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La construcción multimillonaria de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y la pobreza en el mundo

Querida Iglesia: Como punto de partida al Comentario que va a continuación, creo que es procedente dejar claro por mi parte, que gracias a la Iglesia llegó hasta mi el conocimiento de Jesús de Nazaret, con su Mensaje de Liberación Integral.

Conocer a Jesús y su Mensaje es para mi lo más importante de mi vida, y por tanto estoy infinitamente agradecido a la Iglesia y a muchos verdaderos creyentes que con su fe y su compromiso me acompañaron en este camino. Por eso la llamo con toda convicción “Querida Iglesia”

Pero por esto mismo, me duele infinitamente que la Iglesia haya tenido a lo largo de su historia y siga teniendo hoy fallos muy grandes y muy lamentables en su seguimiento del mensaje de Jesús, como en el lamentable caso de la Pederastia, estos mismos días noticia de primera página en prensa, radio y televisión. Conocer la historia es necesario para no repetirla en sus fallos, y sí hacerlo en sus aciertos. En todo caso, no debemos juzgar el pasado desde la realidad del presente.

Pero realidad del presente es que en Barcelona se está construyendo una Basílica monumental, llamada de la Sagrada Familia ideada por el gran arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926), en la cual se está gastando una cantidad ingente de dinero, que absolutamente en nada concuerda con el mensaje de Jesús que refleja el Evangelio a este respecto, pues mientras se gastan miles de millones en ese proyecto, a la vez miles de personas están muriendo a diario de hambre en este mundo tan lleno de injusticias y desigualdades.

Veamos:

 La construcción de la Sagrada Familia se financia principalmente a través de donaciones y venta de entradas, con un coste estimado para finalizar las obras que supera los 1.000 millones de euros. En 2019 se estimaban 374 millones para la etapa final, el presupuesto total acumulado a lo largo de más de 140 años, desde que la inició Gaudí, es incalculable. Que se financie con donativos o entradas, no justifica nada: ese dinero debería tener otro destino.

Los que van a verla y pagan al efecto, mucho mejor harían yendo ver a Jesucristo y a cuidarlo en los 18.000 niños que agonizan y mueren cada día de hambre en muchos países del Tercer Mundo. 

En 2026, se completará la torre más alta de la Basílica, llamada de Jesucristo, de 172,5 metros.

Seguro que esto no le hace ninguna gracia a Jesucristo, que puso su especial predilección precisamente en los más empobrecidos y necesitados de este mundo, y aún más en los niños cuando dice: “el que recibe a un niño como estos a mi me recibe”.

Seguro que hay quienes ya van a comulgar en esa Basílica y posiblemente nunca se pararon a reflexionar en que también en los niños hay una presencia real de Jesucristo. Y los autores de la Pederastia: ¿Lo habrán pensado? Y el Papa Benedicto XVI ¿lo pensaría bien cuando en noviembre de 2010 dedicó el templo al culto?

Aún falta mucho en esta Iglesia para hacerla cada día más coherente con Jesús de Nazaret su Mensaje para el bien de la Humanidad y la Creación. Dios no necesita culto en los templos, Dios necesita cuidado y atención en los más empobrecidos del mundo.

Gasto MENSUAL  que tiene esta gigantesca obra, y sin sentido verdadero, vista desde la óptica del Evangelio:

El desembolso mensual sube a 7.187.000 euros.

El desglose de algunos gastos mensuales es el siguiente:

Reiteramos que se trata de gastos mensuales:

Al Ayuntamiento de Barcelona por varios conceptos: 208.000 euros mensuales.

Gestión del templo, personal y Marketing: 2.150.000 euros mensuales.

En mantenimiento, seguros y suministros: 625.000 euros mensuales.

El gasto mensual en construcción y restauración: 3.730.000 de euros mensuales.

Contribución a la diócesis de Barcelona: 474.000 euros mensuales.

Esto suma al año unos 86.244.000 euros (más de 86 millones de euros).

Es de financiación privada autogestionada por la Junta Constructora de la Basílica, que en 2024 ingresó 133,9 millones de euros .

Si todo sale según lo previsto, la construcción finalizará en 2036, pues faltan aun varias torres por construir, de un total de 18.

Fuentes de Información: Memoria Anual de la Sagrada Familia, Infobae.

Reflexiones:

Nos parece que ese espantoso gasto es la mayor contradicción con Jesús y su mensaje, por estos datos:

La inseguridad alimentaria aguda y la malnutrición aumentan por sexto año consecutivo en las regiones más frágiles del mundo.

Aproximadamente 1.100 millones de personas viven en situación de pobreza multidimensional grave en 112 países, lo que representa cerca del 18% de la población mundial. 

Pobreza Extrema: Más de 700 millones de personas sobreviven con menos de 2,15 $ al día, igual a 1,87 euros.

La edición de 2024 del informe del IPM (Índice de Pobreza Multidimensional) señala que en el mundo hay 1.100 millones de personas que viven en la pobreza extrema, de las cuales el 40 % vive en países en situación de guerra, fragilidad y con escasa paz.

Impacto Infantil: Más de la mitad de las personas en pobreza extrema son niños.

Se estima que 417 millones de niños sufren privaciones graves en nutrición, agua o educación. Más de la mitad de los 1.100 millones de personas pobres son niños o adolescentes menores de 18 años (584 millones). A nivel mundial, el 27,9 % de los niños vive en gran pobreza.

Ubicación: Más del 83% de las personas en pobreza multidimensional viven en zonas rurales, a donde no llegan muchos de los servicios más básicos.

Regiones más afectadas: África subsahariana (553 millones) y Asia Meridional (402 millones) concentran la mayor parte de la pobreza, además de otros 70 millones de personas en América Latina en extrema indigencia (dato de 2024).

