Con la Iglesia hemos topado

No creo que el presidente Trump haya leído el Quijote ni que conozca una frase que se hizo famosa: con la Iglesia hemos topado. La verdad es que los WASP, un acrónimo para hablar de los americanos blancos y protestantes, mandaban en los Estados Unidos hasta que llegó el presidente Kennedy. Los católicos eran pocos, pobres y mal considerados. Incluso Kennedy, cuando visitó el Vaticano en 1965, no se quiso arrodillar ante el Papa ni besar su anillo, no fuera a considerarse que estaba apostando por una influencia de Roma en su política

           A Trump le votaron muchos católicos. Algunos porque estaban a favor de su nombramiento de jueces conservadores, que habían conseguido anular la sentencia que facilitaba el aborto y otros, veían con gusto a católicos en puestos de mucha relevancia. Entre ellos, el vicepresidente J.D. Vance, que se hizo católico en el año 2019, y ha anunciado la presentación de un libro próximamente en el que habla de su camino de conversión. Muy incómodo defiende que el Papa se debe limitar a cuestiones de moral, pero las cuestiones de guerra y paz ¿no son morales?

           Hasta hace muy poco y desde 1980, cuando se abrieron relaciones con la Santa Sede, los católicos americanos que se habían alienado con el Partido Demócrata cambiaron su voto. Juan Pablo II colaboró con el presidente Reagan en la medida que ambos apoyaron el partido Solidaridad en Polonia. También Benedicto XVI encontró apoyo en los republicanos contra el islam radical y la secularización de occidente. Algunos sacerdotes en puestos importantes, como el cardenal Timothy Dolan, repudiaron públicamente a los demócratas, y a Joe Biden que era católico, y abrazaron el movimiento Maga (hacer America grande de nuevo)

           Las cosas cambiaron y con el Papa Francisco la administración americana no se entendió. No hablaba inglés con soltura, le consideraban un argentino más bien rojo que estaba claramente en contra de los gringos. Pero con Leon no tienen esos problemas: es un americano, que conoce la política del país, come pizza y se muestra partidario de un equipo de béisbol. Sabe lo que dice y defiende que la política de Trump contra Irán es contraria a la doctrina tradicional de la Iglesia contra la guerra y la violencia. Tampoco le parece bien la expulsión inhumana de los emigrantes que llevan años trabajando en el país. No tiene miedo como otros políticos que tiemblan ante el presidente de Estados Unidos por las acciones que puede tomar contra sus países. Es libre

           Se ha equivocado Trump metiéndose con él. Me parece que no ha tenido en cuenta los 53 millones de católicos que hay en los Estados Unidos. En sus horas bajas, con su política muy cuestionada, la inflación subiendo y con unas elecciones en el próximo otoño en la que se juega la mayoría en el congreso, no tendría que hacer nuevos enemigos. Ha cuestionado la petición papal, a los representantes del pueblo en el congreso, que se muestren contrarios a la guerra de Irán. Lo considera una interferencia con la democracia americana y habla de que es un mal teólogo.

           

También te puede interesar

Lo último

stats