Carta abierta de Josep Miquel Bausset al nuevo obispo de Solsona "Hermano y obispo Francesc: sea un hombre bien humilde, amigo y servidor de los pobres, modelo de sinceridad y de bondad"

Francesc Conesa, anunciando su nombramiento
Francesc Conesa, anunciando su nombramiento

"Sea también, obispo Francesc, un hombre libre, vestido con las bienaventuranzas, defensor de la verdad y de la libertad, sensible al papel de la mujer en la Iglesia y respetuoso con las culturas y las lenguas minoritarias"

"Intente acoger también las diversas sensibilidades teológicas, sin miedo al pluralismo, y sin caer en posturas uniformizadoras, que siempre son estériles"

Querido hermano y obispo Francesc: este 3 de enero, el papa Francisco lo ha nombrado nuevo pastor de la Iglesia de Solsona. Sabe que cuenta con mi oración, para que con la fuerza del Señor Resucitado pueda ayudar la comunidad de los discípulos de Jesús que peregrina en Solsona, a ser un lugar de comunión y de esperanza, de diálogo con el mundo moderno, con la cultura y con aquellos que están en la frontera de la fe. Sin excluir a nadie, con una actitud de acogida sincera y fraterna. Y con alegría, tal y como es su lema episcopal: servidor de la alegría.

Atento a la fuerza del Espíritu, obispo Francesc, sea un hombre bien humilde, amigo y servidor de los pobres, modelo de sinceridad y de bondad. Un obispo pastor, con olor de oveja, fiel al Vaticano II, para así animar la fe de los cristianos de Solsona y proclamar con valentía y con alegría, la fraternidad, la justicia y el amor que nacen del Evangelio. Sea servidor y no amo de esta comunidad diocesana, ya que como nos ha recordado el papa Francisco, los obispos han de ser “buenos servidores, no buenos amos”, porqué “un obispo que no está al servicio de la comunidad, no lo hace bien”.

Francesc Conesa, obispo electo de Solsona.
Francesc Conesa, obispo electo de Solsona.

Sea también, obispo Francesc, un hombre libre, vestido con las bienaventuranzas, defensor de la verdad y de la libertad, sensible al papel de la mujer en la Iglesia y respetuoso con las culturas y las lenguas minoritarias. Como rector en el momento de su elección como obispo de la basílica de Santa Maria de Elx (donde yo he estado diversas veces para asistir a la representación del Misteri) usted ha sido testigo de la belleza de la Festa de Elx, el drama asuncionista, representado en valenciano y Patrimonio de la Humanidad. También la diócesis de Solsona tiene una devoción especial por Santa María, con advocaciones tan entrañables como la Virgen del Alba, del Claustre, de Pinós, del Miracle o del Patrocini.   

Intente acoger también las diversas sensibilidades teológicas, sin miedo al pluralismo, y sin caer en posturas uniformizadoras, que siempre son estériles. Viene a una diócesis joven, que va de Bagà a Tàrrega, de Berga a Bellpuig, de Cardona a Cervera, de Súria, El Miracle y Puig-Reig. Han sido también dos valencianos, como usted, los obispos administradores apostólicos de esta diócesis: Joan Benlloch y Lluís Amigó. Y aún cabe recordar otro obispo valenciano, el entrañable y recordado Vicent Enrique i Tarancón, que sirvió esta diócesis con verdadero celo pastoral.

Usted viene de Menorca, como también vinieron de esa diócesis dos obispos recordados y amados en Solsona, verdaderos padres y pastores solícitos: Miquel Moncadas y Antoni Deig. Déjese modelar por la tierra y la gente del Solsonès, de l’Urgell y del Bergadà, del Bages y Pla d’Urgell, hombres y mujeres sencillos y nobles y de fe arraigada. Escuche mucho, déjese aconsejar, sea prudente y a la vez audaz. Acoja con amor (y cuide solícitamente) a los sacerdotes, hombres de fe recia, testigos incansables del Evangelio. A los seminaristas, a la vida consagrada y a los laicos los tendrá a su lado. No tenga miedo a consultarles y a pedirles que le den consejo.

En Solsona hemos vivido con desconcierto (y también con respeto), la última etapa del ministerio episcopal del obispo Xavier. Que la verdad y la sinceridad sean su forma de actuar. Los sacerdotes, tan buenas personas y tan celosos en su ministerio de servicio, los seminaristas, la vida consagrada y los laicos, queremos una Iglesia más cercana y más transparente. Sin intrigas ni dobles caras

En Solsona hemos vivido con desconcierto (y también con respeto), la última etapa del ministerio episcopal del obispo Xavier. Que la verdad y la sinceridad sean su forma de actuar. Los sacerdotes, tan buenas personas y tan celosos en su ministerio de servicio, los seminaristas, la vida consagrada y los laicos, queremos una Iglesia más cercana y más transparente. Sin intrigas ni dobles caras.   

El obispo de Solsona
El obispo de Solsona

Si el papa Francisco nos ha recordado que “un obispo no es obispo para si mismo, lo es para el pueblo”, sea siempre mensajero del Evangelio desde el servicio, no desde el poder. Porque la Iglesia que no sirve, no sirve para nada.

Ayude a la Iglesia de Solsona, su nueva comunidad diocesana, a ser una Iglesia sencilla, pobre y libre, como Jesús enseñó a sus discípulos: “No cojáis nada para el camino, ni bastón, ni zurrón, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas” (Lc 9:3)

Querido obispo Francesc: pediré en la oración al buen Dios, que haga de usted un pastor sencillo y atento a los signos de los tiempos, un obispo solícito, que sea padre y hermano, cercano a la gente, sobre todo a los marginados y a los pobres. Que sea un pastor amable, afable y atento, para que así, con amor y con alegría, pueda acompañar a los cristianos solsonenses en el camino de la fe. Sabe que cuenta con mi oración.

Primero, Religión Digital
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