Dejarán Manresa, después de 89 años de presencia Los Hermanos de San Juan de Dios, con la bata blanca y la sonrisa en los labios

Hospital Sant Joan de Déu
Hospital Sant Joan de Déu

"Este mes de septiembre los Hermanos de San Juan de Dios dejarán Manresa, después de 89 años de presencia en el Hospital de la capital de la comarca del Bages. La 'realidad social' la falta de vocaciones es la causa"

"Afables y sencillos, desde que el 1932 se creó el sanatorio para niños con poliomielitis y tuberculosis, estos religiosos han sido unos hombres siempre dispuestos a hacer el bien y solícitos en la atención a los enfermos"

"Las estancias en San Juan de Dios, acompañando a los monjes enfermos, hizo que pudiese descubrir la delicadeza en el trato de estos hermanos"

"Después de 89 años de trabajo en la pastoral sanitaria en el hospital San Juan de Dios de Manresa, estaría bien que el ayuntamiento de Manresa otorgara a los Hermanos de San Juan de Dios la Medalla de la ciudad, en señal de gratitud"

Este mes de septiembre los Hermanos de San Juan de Dios dejarán Manresa, después de 89 años de presencia en el Hospital de la capital de la comarca del Bages. La “realidad social”, como decían los dos últimos miembros de la Orden Hospitalaria, Joan Esparza y Jesús Pineda, y la falta de vocaciones, ha hecho que los Hermanos de San Juan de Dios hayan de dejar Manresa.

Afables y sencillos, desde que el 1932 se creó el sanatorio para niños con poliomielitis y tuberculosis, estos religiosos han sido unos hombres siempre dispuestos a hacer el bien y solícitos en la atención a los enfermos.

Debido a los años que fui enfermero de la comunidad de Montserrat, he conocido a muchos de los Hermanos de San Juan de Dios que han pasado por Manresa: Josep Farrés, Santi Ruiz, Joan Manel Quilabert, Joan Esparza….

El Hermano Josep Farrés
El Hermano Josep Farrés

Las estancias en San Juan de Dios, acompañando a los monjes enfermos, hizo que pudiese descubrir la delicadeza en el trato de estos hermanos, que con la sonrisa en los labios y la palabra apropiada y oportuna, siempre estaban atentos a las necesidades de los demás. Por eso en su servicio de acompañamiento espiritual y religioso, los Hermanos de San Juan de Dios destinados a Manresa, hacían que el ingreso en el hospital fuese siempre, a pesar del contratiempo de un infarto o de una fractura de fémur de un monje, un tiempo para humanizar la fragilidad y la debilidad de los enfermos.

Estos religiosos, con gran solicitud, también nos acogían fraternalmente a los monjes en su comedor, para compartir el almuerzo o la cena con ellos, cuando acompañábamos a los monjes enfermos de Montserrat ingresados en el hospital y habíamos de pasar el día y la noche con ellos. Esta caridad fraterna y la sensibilidad de los Hermanos de San Juan de Dios del hospital de Manresa, era un signo de la comunión que había y que perdurará entre las dos comunidades.

Durante de los años que fui enfermero de Montserrat, siempre encontré en la comunidad de los Hermanos de San Juan de Dios de Manresa a unos hombres de Dios, sensibles al sufrimiento de los más necesitados y acogedores en la fraternidad.

El Hermano Santi Ruiz que fue superior en Manresa
El Hermano Santi Ruiz que fue superior en Manresa

Con sencillez y alegría renovada, los Hermanos de San Juan de Dios que ahora dejan Manresa han seguido con fidelidad el carisma de servicio de la obra apostólica de San Juan de Dios, un portugués peregrino por los caminos de Europa, hasta que en Granada descubrió la misión que Dios le confiaba: atender a los enfermos.

Ahora, después de 89 años de trabajo en la pastoral sanitaria en el hospital San Juan de Dios de Manresa, estos hombres, con la bata blanca y la sonrisa en los labios, muestran en la faz y en el corazón su pasión por el Evangelio y como el buen samaritano, saben acoger y atender a todos aquellos que, debido a la fragilidad de la vida, se encuentran en la enfermedad. Por eso estaría bien que el ayuntamiento de Manresa otorgara a los Hermanos de San Juan de Dios la Medalla de la ciudad, en señal de gratitud por el servicio a los enfermos que a lo largo de 89 años han hecho estos religiosos.

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