Más Opus
Razones de cortesía y de caridad estimulan y justifican este comentario, a propósito de cuantos fue merecedor el mío anterior relacionado con el Opus.
. Me reafirmo en lamentar las decisiones, por muy altas que fueran, que facilitaron y consagraron la definición y reconocimiento de “Obra de Dios”, paradigmática, y por antonomasia, a una institución- asociación religiosa concreta, por lo que no parecen desacertadas las intenciones de algunos de solicitar de la Santa Sede el cambio del nombre.
. Constatados los repetidos casos de “malos tratos” padecidos por los “ex” o “anti” Opus, la mayoría de ellos esperan que la institución como tal manifieste su pública petición de perdón ante la Iglesia, al margen del seguimiento administrativo y judicial que se sigan, o pudieran seguirse.
. Las alusiones descalificadoras relativas a la edad de quien esto suscribe, como pruebas de ineptitud o torpeza, por sí mismas e indecentemente, se vuelven en contra de su propia institución, por el hecho, por ejemplo, de que los Sumos Pontífices, sus
protectores y benefactores, superaron y superan en años los de mi DNI.
. Pensar y actuar “al estilo del Opus”, y que con esto se pretenda afirmar que “tal es la voluntad del Dios” y que “así es como únicamente se debe hacer apostolado”, rozan los linderos de la irreverencia.
. Comprendo que mi “In Itínere” –“de camino”- , fundamentalmente periodístico, pueda parecerles a algunos “simple y anecdótico”. A otros les ha correspondido, y les corresponde, la tarea de aportar documentos, hechos, datos e ideas que recogen en libros, incontestados y en circulación legal.
. De seguir este ritmo, en la Iglesia española es ya predecible la fecha en la que todos –o la mayoría- de sus obispos sean del Opus, o que, de comprometida manera, estén en su órbita. Solo es de mi incumbencia anticipar el hecho de un episcopado “opuístico”. Serán otros –el Pueblo de Dios y las propias instancias vaticanas- los que estudien sus ventajas o sus desventajas.
. El monolitismo no es de por sí cristiano o, al menos, no es obra – “la obra única”- de Dios. Dios se eterniza y refleja en muchas más obras. Dios –su obra- es siempre plural. El misterio de la Santísima Trinidad lo aclara y declara.
. Los no del Opus, al igual que los que lo fueron, pero que se borraron –o los borraron-, pueden ser y son tan miembros de la Iglesia como quienes siguieron, y siguen, con fidelidad los caminos de “Camino”, convencidos de que el único y verdadero Camino – “Verdad y Vida” por más señas- , es Cristo Jesús.
. Toda entronización a perpetuidad del infantilismo, del dirigismo y del gregarismo
Le roba identidad a la “obra” redentora y liberadora de Cristo Jesús, que se escribe con letras minúsculas, porque no hay mayúsculas que la expresen con veracidad y humildad inteligibles.
. Toda tentativa, propuesta o aquiescencia de institucionalización de la hipocresía, del señorío o dominio de las formas y del ritualismo, siguen siendo en la Iglesia depositarios de las invectivas contenidas en tantas palabras condenatorias de Cristo Jesús dirigidas contra los fariseos – los “buenos” oficiales- y los Sumos Sacerdotes al servicio activo del incienso y de los sacrificios del templo de Jerusalén.
. El Papa es y se llama Papa y ya está. Para los del Opus, el Papa está, y así lo suelen presentar, aureolado con sobrenombres tan sublimes como “Vicario de Cristo” y hasta “Vice-Dios”, que a algunos les recuerdan los títulos de “Ipse Deus” y “Filius Dei” con los que eran invocados los emperadores romanos. En los santos evangelios, los pobres –solo los pobres- son “vicarios de Cristo”.
. “Opus Dei, igual a poder y dinero”, como principio repetido con alarmante frecuencia, arruinaría la imagen de la Iglesia, haciendo imprescindible y profunda una campaña de recristianización y de educación en la fe y en la pobreza, desde los contenidos entrañados en la unidad por la pluralidad, y en la pluralidad por la unidad.
. Interrogantes como estos esperan masivamente respuestas: ¿Es el Opus Dei Iglesia? ¿Es la única Iglesia? ¿Es la mejor, la más moderna y cabal expresión y encarnación de la Iglesia? ¿Por qué las persecuciones, incomprensiones o descalificaciones del Opus por parte del pueblo, caminan parejas a las canonizaciones y santificaciones por parte de la jerarquía? ¿Pueden tener algún fundamento quienes creen y padecen que los hostigamientos de los “ex” del Opus están indulgenciados?¿Desde cuando no se registra en la historia de la Iglesia una identificación oficial tan exhaustiva entre una de sus obras –el Opus-, con la propia institución eclesial y eclesiástica ¿ ¿Es esto bueno y constructivo para Nuestra Santa Madre la Iglesia? ¿Cómo están contestando en la práctica esta pregunta el clero secular y las Órdenes y Congregaciones de religiosos y de religiosas?