"Es evidente que este virus es más inteligente que los humanos" Josep Miquel Bausset: "La naturaleza del virus es cambiar para persistir"

Los gobiernos han de evitar más muertes
Los gobiernos han de evitar más muertes

"Los humanos, a pesar de la pandemia que estamos padeciendo, continuamos sin cambiar nuestro estilo de vida y nuestras costumbres"

"Los indicadores de la covid-19 muestran que no estamos haciendo las cosas bien y que hace falta un cambio radical por lo que respecta a nuestro comportamiento y a nuestro estilo de vida"

"Aun es posible cambiar nuestro estilo de vida para vencer este virus. Lo que no habríamos de hacer es acostumbrarnos a las numerosas defunciones, a los enfermos ingresados en las UCIs o a las personas que han perdido el trabajo"

"'Salvando' los puentes de Navidad y Año Nuevo así como la fiesta de Reyes, en el País Valenciano ¿hemos salvado vidas o se han muerto más personas que si no hubiésemos 'salvado' estas fiestas?"

"¿Aprenderemos la lección que des de hace nueve meses nos da el coronavirus o continuaremos como hasta ahora, comportándonos como la orquesta del Titánic?"

Esto decía el biólogo catalán Josep Quer Sivila (Regió 7, 31 de diciembre de 2020), miembro del equipo de investigación del hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona, en relación al virus de la covid-19.

El investigador Josep Quer venía a confirmar lo que es una ley de la naturaleza: todos los organismos vivos se ven obligados a cambiar y a adaptarse, si quieren resistir, persistir o vivir. Es eso lo que estamos viendo con el coronavirus, que cambia para poder resistir, a diferencia de lo que estamos viendo en los humanos, que a pesar de la pandemia que estamos padeciendo, continuamos sin cambiar nuestro estilo de vida y nuestras costumbres. Por eso es evidente que este virus es más inteligente que los humanos, ya que él sí que cambia para no desaparecer y por el contrario, nosotros, desgraciadamente, no lo hacemos.

Fuimos muchos los que, al principio de esta pandemia, soñábamos que saldríamos más fuertes de ella y que aprendiendo de esta situación, sacaríamos una lección muy importante después de los meses conviviendo con este maldito virus. Pero la realidad desmiente el sueño que teníamos, ya que continuamos comportándonos como si no existiera el virus y por eso tenemos unos datos epidemiológicos muy malos.

La tendencia, cada día más elevada, de los indicadores de la covid-19 (con más de 50.000 personas muertas en el estado español desde el inicio de la pandemia, con dos millones de casos, también en España (y con más de 85 millones de casos en todo el mundo), con centenares de fallecidos cada día y con una velocidad de transmisión disparada, muestran que no estamos haciendo las cosas bien y que hace falta un cambio radical por lo que respecta a nuestro comportamiento y a nuestro estilo de vida, si es que realmente queremos vencer esta pandemia.

Un virus que ha matado a más de 3000 valencianos
Un virus que ha matado a más de 3000 valencianos

Es muy frecuente que al principio de cada año muchas personas acostumbran a hacer una larga lista de buenos propósitos, con el objetivo de vivir de una manera más sana: ir al gimnasio, dejar de fumar, pasar más tiempo con los hijos, comer de una manera más sana y adelgazar... Pero la realidad es que muy pronto estos buenos propósitos se evaporan y continuamos fumando, dejando el gimnasio para el año siguiente, llegando tarde a casa sin tener tiempo para estar con los hijos, comiendo de una manera poco sana... Y es que, a pesar del deseo de cambio con el año nuevo, continuamos con la rutina de siempre. Y por eso los datos epidemiológicos y la tendencia al alza de los indicadores de la covid-19, nos muestran que no estamos haciendo bien las cosas.

Pero aun es posiblecambiar nuestro estilo de vida para vencer este virus. Lo que no habríamos de hacer (como no lo hacen los médicos, los enfermeros y los farmacéuticos), es acostumbrarnos a las numerosas defunciones de cada día, a los enfermos ingresados en las UCIs o a las personas que han perdido el trabajo. No podemos caer en la insensibilidad y ver como “normales” estas cifras tan espantosas.

Por su parte, el gobierno del País Valenciano también necesita mejorar por lo que respecta a las medidas (insuficientes según los médicos y que han llegado demasiado tarde), que ha decidido el gobierno valenciano para acabar con la covid-19, ya que parece que el calendario festivo (Navidad, Año Nuevo y Reyes) ha marcado las normas de restricciones a seguir, en vez de serlo la gravedad epidemiológica. Por eso no se entiende que las medidas más restrictivas hayan comenzado a aplicarse el día siguiente de Reyes y no el mismo día que se decidieron, teniendo en cuenta la gravedad de la situación epidemiológica. Y eso a pesar que la presidenta del Colegio de Médicos de València, haya pedido medidas urgentes y contundentes, con un confinamiento total de la población.

Los sanitarios y su sacrificio
Los sanitarios y su sacrificio

“Salvando” los puentes de Navidad y Año Nuevo así como la fiesta de Reyes, ¿hemos salvado vidas o se han muerto más personas que si no hubiésemos “salvado” estas fiestas? Y es que en el estado español se están muriendo centenares de personas cada día y son miles los ciudadanos que se están quedando sin trabajo. Por eso considero escandalosa la aglomeración que hubo delante del ayuntamiento de València en la cabalgata de Reyes, el día 5 por la noche, con las consiguientes acusaciones entre el PSOE y Compromís.

