La pieza, de alabstro, data del año 1600 Una plancha flamenca de Santiago peregrino, pieza del mes de abril del Palacio de Gaudí de Astorga

Plancha flamenca de Santiago peregrino
Plancha flamenca de Santiago peregrino

La pieza de alabastro, que se encontraba en Otero de las Dueñas (municipio de Carrocera), data del año 1600

En esta pieza, mostrada en la exposición permanente, está representado el apóstol, de físico contundente y barbado, con los habituales atributos iconográficos

La pieza del mes de Abril en el Palacio de Gaudí de Astorga, realizada en alabastro, se enmarca en reproducciones seriadas de los siglos XVI y XVII.

Coincidiendo con la festividad de Santiago, el Palacio Episcopal de Astorga, que el próximo 1 de Mayo abrirá sus puertas nuevamente, presenta cada día 25 del mes una pieza diferente dedicada al fenómeno santiaguista en el Museo que alberga el monumento diseñado por Antonio Gaudí.

Este mes de abril, propone una pequeña pero hermosa plancha de alabastro que conserva su marco original. Representa la figura de Santiago como peregrino, iconografía que constituye el hilo conductor del Provisorato, la sala dedicada al Camino de Santiago en la Diócesis de Astorga.

En esta pieza, mostrada en la exposición permanente, está representado el apóstol, de físico contundente y barbado, con los habituales atributos iconográficos: bordón y calabaza, sombrero caído hacia su espalda, vistiendo amplia y pesada túnica en la que aún se intuye la orla que la embellecía. La plancha presenta todavía restos de dorado en cabello y ropajes y el fondo muestra un paisaje, esquemático y sencillo, con elementos vegetales y un perfil urbano tras la mano que sostiene el bordón.

Esta plancha de alabastro data aproximadamente, de 1600 y procede de la localidad de Otero de las Dueñas (en el municipio de Carrocera), aunque es una obra de factura flamenca procedente de la pequeña ciudad de Malinas.

Los Países Bajos fueron prolijos desde el punto de vista comercial y sus producciones crearon una serie de tipologías artísticas que convirtieron a sus talleres en referentes. De esta forma, las esculturas en madera de pequeño formato y obras en bronce fundido tuvieron un gran desarrollo artístico. La pieza del mes de abril en el Palacio de Gaudí, realizada en alabastro, se enmarca en esas producciones seriadas que, sin destacar formalmente, resultaron muy habituales en los circuitos comerciales de los siglos XVI y XVII. Su función inicial como elementos que ejercían de pequeños y refinados altares domésticos hizo que tuvieran gran impulso y llegaran a todos los rincones de Europa.

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