"Buscad los bienes de allá arriba" Un alegría que llora

Pascua
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La vida de fe es, gracias a Cristo, una alegría que llora. Por eso Jesús puede decir a sus discípulos en la Última Cena, poco antes de su pasión: 'También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría'. (Jn 16,22)

El cristiano reza con alegría, aún cuando sufra mucho, porque tiene la seguridad de llegar a su destino. Sabe que su fe, flameando de amor y de esperanza, es una alquimia divina que le transforma el dolor en felicidad

"Hoy, fiesta de Pascua, escuchamos de san Pablo: 'Por tanto, si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios' (Col 3,1-2)" 

"¿Somos cristianos de verdad? Lo seremos si este lenguaje de Pascua no resulta demasiado irreal en nuestros labios"

Estimadas y estimados, «Una alegría que llora» y «una tristeza que ríe». Así podríamos dividir nuestro mundo entre quienes viven de la fe y quienes quedan abrumados por los asuntos y los bienes del mundo. La vida de fe es, gracias a Cristo, una alegría que llora. Por eso Jesús puede decir a sus discípulos en la Última Cena, poco antes de su pasión: «También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría.» (Jn 16,22).

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Dios estaba con el Cristo cuando pasaba por este mundo haciendo el bien, cuando predicaba y cuando sufría, y hasta cuando se quejaba de abandono. Dios lo consagró ungiéndolo con el Espíritu Santo, con aceite de alegría. Después de esto, avanza en su misión con todas las consecuencias. Y, a pesar de la angustia y el abandono de la pasión, no le importa que lo maten colgándolo de un patíbulo. Su alegría nadie se la quitará, porque resucitará al tercer día. Este es el paradigma de la vida cristiana. El cristiano reza con alegría, aún cuando sufra mucho, porque tiene la seguridad de llegar a su destino. Sabe que su fe, flameando de amor y de esperanza, es una alquimia divina que le transforma el dolor en felicidad. Cómo afirma la Carta a los Hebreos: «fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.» (12,2-4).

1. LA ALEGRÍA DE SER CRISTIANO - ENCUENTROS CON PADRES DE PRIMERA COMUNIÓN  (BURGOS)

"El cristiano reza con alegría, aún cuando sufra mucho, porque tiene la seguridad de llegar a su destino. Sabe que su fe, flameando de amor y de esperanza, es una alquimia divina que le transforma el dolor en felicidad"

Bien al contrario, quien está agobiado por las cosas del mundo y su proyecto vital es tan solo tener y poseer, vive en un existencial de angustia sorda o ruidosa, a veces trágicamente reconocida y exhibida fuera, o inconfesada y escondida con un conformismo triste. «El dinero, el confort [...], las seguridades materiales no faltan a menudo; pero el tedio, la aflicción, la tristeza son desgraciadamente la desdicha de muchos», afirma San Pablo VI (Gaudete in domino, I). Sea como fuere, pero, se acaba con una tristeza disfrazada, una tristeza que ríe.

La tradición auténtica del ascetismo cristiano está llena de estas verdades. Cada uno de los «grandes maestros espirituales nos ha dejado un mensaje particular sobre la alegría» (Ibid.,V). ¿Queréis estar contentos? Sufrid un poco por Cristo y por los hermanos. No temáis la muerte; más bien alegraos, porque llegáis a la casa del Señor. Si os toman el pelo porque sois creyentes y vais a misa, estad contentos de sufrir oprobio por el nombre de Jesús. ¿Habéis perdido la salud? Aceptad con paciencia el sufrimiento, como aquella mujer que después de trabajar de lo lindo, pasó trece años en la cama, llagada de pies a cabeza y nunca se quejó. El Viernes Santo es el llanto huidizo y evanescente de la alegría de la Pascua eterna en que vive el cristiano. Por eso, hoy, fiesta de Pascua, escuchamos de san Pablo: «Por tanto, si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios» (Col 3,1-2). 

¿Somos cristianos de verdad? Lo seremos si este lenguaje de Pascua no resulta demasiado irreal en nuestros labios. 

¡Santa Pascua!

La alegría pascual cristiana | FormacionCatolica.org

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