30 jul 2020
In memoriam del teólogo que apostó por el 'ministro de la comunidad' para superar el clericalismo
Sostenía que es innegable que asistimos a un retorno difuso y ambiguo de lo religioso, pero también lo es que semejante vuelta no está aconteciendo en la forma que se podría esperar ya que no refuerza, para nada, a las grandes instituciones religiosas
Abogaba por tomarse en serio que el sacerdocio común no es una palabra vana o un brindis al sol
No hay, apuntó J. Moingt, razón teológica seria que se pueda oponer a que las mujeres sean ordenadas. Las que se aducen no pasan de ser folclóricas
El papel del 'ministro de la comunidad' sería diferente al del sacerdote “clásico”, puesto que no procedería del exterior de la comunidad. Sería, más bien, elegido por ella y estaría consagrado a su servicio
Evidentemente, no estaría sujeto al celibato y sería un ministerio desempeñado tanto por padres como por madres de familia, viudos, viudas o célibes (sin obligación de permanecer como tales). Lo normal sería que desempeñaran su profesión civil y que su servicio eclesial fuera por un tiempo determinado, es decir, serían ordenados a título temporal