Preguntas Divinales

Dios, por ser Dios, es respuesta universal, salvadora y promocionadota de libertad y del respeto clemente y comprensivo, solidario y en disposición eterna de ayuda, a quienes más la necesitan, lo invoquen o no, y sean de la creencia que sean. Al hombre, esto es, a los hombres, los definen las preguntas y estas fluyen constantemente desde la necesidad sublima de su misma esencia.

Desde tan clara perspectiva, y a título de ejemplos, como cristianos, con fe profunda, religiosidad y amor, entre otras y ahora, la dirigimos este rosario de preguntas:

. ¿Para cuando una reflexión seria y audaz, de tantas prédicas y escritos que se dicen cristianos y que se presentan como, religiosos, la mayoría de ellos condenatorios o conminatorios, y que, a la luz de la teología y de los evangelios, distorsionan la imagen de Dios?

. ¿Pueden los educadores cristianos, en sus distintos niveles, seguir sirviéndose de los esquemas catequísticos al uso, en los que Dios no es el Dios verdadero de los evangelios?

. ¿Hasta cuando prevalecerá en la Iglesia la idea de que Dios está, y estará, de por vida enemistado con la alegría y la felicidad, de tal forma que de allí Dios se exilia , o será sistemáticamente exiliado, de entre quienes coincidan estas virtudes?

. ¿Es que algunos, por jerarcas que sean, pueden ser y ejercer como “profesionales” de Dios?

. ¿Es humano y cristiano aseverar que el Dios nuestro –nuestro Dios.- es el verdadero y el dios de otros, por ser de los otros y no nuestro, es un dios falso?

. ¿En qué lógica, misterio, pensamientos y sentimientos que se creen “bautizados” puede mantenerse –y, en ocasiones, hacerlo además con ribetes de dogma- de fe, que los no cristianos carecen de Dios?

. ¿Son muchos o pocos los cristianos que consideran pecado más grave “salirse de la Iglesia”, que “la Iglesia se salga de uno” en cuanto se relaciona con la idea de dios?

. ¿Cuántos y quienes fueron los docentes que nos enseñaron a temerle a Dios, y no a amarle y a sentirnos amados por Él?

. ¿Cuántos creyeron y creen que somos merecedores de castigos eternos, aún en el caso de que ni siquiera hubiéramos pecado personalmente, sino por aquello que originalmente originariamente hubieran hecho nuestros primeros padres, comensales de la maldita y rubicunda manzana , cuyos jugosos atractivos les fueron descubiertos gracias alas artimañas de la astuta y diabólica serpiente?

. ¿No da la impresión de que en la Iglesia oficial se siga manejando a Dios con criterios administrativos, políticos o sociales?

. . ¿Es o no blasfemo hacer uso del nombre de Dios para declarar guerras, condenar a personas o bendecir ciertas empresas?

. ¿Cuantos son los que creen en cristiano que sin común-unión –comunión- no hay Dios, y lo que como tal se predica, será un remedo de Dios?

. ¿Cuantos son los convencidos de que, sin unidad en la diversidad, tampoco hay Dios, dado que nuestro Dios es consustancialmente “Uno” y “Trino” a la vez?

. ¿¿Es todavía posible que se siga predicando que, por encima de todo, Dios es “el señor administrador del miedo”, como razón y justificación suprema de su existencia y de la nuestra?

. ¿Dios nos quiere felices, o prefiere y disfruta con que seamos desgraciados en esta vida y en la otra?

. ¿No le sobra mucha, barata e interesada teología a la ciencia y sabiduría de Dios también en la actualidad?

. ¿ En qué grado y proporción se negocia con Dios dentro y fuera de la Iglesia, también por su jerarquía, que de alguna manera a unos les da más Dios que a otros?

. ¿Hay explicación cultural y teológica educarnos en la idea-eje de que nuestro Dios está en permanente actividad guerrera contra el Dios de los otros?

. ¿Fueron más o menos las guerras que desató y justificó la religión cristiana, que las de otras religiones, aún las monoteístas?

. ¿En qué proporción “hacemos a Dios a nuestra imagen y semejanza”, que nosotros nos hacemos a la suya?
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