Razones de la convocatoria del Vaticano II
Razones papales para convocar un concilio
He leído un artículo del vaticanista, Michael Sean Winters, en el National Catholic Reporter que me ha parecido muy interesante. Su tesis es que Juan XXIII convocó un concilio cuyas bases se llevaban gestando años atrás. La Revolución Francesa fue un desastre para la Iglesia: muchos sacerdotes murieron, el Papa Pío VI murió encarcelado y su sucesor estuvo durante varios años arrestado en su casa de París. Las órdenes religiosas se derrumbaron y el pensamiento de la Ilustración apostaba por aplastar al infame, un eslogan antirreligioso. Cuando Pío VII volvió a residir en el Vaticano en 1814, tras la caída de Napoleón, la Iglesia estaba prácticamente destruida
De las cenizas brotaron llamas especialmente en Francia. Las apariciones de LaSalette y de Lourdes reavivaron la fe en la Virgen y se construyeron basílicas que se convirtieron en lugares de peregrinaje
El concilio Vaticano I se suspendió en 1870 por la guerra franco - prusiana y la pérdida de los Estados Pontificios. Estos hechos convirtieron al Papa Pío IX, en un gran enemigo de todo lo moderno. Sin embargo, este sentimiento no era universal y en la abadía benedictina de Solesmes, se inició un proceso de renovación litúrgica, uno más del intento de vuelta a los orígenes. La Iglesia debía anclarse de nuevo en sus principios
En 1879, el Papa León XIII pidió una renovación del tomismo invitando a los teólogos al estudio directo de los escritos de Santo Tomás. En 1893, León XIII, también exigió una renovación de los estudios bíblicos y en los años transcurridos entre las dos guerras se inició la llamada, nouvelle théologie, que suponía el estudio de los grandes padres orientales y occidentales. Estas grandes figuras fueron redescubiertas y supusieron una gran revolución en el pensamiento
Este proceso de cambio no vino exento de problemas. A muchos teólogos se les condenaron y silenciaron porque su teología era demasiado avanzada y eso que se apoyaban en los primeros padres de la Iglesia. Aparte de la teología, la Acción Católica llevó el Evangelio a la práctica, participó en sindicatos y fundó órdenes caritativas como la de San Vicente Paúl
Hubo otro factor de desarrollo que fueron las heridas que dejaron las dos guerras mundiales. La cantidad de muertos en ambos bandos y el conocimiento y barbarie de la Shoah en el corazón del mundo civilizado. Estos hechos obligaron a los pastores de la Iglesia a preguntarse por los motivos del pensamiento de esta debacle. La sombra de Auschwitz planeó en la conciencia de occidente y sus religiones. La Iglesia había sido hostil con los judíos y muchos católicos se mostraban antisemitas
En las repúblicas católicas americanas la población disminuía, mientras que en Asia y África crecía. La Iglesia estaba resultando menos eurocéntrica, al menos demográficamente
Todos estos factores influyeron en la mente de Juan XXIII, elegido papa en 1958 y después de haber estado bajo sospecha durante el reinado de Pío X. Se había interesado por las actas de San Carlos Borromeo y llegó a la conclusión de que el concilio de Trento había desatado un fervor apostólico, que pensaba el Papa, era muy necesario en su tiempo
Este camino llevó a Juan XXIII a convocar el Segundo Concilio Vaticano. Los documentos que salieron del aula conciliar fueron la mezcla de dos impulsos: aggiornamiento, o forma de acoplar la Iglesia a su tiempo y refundación, el retorno a las fuentes. Entre estos dos movimientos convirtieron al Vaticano II, como diría Juan Pablo II, en: “ La mayor gracia recaída sobre la Iglesia en el siglo XX”