Preocupación por la baja natalidad mundial
En casi todas partes del mundo preocupa la baja natalidad de sus habitantes. Hablan, como en el fútbol, de un 4-2-1, unos números que reflejan que de una persona dependen sus padres y sus abuelos. Si no lo hacen será el estado el que tendrá que hacerse cargo de la generación de los mayores que se incrementa todos los años con las mejoras de la medicina moderna
Todos conocemos los motivos de la baja natalidad. El miedo al nacimiento, a las cargas económicas y sentimentales de los hijos, la dificultad de ascender en la empresa, los matrimonios más tardíos, el deterioro del cuerpo… Una tendencia que será difícil de revertir porque no queremos ser diferentes a la media
Me ha resultado interesante una serie de estudios sociológicos que suman a las razones anteriores otras distintas. Los niños están mal vistos en los parques porque juegan a la pelota y hacen ruido, hay hoteles que no los aceptan, incluso un colegio de París ha tenido que cerrar el patio de recreo porque el sonido de los juegos infantiles molestaba a los vecinos… Y la esperanza puesta en los emigrantes desaparece en cuanto que la segunda generación copia las costumbres del país en el que viven
Los seres humanos vivimos copiando a las personas con las que convivimos. Un estudio reciente sobre el contagio social dio a un grupo de ciudadanos la posibilidad de escoger entre dos opciones: una disparatada y la otra correcta. Los participantes veían cómo iban las votaciones y en la encuesta habían metido actores que apostaban por el disparate. Un tercio quiso ir a favor de la ola y votó con los actores
Las redes sociales y las telenovelas proyectan ejemplos de mujeres que no tienen hijos o que sólo tienen uno. Por otro lado, las mujeres que trabajan en oficinas son más proclives al embarazo si otras, en sus mismas circunstancias, han tenido o están esperando un hijo. Un efecto similar pasa si las parejas de amigos tienen un hijo. Para las mujeres e incluso para los hombres sostener un hijo entre los brazos produce ternura y el deseo de tener uno propio
Hay un pueblo de montaña japonés, Nagi, que estaba obligado a fusionarse con otro por la disminución de sus vecinos. El alcalde, para evitarlo, trabajó mucho ofreciendo ayuda financiera, ayudas por niño, casas que estaban vacías, guarderías y todos los habitantes del pueblo ayudando a familias con niños. Han conseguido que muchos matrimonios tengan tres o más hijos y… no se han tenido que fusionar
Este proyecto me recuerda a las aldeas abandonadas de la España despoblada en la que muchos alcaldes ofrecen soluciones similares al de Japón. Si no conseguimos revertir la tendencia nacerán niños de robots que no contarán con una madre solicita que calme sus miedos y ría sus logros