Ante esta situación grave y extraordinaria, se han de aplicar también medidas graves y extraordinarias (como hicieron los obispos dispensando a los fieles de la Eucaristía dominical) y por eso, para evitar más contagios se habría de haber suprimido en València la cabalgata de Reyes. Ya tendremos más años para celebrarla.

Por otra parte, en el País Valenciano (y también en otras zonas del estado) los ciudadanos no entienden un hecho que es por eso mismo incomprensible: y es que una vez llegaron las vacunas, ¿cómo es que se ha vacunado un porcentaje tan pequeño de la población, habiendo como habían más vacunas? Y eso no se entiende si no es por una clara descoordinación. Por eso estoy totalmente de acuerdo con la periodista Elisa Beni cuando decía (El Nacional, 6 de enero de 2021), que “gobernar es responsabilizarse que, cuando las vacunas comenzaron a llegar, estuviese preparada y engrasada una maquinaria específica y adecuada para llevar a término la vacunación”. Y por lo que hemos visto, eso, por más incomprensible que sea, no pasó.
También Vicent Partal denunciaba en el editorial, “La desídia amb el vaccí” (Vilaweb, 4 de enero de 2020), que no se hubiesen utilizado todas las vacunas que habían llagado al País Valenciano. Con toda la razón del mundo, Vicent Partal decía que “no es que se vacune a un ritmo lento pero seguro, es que eso que se hace es una vergüenza”. Si Asturias ha administrado el 100% de las dosis del primer envío de vacunes que recibió, ¿cómo es que no ha pasado lo mismo en el País Valenciano y en Cataluña?

Lo importante es que aún estamos a tiempo de superar esta pandemia. Pero nos lo hemos de tomar en serio. Hemos de cambiar radicalmente de vida. Y es que a pesar del sufrimiento, la enfermedad y la muerte de tantos seres queridos, que hemos perdido en esta pandemia, es necesario levantarnos de nuevo como nos decía el papa Francisco en la homilía de la Vigilia Pascual, el pasado 11 de abril, para “soñar, arriesgar y comprometernos para cambiar el mundo”.

Cambiar nuestro estilo de vida y dejar de vivir como antes de la pandemia, es el único camino que tenemos para vencer este virus. Es eso lo que nos pedía el papa Francisco en la oración de la plaza de San Pedro, el 27 de marzo pasado, cuando nos animó a “elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa”, para de esta manera “separar lo que es necesario de lo que no lo es”.

Venceremos el virus si vivimos enraizados en la esperanza, si soñamos juntos, si arriesgamos el futuro, si nos comprometemos para cambiar el mundo, si elegimos lo que cuenta y dejamos de lado lo que es secundario.
Desgraciadamente hasta ahora (y a pesar de las personas que hemos perdido debido este virus), “nos hemos dejado absorber por lo material” y “trastornado por la prisa”, como nos decía el papa el 27 de marzo. Y por eso, anestesiados por la indiferencia, “no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, ni hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta, gravemente enfermo”. Y es que con nuestro egoísmo nos hemos encerrado en nosotros mismos, mientras ignorábamos el llanto de los desvalidos y el grito de la tierra, herida por nuestra insensibilidad.

Hemos de aprender una lección importante a partir de esta pandemia, que nos ha de llevar a cambiar de vida. No podemos continuar inmersos en la indiferencia, porque el mundo está sufriendo mucho. Hemos de dejar de lado la insolidaridad, que nos encierra en nosotros mismos y hemos de trabajar activamente a favor del bien común de los ciudadanos, ayudando a los que pasan necesidad. Hemos de ser artesanos de esperanza y sembradores de resurrección, porque como nos recordó el papa en la Vigilia Pascual, “en Jesús Resucitado, la vida ha vencido a la muerte” y por eso “la fe pascual alimenta nuestra esperanza”, una esperanza que no defrauda nunca, ya que nos hace ver que Jesús, “en la oscuridad de nuestras noches, es certeza en nuestras incertezas”.

Como discípulos de Jesús de Nazaret, los cristianos hemos de ser capaces de transmitir esperanza, para de esta manera repensar este sistema económico tan depredador y tan injusto, sobre todo para las personas más desfavorecidas, un sistema económico que el papa ha denunciado como un sistema que mata, ya que está basado en una economía que excluye y que por eso mismo esclaviza a los más pobres.

Hemos de levantarnos de nuevo. Hace falta que nos levantemos de nuevo y que ayudemos a levantarse a aquellos que no pueden hacerlo por ellos mismos. Hemos de vivir de una manera diferente de como vivíamos antes de la covid-19. Hemos de cambiar (como cambia el virus) y no volver a vivir como vivíamos antes de marzo del pasado año, sino que hemos de vivir una nueva vida, como fue nueva la vida de Jesús después de su resurrección. Entre todos, dando la mano a los que han caído y no pueden más, hemos de construir una vida más fraterna, más humana y más solidaria, para así, como nos decía el papa, saber “escoger lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa”, para “separar lo que es necesario de lo que no lo es”. Porque como ha dicho el papa en diversas ocasiones, “no hay alternativa: o construimos el futuro juntos, o no habrá futuro” (Religión Digital, 5 de enero de 2021).

Solo si nos unimos todosy hacemos caso de lo que nos dice el papa de saber priorizar lo que es importante por encima de lo que es secundario y anecdótico, podremos vencer este virus. Pero si continuamos viviendo como hasta ahora, será el virus el que nos vencerá. Solo si cambiamos de vida, demostraremos que somos inteligentes. Si no cambiamos de vida, el virus (que sí que cambia para poder resistir) será el que nos ganará.

¿Aprenderemos la lección que des de hace nueve meses nos da el coronavirus o continuaremos como hasta ahora, comportándonos como la orquesta del Titánic?

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