Hazte socio/a
Última hora
Que acabe ya la guerra

Santos topónimos santos

Tal y como se están poniendo las cosas el tema reviste singular importancia. De no despejarse pronto el panorama, la importancia se acrecentará de aquí en adelante, con soluciones no fáciles y aun penosas. Y, por supuesto, su encuadre traspasará los linderos de lo puramente geográfico y administrativos y afectará a otros ámbitos en los que el conflicto acecha con graves incidencias.

Se trata del afán desbordante, arrebatado e irreflexivo de algunos, hoy instalados en las altas esferas de la política, por desreligiosizar, laicizar o paganazar la vida en todos o casi todos, sus frentes.

Aquí y ahora a nosotros nos compete apuntar hacia la geografía de España y anotar algunos topónimos con denominación “sagrada” que apadrinan pueblos y lugares y que exigirían ser desbautizados en cualquier proceso de aseamiento liberador de suspicacias piadosas que se consumara. La tarea resultaría extraordinariamente arriesgada. Pueblos y ciudades con nombres de santos y santas, de advocaciones de la Virgen y de Cristo, así como montes, montañas, cuevas, ríos y rías y otros lugares son muchedumbre, haciendo constar que su distribución administrativa por provincias y Comunidades Autónomas es ciertamente equitativa.

A título de ejemplo aduzco el caso de las islas mediterráneas de Ibiza y Formetera. Con una superficie la primera de 569,6 km2 y la segunda de 83,24 y una población de 134.200 habitantes, los nombres de sus principales pueblos son estos: Sant Vicent, Sant Joan de Labritja, Sant Carles, Sant Miquel de Balansart, Sant Llorenc de Balàfia, Santa Gertrudis, Sant Mateu, Sant Antoni de Pormany, Santa Agnes de Corona, Sant Rafael, Ntra. Sra. de Jesús, Sant Agustí des Vedrà, Sant Josep de sa Talaia, Sant Jordi de ses Salines, Sant Francesc de ses Salines, Santa Eulària des Rius, Cova Santa, Sant Ferran de ses Roques, Es Caló de Sant Agustí, Sant Francesc de Formentera, Punta Santa Creu...

- ¿Cuál habría de ser la reacción de los habitantes de estos lugares que se vieran obligados a cambiar sus nombres por otros, aunque solamente tuvieran en cuenta la historia?

- ¿Cómo reaccionarían si además descubrieran que tal historia habría de ser interpretada a la luz de algún acontecimiento o circunstancia de tipo religioso, que explicara su fundación, su desarrollo y alguna parte de su propia biografía?

- ¿Cuál sería la reacción natural de los comprometidos de siempre con el nombre de sus pueblos cuando valoraran el cambio al calor de recuerdos familiares, cuyos protagonistas fueron sus padres o sus antecesores?

- Aún habiendo deliberadamente elegido unas referencias mediterráneas como Ibiza y Formetera, oficiosamente multiculturales y hasta un tanto paganizadas a consecuencia de incidencias turísticas con connotaciones no del todo ortodoxas... ¿contribuiría tal circunstancia a aminorar la gravedad y el alcance que tendría el hipotético desbautizamiento de sus pueblos y ciudades?

- ¿Es justificable en el planteamiento elemental de la política, también administrativa, pero sobre todo de denominaciones, apelativos o apellidos, contribuir a crear desasosiegos y conturbaciones, además de las que la vida de por sí se encarga de suscitar y encender en multitud de ocasiones?

También te puede interesar

Lo último

Silencio por Diego en el barrio de la estación de Badajoz

La huella de Diego (Sancho) en el bar el Quijote