Seguir al Señor, en pleno siglo XXI, no tiene nada de anormal Josep Miquel Bausset: "De Silicon Valley al monasterio"

Montse Medina
Montse Medina

"Una joven valenciana, Montse Medina, ha decidido dejar el mundo de la empresa, donde ha triunfado durante muchos años, para entrar a un monasterio"

"Seleccionada entre las 10 top talentos de España menores de 35 años por la MIT Technology Reviewesprés, recibió la medalla de bronce en los Stevie Awaerds for Women in Business de 2017 a la Mujer ejecutiva del año"

"Muchos se habrán extrañado de la decisión de esta joven de 36 años, pero es tan normal como si hubiese decidido casarse o dejar la ciudad para irse a vivir a una zona rural como agricultora o ganadera"

"El camino que ahora comienza esta joven valenciana, muestra, que Dios continua llamando a chicos y a chicas a seguirlo por medio de los consejos evangélicos, para ser testigos del Reino en medio de nuestro mundo"

Estos días hemos conocido a través de los medios de comunicación, un caso poco frecuente y que a más de uno le habrá extrañado: una joven valenciana, Montse Medina, ha decidido dejar el mundo de la empresa, donde ha triunfado durante muchos años, para entrar a un monasterio. Algunos pensarán que no es normal el paso que dará esta joven. Yo pienso que, sí que es normal. No es frecuente en nuestros días este cambio de vida en una joven de 20 o de 30 años. Pero sí que es normal, ya que los que optamos por la vida consagrada viviendo en un monasterio, somos personas normales. Tan normales como los que deciden casarse o dejar una empresa para irse a vivir al campo a trabajar de agricultores.

Muchos, como he dicho, se habrán extrañado que esta joven de 36 años, que fundó la startup Jetlore y que hizo va el doctorado en aeronáutica en Stanford, haya cambiado el mundo de los negocios, con su trabajo en la consultoría Deloitte, por la vida en un monasterio agustino como monja contemplativa. Pero en este cambio de vida no hay nada de anormal, porque la apuesta de esta joven valenciana por la vida consagrada, es tan normal como la apuesta que habría hecho si se hubiese casado. Es verdad que el cambio de esta chica ha sido más “brusco” que el que hace la mayoría de chicas. Pero tan normal como si hubiese decidido casarse o dejar la ciudad para irse a vivir a una zona rural como agricultora o ganadera.

Y es que Jesús, de la misma manera que llamó a Pedro y a Andrés, a Jaime y a Juan y también a Antonio el Grande y a Benito de Nursia, a Bernardo de Claraval, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús y Teresa de Lisieux, Carlos de Foucauld, Juan XXIII o Pablo VI, continua también hoy llamando chicos y chicas a seguirlo, tanto en la vida consagrada, como en el presbiterado o en el matrimonio.

Seguir al Señor, en pleno siglo XXI, no tiene nada de anormal. Solo es necesario dejarse seducir por Jesús y lleno de gozo por la vocación recibida, seguir los pasos del Maestro en este camino apasionante que es ser testigos del Reino en medio de nuestra sociedad. Como ha decidido hacer Montse Medina, que en su perfil en la red social LinkedIn, ha explicado su decisión de dejar el mundo de las finanzas para consagrarse a Dios, dando un giro de 180º a su vida. Y es que como dice Montse Medina en la carta donde notifica su decisión, “se ha abierto una nueva etapa en mi vida que comporta dejar mi carrera profesional”.

Montse Medina, seleccionada entre las 10 top talentos de España menores de 35 años por la MIT Technology Reviewesprés, recibió la medalla de bronce en los Stevie Awaerds for Women in Business de 2017 a la Mujer ejecutiva del año.

Después de 12 años triunfando según los parámetros del mundo, Montse Medina ha afirmado “haber encontrado su tesoro”, en relación al pasaje evangélico (Mt 13:44-46), donde Jesús nos exhorta a buscar y a acoger el don de Dios que es la vocación a servir el Reino.

Lo que me ha sorprendido de la carta de Montse Medina y que no acabo de entender, es la expresión con la que comienza su texto: “con mucho pesar tengo que despedirme de Deloitte”. Y digo que no entiendo esta expresión de “con mucho pesar”, porque cuando alguien toma una decisión radical como es consagrarse a Dios, no lo hace “con mucho pesar” sino lleno de gozo, convencido que el camino que se toma es mucho más ilusionante y mucho más importante que las renuncias que se hacen. Nadie no comunicaría su enlace matrimonial diciendo que “con mucho pesar” comienza este nuevo camino. Supongo que debido a los años trabajando en el mundo de los negocios, esta joven aun siente “pesar” por dejar a los compañeros de trabajo.

Lo que queda claro es el paso valiente de esta joven, que como reconocía en su carta, antes buscaba “mi propio interés. Y me engañaba a mí misma, porque lejos de hacerme feliz, esta actitud me provocaba un vacio cada vez más grande”.

El camino que ahora comienza esta joven valenciana, muestra, a pesar que cada vez son menos las jóvenes que entran en un monasterio, que Dios continua llamando a chicos y a chicas a seguirlo por medio de los consejos evangélicos, para ser testigos del Reino en medio de nuestro mundo.

Seguir al Señor es una aventura apasionante, por el hecho que como mensajeros del Evangelio, tanto en la vida contemplativa como en la vida activa, en el presbiterado o en el matrimonio, convirtiéndonos en hombres o mujeres guiados por el Espíritu, artesanos de gozo y de esperanza, y sembradores de consuelo y de paz.

La llamada

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