Cadiñanos: "Los seminaristas son un magnífico regalo para nuestra Iglesia y, estoy seguro, también para nuestra sociedad"
Mensaje del obispo de Mondoñedo-Ferrol con motivo del Día del Seminario 2026
Con la fiesta de San José, la Iglesia nos invita a plantearnos el tema de la vocación sacerdotal como un horizonte fascinante de vida. Puede resultar contracorriente que esto se proponga en una sociedad secularizada, donde el referente religioso ha perdido la presencia y la fuerza que quizás en otro tiempo pudo tener. Y, sin embargo, no deja de ser un camino, una llamada, que el corazón inquieto de un joven puede abrazar como proyecto de futuro.
Muchos hablan hoy de un retorno a lo religioso, también entre los jóvenes. Quizás no sea un fenómeno masivo, pero es real: la fe se plantea hoy de forma nueva y distinta a como era hace unas décadas. Muchos jóvenes, desencantados con promesas vacías de un progreso y libertad sin alma, buscan de manera nueva respuestas a sus interrogantes más profundos. Hay también quieres, carentes de toda experiencia religiosa, descubren la fe como un horizonte nuevo y magnético, sin explorar, cargado del atractivo que eso conlleva. No faltan tampoco los que miran y admiran la radicalidad y la autenticidad de vidas entregadas, felices, vividas desde un ideal y una propuesta de plenitud. Y existen los que perciben que la fidelidad a lo bueno de la tradición nos ayuda a sostenernos en tiempos de tormenta, de cambio y de turbación.
Aquí nace la búsqueda vocacional. ¿Por qué tú no? Toda vocación al sacerdocio es una llamada que, en último término, viene de Dios. Se sirve para ello de personas, acontecimientos, circunstancias, deseos que te hacen buscar, preguntar, salir de la comodidad, interrogarte. Fruto de esa búsqueda es el inicio de un camino que se hace siempre acompañado por alguien que te ayuda a discernir y a vislumbrar las luces que te encuentras. En ese recorrido, el Seminario es la institución de la que la Iglesia se ha dotado para generar un clima propicio para la libertad, la profundidad, el silencio, el estudio, la oración. En ese clima, en comunidad, el seminarista que busca, discierne su realidad y las capacidades propias para poder continuar con garantías el camino.
La Iglesia hoy nos plantea la urgencia de fomentar una cultura vocacional que suscite constantemente la pregunta sobre el sentido de mi vida, el lugar de mi existencia, la propuesta de plenitud para la vida. Se trata de descifrar el sueño de Dios para con mi vida, lo que soy y estoy llamado a ser. Planteada así la existencia, esta cobra más sentido y eleva su horizonte vital. Todos tenemos una misión, todos somos misión. Se requiere para ello capacidad de escucha, de búsqueda, de deseo.
En este horizonte, la vocación sacerdotal es siempre un misterio. Nuestra diócesis de Mondoñedo-Ferrol tiene en la actualidad cinco seminaristas. No son una cifra, sino signos visibles y concretos de que Dios sigue llamando hoy. Se convierten en una esperanza real para nuestras comunidades. Sin duda, ellos son un magnífico regalo para nuestra Iglesia y, estoy seguro, también para nuestra sociedad. Porque su vida se sitúa en el deseo de ser vivida siempre para los demás.
Así se entiende la figura del sacerdote: como aquel que desea ser puente en una sociedad fracturada y ensimismada. Su identidad reside en abrirnos al horizonte de Dios que quiere encontrarse y caminar con nosotros. Su tarea consiste en generar, como buen padre, comunidad de sentido que nos acompañe y ayude a crecer. Por eso, el sacerdote es amigo, confidente, acompañante de la vida personal y comunitaria. Es también referente que nos ayuda a descubrir a Jesús, el modelo siempre de humanidad.
En un mundo que a menudo nos invita a vivir para nosotros mismos, el sacerdote se atreve a vivir para algo más grande. No es un camino para superhéroes, sino para hombres valientes que confían en que Dios no quita nada y lo da todo. Si sientes que tu corazón late con este deseo de entrega, si buscas una vida con propósito... ¿por qué no? Deja tus redes y ponte en camino.
Vuestro hermano y amigo,
