Las monjas accionistas
Las monjas accionistas
La hermana Susan Francois, de la congregación Sisters of St Joseph en New Jersey, ejerce el cargo de tesorera. La han entrevistado en Londres, donde acudió a un retiro, porque su persona representa la cara visible de unas monjas que han planteado pleitos a grandes compañías por temas de derechos humanos o climáticos. También aprovechó su estancia en Inglaterra para asistir a un seminario sobre inversiones dirigido a tesoreros de órdenes religiosas
Su congregación, para poder elevar la voz en juntas, ha comprado acciones. Esta política la llevan a cabo desde 1884 cuando la fundadora, Margaret Anna Cusack, llevó al convento un paquete de acciones de una compañía ferroviaria. La hermana entrevistada de 55 años asegura que nunca pensó que tras su voto de pobreza sería propietaria de acciones en bolsa, pero apuntala que Dios tiene un raro sentido del humor
Los beneficios obtenidos los han destinado a cuidar de las monjas mayores, otras acciones caritativas y al empujón a las grandes cooperativas para que cambien sus políticas de inversión en aras al bien común. Han tenido años de pleitos contra Citigroup y Microsoft que, a pesar de su pequeño número de acciones, accedieron a sus demandas. La hermana asegura “que es una forma activa de no violencia en la que animan a participar a los accionistas de las grandes corporaciones”
En unas semanas defenderán los derechos humanos en la junta anual de Palantir, una compañía tecnológica que ha participado en guerras y cuya política con emigrantes ha sido muy criticada. Las religiosas han pedido a la compañía que reflejara el impacto negativo sobre los derechos humanos de algunas de sus prácticas. Piensan que, si no alcanzan sus metas, al menos se hablara de cuestiones morales. Suele colocar en TikTok noticias de un centro de migrantes en New Jersey a los que escucha de primera mano la forma brutal con la que han sido tratados. No está de acuerdo con la administración que presenta estas detenciones porque han cometido crímenes
Tampoco está conforme con las restricciones a los accionistas que ha puesto la administración actual porque están restringiendo los derechos de los propietarios haciendo imposible que levanten la voz en la junta de accionistas. Dice, con una sonrisa, que el hecho de que haya una monja en la sala influye en que mejoren su comportamiento. En este momento en el que se celebran la mayoría de las juntas de accionistas anuales, las monjas están buscando como navegar en la administración Trump y piensan que encontrarán una manera de que se las escuche. Son guerreras