San Pablo publica 'Hechura de sus manos', de Pablo Cirujeda ¿Se puede decir algo nuevo sobre el Génesis?

Génesis
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"Este pequeño librito publicado por San Pablo, no por corto menos importante, lo ha escrito un amigo mío, Pablo Cirujeda, sacerdote, médico y psicólogo que ha dedicado su vida a los más necesitados de la sociedad"

"Desde estas claves de su existencia, analiza las frases del Génesis y llega a la conclusión de que todo ser humano es capaz de reflejar la bondad y la belleza de su Creador, de las que somos portadores"

"El autor nos muestra que la persona, creada por Dios en el Génesis, no fue totalmente formada desde el principio, sino que siguió un proceso de cambio a lo largo de la vida y que nuestro verdadero yo es la suma de todos los instantes que hemos vivido"

"La lectura de esta obra me ha devuelto la ilusión en el ser humano que no está sometido a la fatalidad y sepuede realizar, a imagen de Dios, siguiendo los impulsos del amor. El Génesis nos presenta un escenario siempre actual"

Este pequeño librito publicado por San Pablo, no por corto menos importante, lo ha escrito un amigo mío, Pablo Cirujeda, al que admiro como sacerdote, médico y psicólogo que ha dedicado su vida a los más necesitados de la sociedad.

Desde estas claves de su existencia, analiza las frases del Génesis y llega a la conclusión de que todo ser humano es capaz de reflejar la bondad y la belleza de su Creador, de las que somos portadores. Divide su obra en varios capítulos en los que contempla diversos aspectos de la creación: la aparición del tiempo, la persona dividida en dos sexos, nuestra condición de imagen y semejanza divina y la función que nos ha sido asignada por Dios como co - creadores con su persona.

¿Se puede decir algo nuevo sobre el Génesis? Me preguntaba al abrir el libro y la respuesta que me da el autor es positiva ya que nos muestra que la persona, creada por Dios en el Génesis, no fue totalmente formada desde el principio, sino que siguió un proceso de cambio a lo largo de la vida y que nuestro verdadero yo es la suma de todos los instantes que hemos vivido.

Que ya desde el principio fuimos creados como hombre y mujer, una dualidad complementaria que se refleja en la misma persona divina, para satisfacción de las mujeres que podemos ver también nuestras cualidades reflejadas en Dios y participar en el manejo del jardín que nos fue encomendado para que no abandone el ámbito placentero y el entorno acogedor iniciales. Pero el mundo en el que vivimos nos devuelve a la pregunta sobre la forma en la que hemos dominado la naturaleza y que nos obliga a invertir los valores naturales, a luchar porque los últimos sean los primeros en un acto de amor fuera de todo razonamiento, pero que nos hará ser más divinos, siguiendo la lógica del Génesis

Este principio nos obliga a respetar la libertad de conciencia de las personas, una premisa que marca toda la historia bíblica y que debería ser un modelo para el hombre moderno. Habrá que ayudar a muchas personas para que tomen el camino correcto, pero nunca reemplazar su autonomía moral a sabiendas que se abre a la posibilidad de hacer el mal. El asesinato de Caín por su hermano Abel no formaba parte del plan de Dios que no cuestiona sus motivaciones ya que el mal no es irremediable y sólo hace falta plantar cara a los impulsos violentos. La opción por la no violencia que adoptaron muchas personas es el único camino para que no se vuelva a producir la pregunta de Dios al fratricida ¿Qué has hecho?

La última cuestión a la que nos enfrenta el libro es nuestra caducidad, la gran diferencia entre el creador y su criatura y que para muchos es una fuente permanente de ansiedad. Es justa la preocupación por el futuro, pero hay que vivir el presente con toda intensidad como nos dice Mateo 6,34: “no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación”. Debemos vivir la vida con la gratitud de que hemos recibido un regalo que nos abre a realizarnos con nuevas oportunidades para que podamos experimentar una existencia plena y alegre, pero con la conciencia de que no somos poseedores de la vida eterna

La lectura de esta obra me ha devuelto la ilusión en el ser humano que no está sometido a la fatalidad y sepuede realizar, a imagen de Dios, siguiendo los impulsos del amor. En los momentos en los que cedemos al mal, Dios no nos condena, sino que nos pregunta por nuestras acciones para que seamos conscientes y no seguir por ese camino, El Génesis nos presenta un escenario siempre actualde la relación entre los hombres y Dios y nos da las claves para ser felices, las claves que por si hubieran caído en el olvido, nos recuerda Pablo Cirujeda.

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