y verás muy bien cómo la riqueza es incompatible con Jesucristo, porque siempre deja víctimas detrás y produce empobrecidos, que fueron los predilectos de Jesús, y por tanto lo deben ser también de ti: “No podéis servir a Dios y al dinero”.
Cuando lo hagas serás creíble, y podrás denunciar, como lo hizo Jesús con toda la fuerza a los ricos, poderosos y dictadores de este mundo, tendrás a tu lado a los empobrecidos de la tierra, y así abrirás camino para una nueva humanidad donde todos los seres humanos y toda la creación podrán vivir dignamente.
5.-¿Y todos nosotros qué?: Seguro que podemos hacer más por un mundo más justo, fraterno y solidario, colaborando más con la causa de los pobres, porque la fe que no pasa por el bolsillo, aunque pase por las iglesias, no es fe, sino tan solo un calmante de la conciencia. Todos tenemos el derecho y la obligación de tener todo lo necesario para vivir digna y austeramente, pero a partir de ahí lo que nos sobra se convierte en un deber para la necesidad del prójimo, y no conduciremos al planeta al colapso, a un punto de no retorno, y sí a dejarlo habitable y digno, como la Casa Común para las generaciones futuras.
Por tanto, bautizarse es decidirse por Jesucristo, es seguirlo para hacer lo que El hizo, es decir, decidirse a ser como El fue, o sea, comprometidos con todos los necesitados de este mundo, comprometidos como Él con la igualdad, la justicia, la fraternidad, la salud, la libertad, la defensa de los empobrecidos, la dignidad de los más vulnerables como las mujeres y los niños y niñas del Tercer Mundo. Bautizarse es decidirse por el pan, el agua, la vida, la educación, la dignidad para todos los seres humanos y la Madre Tierra.
Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino