Las riquezas en Lucas

Los últimos estudios económicos sobre la riqueza en el mundo son muy esclarecedores. Solo un 13% de la población tiene un patrimonio inferior a los 100.000 dólares. Entre 100.000 y 1 millón son propietarios el 40% de la población mundial, entre ellos muchos españoles que hayan amortizado gran parte de sus hipotecas. El 48% que queda, los que están por encima del millón de dólares de los que si restamos a un pequeño número de multimillonarios, el resto se sitúa entre la clase media alta

           Todos estos datos me vinieron muy bien para acompañar la presentación de la preciosa novela El sicómoro de Pedro Miguel Lamet con el tema de las riquezas en el NT. Escogí a Lucas porque es el que más habla del tema en sus dos obras: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. Su comunidad está formada por cristianos que se asientan en una ciudad griega enriquecida por la pax romana. La componen judíos y gentiles, pobres y ricos, una composición muy distinta de las comunidades palestinas en las que no había ricos

           Entre las sorpresas que me llevé fue que, en la parábola del joven rico, al que Jesucristo pide que venda sus bienes y los done a los pobres, Marcos y Mateo, terminan que el joven rico se marchó triste. Lucas omite este final y yo pienso que lo hace intencionadamente. Los ricos tenían que ayudar a los necesitados de la comunidad, no se podían marchar. No es malo recordar que a Jesús y sus discípulos, manos muertas económicamente, les ayudaron unas mujeres con sus bienes para sobrevivir

           En la parábola de los talentos aparece el mismo tema. Al que se le concedió solo un talento, Dios le echa en cara que no lograra intereses. A los ricos no sólo se les impone dar, sino que también deben procurar rendimiento de sus bienes. Hay muchos ricos buenos en el Evangelio, pero su máximo ejemplo es Zaqueo que donaba mucho más de lo esperado, unas donaciones profundas y dolorosas. Su vida es una esperanza para todos los ricos. Tienen la certeza de que lo imposible para los hombres, como el paso del camello por el agujero de la aguja, … es posible para Dios

           En su segundo libro, los Hechos de los Apóstoles, Lucas nos muestra como los cristianos vivieron el evangelio. Que no había entre ellos ningún necesitado, porque los ricos vendían sus bienes, se contradice con lo que relata posteriormente. Menciona a Ananías y Safira que mintieron y se quedaron con la mitad del importe de una venta También hay problemas con la distribución de las limosnas y los helenistas se sienten agraviados por la menor atención a sus viudas. No todos tienen que renunciar a sus riquezas, ni siquiera los líderes. Pablo cuenta ufano que trabajaba haciendo tiendas.  

           Los ricos de la comunidad pueden convertirse en una buena tierra donde ha caído la semilla y descubren que sus riquezas son un medio para hacer hermanos y un mundo nuevo, a través de la fraternidad y la solidaridad. El reino prometido se ofrece a todos, aunque lo tienen más fácil los pobres, hay también posibilidades para los ricos. En estos momentos recuerdo al difunto Papa Francisco que decía todos, todos, todos

           La verdad es que, aunque parezca raro, Jesucristo no dijo nada nuevo. Pone el libreto y la música a las palabras de Dios en el Génesis a Caín ¿qué has hecho con tu hermano? Una frase, que nos afecta a todos, que se olvida con frecuencia y es necesario recordar.

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