Porque he vivido tanto

Jesús Mauleón, poeta y cura
08 oct 2013 - 19:01

Sin mayores comentarios. Va como poema final de mi “Apasionado adiós”. Es el libro en que “me despido”, ahora que aún tengo tarde, tinta, voz / y un cauce de calor azulando mis venas. Por supuesto, el final lo pondrá Dios cuando quiera. (Ahí está el papa Francisco, con mi misma exacta edad, lleno de ánimo, joven como un potro, sorprendiendo a jóvenes y mayores). Siempre y en cualquier edad estamos en manos del Dios de la vida.

Porque he vivido tanto

que llevo el mar conmigo,

las uvas de mi infancia,

la nieve de los Alpes...

Porque he vivido tanto

que ya las nubes o la lluvia mansa

me siguen como un perro. Hasta los montes

son ya de mi familia,

y las tardes de niebla

me estrechan en sus brazos.

Tanto, tanto he vivido que las mismas palabras

se sientan a mi mesa,

comen su pan conmigo, saboreo

los nombres que ellas ponen

a todas las delicias que la vida me sirve.

Tanto he vivido

que tengo la sonrisa de los niños por mía,

me apunto osadamente al vigor de los jóvenes

y hasta levanto en vilo

el peso al más allá de los ancianos

que arrastran sin afán los pies del alma

por una calle abierta y sin retorno.

Porque he vivido tanto que ya nadie

ni nada me es ajeno.

No se me escapa el cielo, hasta los pájaros

han comido en mi mano

y aun los astros me encienden por la noche

luces de afán y algunas gotas dulces de elevada

melancolía.

Mucho he vivido. Espero

llevar al más allá mis manos llenas

de abierta gratitud. Espero

que el Sol venga a mis brazos y los colme

de otra vida aún mejor donde sus filos-rayos

acuchillen la muerte para siempre.

(20 de marzo de 2009)

(De Apasionado adiós, Madrid, Vitruvio, 2007).

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