El Día de Acción de Gracias
El segundo lunes del mes de octubre en Canadá y el cuarto viernes de noviembre en Estados Unidos se celebran cenas familiares para dar gracias a Dios por los bienes recibidos durante el año. Aunque hoy se ha perdido este aspecto religioso la fiesta se ha institucionalizado y resultan unos días más importantes que la Navidad
En Europa tuvimos algo parecido en el otoño ya que tras la recogida de la cosecha se celebraban fiestas con procesiones y ofrendas de frutos y de pan. Fueron fiestas originalmente paganas agrícolas que luego se cristianizaron. Los famosos días de San Miguel y San Martín en España tuvieron este origen. En general no se celebraban en la familia sino en las iglesias.
El origen de la fiesta en los Estados Unidos tuvo lugar en Plymouth, Massachusetts, en 1621. Fue un banquete tras la recogida de la cosecha que celebraron 50 colonos ingleses puritanos, que sobrevivieron al primer invierno y al frío al que nos estaban acostumbrados, junto a 90 indios del pueblo indígena de la zona a los que agradecieron su ayuda. Durante el siglo XVII se celebraron días de acción de gracias de forma ocasional no siempre en otoño. El menú dependía de lo que hubiera en aquel momento, pero en general incluía calabaza, maíz, cerdo y sidra
Abraham Lincoln en 1863 proclamó el Día de Acción de Gracias como fiesta nacional anual. En la medida que la fiesta se fue consolidando, como una mesa festiva, el pavo se convirtió en el elemento principal. Era un ave de gran tamaño que permitía alimentar a muchas personas, resultaba fácil de criar y se podía rellenar con pan y hierbas. También se incluía como postre un pastel de calabaza. El cine, la televisión, los libros de cocina y las campañas comerciales estandarizaron la cena añadiendo al pavo toda clase de alimentos. Hoy con el problema de adelgazar, que tienen los estadounidense, se están mandando recados para que simplifiquen los manjares de la mesa
Reconozco que considero es una fiesta envidiable. Somos seres sociales que vivimos en comunidad y desde pequeños necesitamos ayuda. La palabra gracias se ha convertido en algo sin sentido que decimos automáticamente y celebrar un día dedicado a esta palabra me parece perfecto. Especialmente si somos religiosos y se la dedicamos al Gran Ayudante que se perfila detrás de cada favor
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