"Hoy mismo emprenderé un viaje a Roma para efectuar la visita 'ad limina'" Iré a ver a Pedro

Francisco
Francisco

"Hoy mismo emprenderé un viaje a Roma para efectuar la visita 'ad limina'. Como en las visitas anteriores, vamos conjuntamente los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Pero, además, tendremos una audiencia con el Papa Francisco"

"En la audiencia con el Santo Padre hablaré de vosotros, de la falta de vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada, de las dificultades de muchos laicos y laicas para entregarse con generosidad... También, escucharé con atención religiosa su palabra de hermano mayor"

"El Papa será siempre signo de contradicción. Hay quien quisiera hacerle callar y quien quisiera que cada palabra fuera infalible. El ministerio de Pedro es anunciar y defender la fe en el Señor Jesús, plazca o no plazca"

"Siempre, pero de una manera especial durante esta semana, os pido que mantengáis bien viva la comunión con vuestro obispo y con el Papa, de acuerdo con la oración eucarística de la Misa"

Estimados y estimadas, si Dios quiere, hoy mismo emprenderé un viaje a Roma para efectuar la visita «ad limina». Así se llama la visita que, aproximadamente cada cinco años, hacen los obispos para venerar los sepulcros de los santos apóstoles Pedro y Pablo, así como para visitar al Santo Padre y exponerle la situación de la diócesis. Como en las visitas anteriores, vamos conjuntamente los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense.

A lo largo de toda la semana ―porque si Dios quiere no volveré hasta el próximo domingo―, también visitaremos las diversas Congregaciones romanas, para exponer las cuestiones propias a cada una de ellas. Seguro que, a lo largo de la semana, habrá tiempo para debatir temas y problemas diversos que atañen al presente y al futuro inmediato de nuestra Iglesia. Pero, además, tendremos una audiencia con el Papa Francisco.

La visita «ad limina» no es una visita a título personal. Además de hacerla conjuntamente con los otros obispos de la Provincia Eclesiástica o del territorio ―en nuestro caso de Cataluña―, el obispo sobre todo va a Roma en provecho de la diócesis como cabeza de la Iglesia particular que rige. Se trata de una peregrinación de fe.

En la tumba de los santos Apóstoles rezaré especialmente por la Iglesia que peregrina en Tarragona, para que sepamos vivir con convicción y con gozo el Evangelio que ellos predicaron y por el que murieron. En la audiencia con el Santo Padre hablaré de vosotros, de las pruebas presentes y de los signos de esperanza, de los jóvenes y no tan jóvenes que se afanan por acercarse a Cristo, de la falta de vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada, de las dificultades de muchos laicos y laicas para entregarse con generosidad... También, escucharé con atención religiosa su palabra de hermano mayor que ha recibido el encargo de Jesús cuando dice a Pedro: «Fortalece a tus hermanos» (Lc 22,32).

"El ministerio de Pedro y de sus sucesores es una gracia de Dios a la Iglesia. Como las claves de las bóvedas de nuestros templos góticos ―más trabajadas o menos― dan unidad a todo el edificio, así es Pedro en la Iglesia"

El Papa será siempre signo de contradicción. Cuando defiende fervientemente la vida o la familia, pone de mal humor a unos; cuando habla de justicia social o afirma que convienen actitudes de misericordia frente a la fragilidad en vez de una pastoral más rígida que no dé lugar a confusiones, entonces incomoda a otros. Hay quien quisiera hacerle callar y quien quisiera que cada palabra fuera infalible. El ministerio de Pedro es anunciar y defender la fe en el Señor Jesús, plazca o no plazca.

Afirma el Vaticano II: «Para que el propio episcopado fuera uno e indiviso, puso a san Pedro ante los demás Apóstoles y estableció en él el principio y el fundamento perpetuo y visible de la unidad de fe y de comunión» (LG 18).

Siempre, pero de una manera especial durante esta semana, os pido que mantengáis bien viva la comunión con vuestro obispo y con el Papa, de acuerdo con la oración eucarística de la Misa: «Fortalece en la fe y en la caridad a tu Iglesia que todavía peregrina en la tierra, junto con, el Papa y con nuestro obispo».

Adiós y hasta pronto.

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