El Crucero de gran lujo en Canarias y el Papa León XIV

En el Comentario del domingo pasado reflexionábamos sobre la diferencia tan grave, grande y tan injusta con la que se trata a los ricos y se trata a los pobres en el mundo tan injusto del Neoliberalismo.

Incluso el Papa León XIV daba las gracias a España por lo bien que había acogido y atendido a los cruceristas, lo que ratificamos, pero no vimos que hiciera referencia alguna a los miles de pobres que llegan desprotegidos y desamparados a Europa por las rutas atlánticas o mediterráneas, dejando muchos de ellos sus cuerpos enterrados en el mar: solo en el Mediterráneo ya murieron 1022 personas en el primer trimestre de 2026 (El País). Ya hace años que hemos calificado al Mediterráneo como mar de muertos, el que otrora fue mar entre culturas. Lamentamos que el Papa no haya hecho referencia a todos los de las pateras y los cayucos, reclamado mucha más justicia para los más empobrecidos, los cuales son víctimas precisamente de quienes viajan en cruceros, yates o aviones de lujo y similares.

Hacíamos especial referencia a los emigrantes de África y a tantos millones de niños africanos que ni siquiera reciben las vacunas más elementales, y se mueren muchos miles por no poder recibirlas. En África están los más pobres (empobrecidos) del planeta, en gravedad y en número. Es el continente más pobre de la Tierra y donde más se sufre: sin mirar hoy a Africa es imposible mirar a Jesucristo con coherencia humana y cristiana. Lamentamos que el hermano Papa Prevost no haya hecho referencia a África como tal en esa circunstancia concreta del crucero de lujo. Sin duda va a hacer referencia a los inmigrantes en la próxima vista de junio cuando se acerque al muelle de Arguineguín, pero debe mirar también a África, al Continente africano como tal, que es víctima de horrible explotación de las Multinacionales más poderosas de los países más ricos del Planeta: es necesario mirar y hacer todo lo posible por las víctimas de los más poderosos económica y políticamente, pero mirando y denunciando al mismo tiempo las causas y los causantes concretos de tanta pobreza, miseria y sufrimiento africano: solo la Blue Carbon, que negocia compensaciones de carbono, ya ha acaparado más de 25 millones de hectáreas en 5 países africanos, enviando a la miseria a miles de campesinos a los que dejó sin tierra. De ahí la huida forzada de más de 26 millones de africanos obligados a huir de su tierra en busca de una vida algo mejor.

También nos llenó de desánimo y tristeza, hermano Papa Prevost, que la revista Italiana Vogue, en su edición americana te haya incluido como Papa León XIV en la lista de las Personas Mejor Vestidas de 2025, asegurando que rompías con los gustos humildes de tu predecesor Francisco. El Evangelio dice que Jesús, cansado del camino se sentaba y no tenía donde reclinar la cabeza.

Los Obispos españoles tampoco se manifestaron adecuadamente ante la presencia del lujoso crucero y sus cruceristas de lujo, solo preocupados de que el hantavirus no pusiera en peligro la visita del Papa a Canarias, y que el virus no se convierta en una pandemia, pero pandemia es el hambre, la pobreza, la indigencia, las enfermedades de todos los que llegan en pateras y cayucos, y los miles que no llegan porque mueren por el camino, cruzando desiertos y mares

Hermano León XIV, necesitamos que seas esperanza de vida para la humanidad, empezando por los más empobrecidos, empezando por África; que seas esperanza de vida para 18.500 niños y niñas, que mueren de hambre cada día en el mundo, para los 45 millones de niños y niñas que sufren desnutrición aguda grave. Fíjate en la predilección que tenía Jesús por los niños, y las amenazas tan graves que profirió contra quienes les hiciesen daño. Eres joven, te quedan muchos años de pontificado por delante: Comprométete en una renovación y reforma muy profunda de la Iglesia, para que sea realmente coherente con Jesús de Nazaret y su Mensaje, y así sea una esperanza real para la humanidad.

Hoy celebramos la Ascensión de Jesús al Cielo, o sea, su triunfo definitivo. Todos aspiramos a triunfar. Jesús también, pero El lo hizo por su compromiso con los grandes valores que el hombre necesita para vivir dignamente en este mundo, como la justicia, la fraternidad, la igualdad, el amor, la solidaridad, el trabajo, el bien común, la educación, el compromiso con la Tierra. Jesús se hizo Tierra, fue Tierra, vivió en la Tierra, vivió de la Tierra. Asumió en todo la condición humana, la condición humana sobre todo, de los más pobres, de los más desgraciados, la condición de los esclavos, pasando por uno de tantos, acabando su vida como una de las personas más desgraciadas de este mundo, perseguido, traicionado por uno de los suyos, condenado a muerte, torturado y ejecutado con la peor pena de muerte, morir clavado a una cruz traspasado por el sufrimiento, hasta sentirse abandonado de Dios, del cual El había hablado tan bien y en el que tenía tanta confianza, hasta el punto de decirle “¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!” Pero Dios no lo olvidó y le devolvió la plenitud de la vida con la Resurrección-Ascensión al Cielo.

Nosotros, como Jesús tenemos que ser Tierra, hacernos Tierra, vivir en la Tierra, salvar la Tierra, y con ella asumir en todo la condición humana, la condición humana sobre todo de los más pobres y necesitados, de los más débiles e indefensos, incluida la misma Tierra, que ya es un pobre más entre los pobres de la tierra por la explotación injusta que hacemos de ella y la contaminación que así le causamos.

Todos esos grandes valores que Jesús practicó y enseño, son plenamente universalizables. Tarea nuestra es hacer que lo sean, y hacer la vida más digna a todo ser humano y a toda la creación. Así triunfaremos juntos unos con otros para esta vida y para la plenitud definitiva.

En Gijòn a 17 de mayo de 2026

Feliz día a tod@s.-Faustino

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