La ternura, un producto del amor
La ternura, un producto del amor
Estamos en un ambiente de guerra real en el Oriente Medio y de guerra política en nuestro país. Me parece que es la hora de hablar en positivo de nuestras relaciones con los demás, tanto las próximas como las lejanas. El amor es el mandamiento que nos enseñó a conjugar Jesucristo, pero la ternura que es su pariente próximo, es su forma más humilde, suave y profunda. Desgraciadamente la cultura la dejó en manos de mujeres en cuanto que, en un mundo machista, las virtudes que se valoran son la fuerza, la resistencia y el conocimiento mientras que la ternura está asociada a la vulnerabilidad y a lo blando
Me parece que ha llegado la hora de actuar con ternura hacia el otro para paliar, de alguna manera, los horrores de la guerra y los odios entre las personas. Las numerosas muertes que nos llegan en las redes sociales nos ayudan a pensar en la nuestra y en la forma en que podemos vivir los días que nos quedan en la tierra. Y nos obliga a meditar la forma en la que, a través de la cercanía con nuestros próximos, aflore en nosotros, nuestra parte más dulce y sensible. Una actitud distinta de las razones que inspiran las guerras ya que no necesita imponerse, no busca dominar y simplemente se acerca, comprende y cuida
Si practicamos la ternura nos sentiremos bien, nos inundará la paz y la confianza. Es una disposición del corazón que nos vuelve, más humanos y atentos, a los problemas de los más vulnerables. Nuestros prójimos, en la medida que la practiquemos, se sentirán también valorados y respetados
Dicen los psicólogos que la ternura es además una garantía de supervivencia porque se otorga normalmente a quien más lo necesita: niños, ancianos, mascotas… a los que cubrimos de caricias, abrazos y afecto. Y mediante nuestra acción reciben un sentimiento de seguridad y ser queridos. Otra propiedad positiva de la ternura es que alivia el estrés cotidiano por el mero hecho de estar rodeados de personas, cosas o animales que nos inspiren ese sentimiento. Al llegar al hogar, si nos esperan nuestros seres más queridos con sonrisas besos y abrazos nos sentiremos mejor, incluso si hay un ramo de flores en alguna mesa porque indica que alguien se ha ocupado de ponerlas. Por eso es tan dura la soledad ya que nadie te espera nunca
Al final la ternura es la posibilidad de que nuestro corazón permanezca abierto, atento y esperanzado. No se practica mediante grandes obras sino por gestos pequeños en la vida cotidiana. Creo que merece la pena intentarla al menos para restar la dureza de todo tipo que vemos en nuestro entorno. Nosotros no podemos influenciar en los problemas del mundo, pero si cada uno, nos movemos en nuestros círculos inspirados por la ternura… algo mejorará