Cifras de conflicto: En 2023, la pobreza extrema aumentó debido a conflictos, con 117 millones de personas forzadas a huir de sus hogares contra su voluntad, por guerras, hambre, terrorismo, cambio climático, (sequías, lluvias torrenciales, multinacionales invasoras…).

En 2024 pasaron a ser 304 millones de personas las forzadas a emigrar por las mismas causas, que en 2020 eran 281 millones, lo que indica que vamos a peor.

Carencia de infraestructuras Básicas: La mitad de las personas pobres carece de electricidad (579 millones). 

Aumento de la pobreza: En 2024, más de 295 millones de personas de 53 países y territorios pasaron a padecer hambre aguda, lo que supone un aumento de casi 14 millones de personas con respecto a 2023.

Viendo tanta pobreza, carencia y sufrimientos de tantos millones de personases ¿es justo gastar tantos millones en una construcción tan colosal?

Jesús no necesita para nada una Basílica de 18 torres, ni que sea la Iglesia más alta del mundo con la llamada torre de Jesús. Jesús no necesita nada de eso.

 Lo que El está necesitando es pan y agua en millones de bocas hambrientas y sedientas, cada día más, en África, Hispanoamérica, la India, Bangladés, Haití y tantos otros sitios más, pues Jesús dice: “tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber.

Lo que necesita Jesús son hospitales, medicamentos y personas que lo cuiden donde está enfermo, pues dice: “Estuve enfermo y me atendisteis”.

Lo que Jesús necesita es ropa para no pasar frío, pues dice: “estaba desnudo y me vestisteis” .

Lo que necesita Jesús es alguien que lo acoja, pues dice: “fui forastero y me acogisteis”.

Lo que necesita Jesús es alguien que le ayude a salir de todas las cárceles, pero aun más de las del Tercer Mundo, donde los reclusos son víctimas de toda clase de penalidades como los 119 muertos en la cárcel de Guayaquil en 2021, pues Jesús dice: “estuve en la cárcel y fuisteis a verme”.

Lo que Jesús necesita es paz y no guerras horribles que matan personas, destruyen familias, generan sufrimientos horribles, dañan la Naturaleza, pues Jesús dice: “La paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo”. Estos días vemos bien claro en Oriente Medio cuan nefasta es la paz del mundo, basada en ejércitos, armas y guerras.

La riqueza de esa Basílica y otras suntuosas construcciones de la Iglesia (y de otras confesiones religiosas) son incompatibles con el Reino de Dios, pues Jesús le dice al Joven rico: “Anda, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y tu ven y sígueme”. Pero el joven dejó a Jesús y se marchó.

Cuenta también Jesús en el Evangelio de Lucas 10, que un Legista (un abogado) le preguntó a Jesús: “¿Quién es mi prójimo? Jesús le contestó: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y unos ladrones lo dejaron herido y medio muerto. Bajaba por allí un sacerdote, lo vio, y dio un rodeo. Bajó también un Levita, lo vio y dio un rodeo. Pero un Samaritano lo vio y tuvo compasión, se acercó a él, vendó sus heridas y montándolo en su propia cabalgadura lo llevó a una posada y cuidó de él”. Jesús le pregunta al Legista: “Quién de los tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” El Legista contesta: “el que tuvo compasión de él”. Jesús le dice al Legista: “Vete y haz tu lo mismo”.

Los empobrecidos del mundo necesitan una Iglesia Samaritana, no una Basílica de más de 1000 millones, ni la más alta del mundo.

Cuando los discípulos le dijeron a Jesús, sobre el templo de Jerusalén: “maestro, mira qué piedras y construcciones”, El les contestó: “No quedará piedra sobre piedra”. Dios no necesita piedras, necesita personas, buenas personas.

Cuentan los 4 Evangelistas que un día entró Jesús en el templo y se irritó profundamente porque aquello era un mercado de animales y sobre todo de banqueros que traficaban con dinero. Hizo un látigo de cuerdas, los echo a todos de allí y a los banqueros les volcó las mesas por el suelo, acusándolos de convertir el tempo en una cueva de bandidos.

¿Qué pensar de los millones que se mueven en Santiago de Compostela, Fátima, Lourdes, y tantos otros sitios, más vinculados al turismo que a la fe, muy lejos de la coherencia con el Evangelio?

En la conversación con la Samaritana junto al pozo de Samaría Jesús le dice a aquella mujer: “En verdad te dijo que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, no en este monte ni en Jerusalén”.

La Iglesia tiene que estar al servicio de los seres humanos en este mundo como lo estuvo Jesucristo, porque la fe es seguir a Jesús para hacer en este mundo lo que El hizo, con preferencia, como El, hacia los pobres, los necesitados, los enfermos, los marginados, los oprimidos, los despreciados.

En la Iglesia sobran toda clase de riquezas, de lujos, de regalos, de títulos, de desigualdades, de discriminaciones (como está pasando con las mujeres). En La Iglesia, o somos todos y todas hermanos y hermanas, o no somos la Iglesia de Jesucristo. Por eso la Iglesia necesita una reforma muy profunda, porque el verdadero templo de Dios, no es ninguna Catedral, ni Convento, ni Santuario, ni Basílica, ni Iglesia. San Pablo lo expresó lapidariamente así, escribiendo esto a los cristianos de Corinto : “¿No sabéis que vosotros sois el templo de Dios y que el Espíritu habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es sagrado, y ese templo sois vosotros”.

La verdadera Iglesia es el Pueblo de Dios, reunido en torno a Jesucristo y su mensaje haciendo un mundo de hermanos y hermanas, cada vez mejor para el bien de la Humanidad y la Creación.

Gijón, 20 de marzo de 2026

Faustino Vilabrille

faustino@faustinovilabrille.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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