Autor del 'Llibre del Poble de Déu' e insultado por aquellos que odiaban nuestra lengua 'In memorian' del amigo y sacerdote Pere Riutort, que amaba el valenciano

Pere Riutort
Pere Riutort

"Con sorpresa y con tristeza he sabido que el domingo pasado murió el amigo sacerdote Pere Riutort i Mestre, pedagogo, filólogo y lingüista, catedrático de Didáctica de la Lengua en la Universitat de València, autor del 'Llibre del Poble de Déu'"

"Los textos litúrgicos del 'Llibre del Poble de Déu' eran una adaptación para uso de las diócesis de València, Oriola-Alacant y Sogorb-Castelló, aprobada por los obispos respectivos y realizada por la Comisión Interdiocesana correspondiente"

"Desgraciadamente, tanto el P. Riutort como los sacerdotes valencianos que utilizaron estos textos, fueron atacados e insultados. Pere Riutort hubo de soportar la infamia y los insultos ante la pasividad de los obispos valencianos que aprobaron el escrito"

"Hace unos años, en unas declaraciones, el arzobispo Antonio Cañizares decía que "se ha de evangelizar la cultura". ¿Pero cuando inculturaremos el Evangelio en la lengua del País Valenciano?"

"El 28 de agosto de 2014, el papa Francisco decía: "Cristo no anula las culturas". ¿Y porquá la Iglesia del País Valenciano continua ignorando (y anulando) la cultura de los valencianos?"

"Los obispos del País Valenciano habrían de organizar un homenaje público al P. Riutort y reconocer su inmenso trabajo para introducir nuestra lengua en la liturgia. Y también habrían de pedirle perdón públicamente"

Con sorpresa y con tristeza he sabido que el domingo pasado murió el amigo sacerdote Pere Riutort i Mestre, pedagogo, filólogo y lingüista, catedrático de Didáctica de la Lengua en la Universitat de València, autor del “Llibre del Poble de Déu” y presbítero pionero en la introducción del valenciano en la Iglesia del País Valenciano.

El amigo Pere Riutort, que nació en Petra en 1935, en la isla hermana de Mallorca, de niño formó parte de la Escolanía del Santuario de la Virgen de Lluc, “els blauets” y perteneció a la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones.

Conocí al P. Riutort el año 1974, cuando, con motivo de mis estudios en la universidad, entré a formar parte de la asociación la Paraula Cristiana, con los añorados Francesc de Borja Banyuls, Ramon Haro, Robert Moròder, Vicent Badia Marín, Joaquim Meneu, Cristòfor Aguado...

Los miembros de la Paraula Cristiana, que trabajábamos por la normalización del valenciano en la Iglesia, nos reuníamos en la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, en la calle de la Sénia, 10 de València. Unos años más tarde pasamos a reunirnos en la calle Jofrens, al lado de la plaza Rodona.

Un año antes de vivir en València, concretamente el 14 de mayo de 1973, el arzobispo de València, José Mª García Lahiguera, creó la Comisión Interdiocesana para los textos litúrgicos en lengua vernácula. Esta comisión estaba formada por entendidos en lengua como Francesc de Borja Moll, Francesc Ferrer Pastor, Avel·lí Flors, Pere Riutort, Manuel Sanchis Guarner i Enric Valor, y por el liturgista Pere Llabrés. Y también por otros miembros que pertenecía al secesionismo lingüístico. Por eso aún no sé cómo el arzobispo García Lahiguera los incluyó en la comisión, sin tener unos conocimientos en lengua. A pesar de esto, el P. Pere Riutort, debido a su capacidad intelectual fue nombrado presidente de la comisión, por decreto del arzobispo de València del 18 de octubre de 1973.

El fruto de los trabajos de esta comisión fue la publicación del “Llibre del Poble de Déu”, obra preparada básicamente por el P. Riutort, con la aprobación de todos los obispos del País Valenciano.

Fue el 9 de Octubre de 1974, aniversario de la Dedicación de la catedral de València, cuando los obispos valencianos presentaron el “Llibre del Poble de Déu”, el misal dominical y festivo preparado, como he dicho antes, por el P. Pere Riutort y editado por la editorial Gorg. Aquel 9 de octubre de 1974, el arzobispo de València, José Mª García Lahiguera, junto a sus obispos auxiliares, Jesús Pla y José Gea, y los obispos Pablo Barrachina, de Oriola-Alacant y Josep Mª Cases, de Sogorb-Castelló, presentaban el “Llibre del Poble de Déu”.

Los cinco obispos, en el texto de presentación que firmaban, deseaban que la implantación de la liturgia en lengua vernácula en la Iglesia, trajese “frutos de mayor unidad, de mayor comprensión y vivencia de la Palabra de Dios”. Los obispos valencianos añadían aún: “Nos satisface presentar hoy a los fieles valencianos, esta edición del Misal Dominical y Festivo, que esperamos que sea instrumento de provechosos bienes espirituales”.

El Llibre del Poble de Déu per a les misses
El Llibre del Poble de Déu per a les misses

El “Llibre del Poble de Déu” contiene el cantoral popular, las celebraciones de domingos, festividades y Semana Santa, el Ordinario de la misa, Sacramentos y Misas Rituales de los Sacramentos y de la Profesión Religiosa, la liturgia de los Difuntos, un apéndice del Misal Romano, liturgia en latín y diversas oraciones litúrgicas para misas de niños y “de reconciliación”, así como oraciones en familia, en grupo e individuales.

Con su aprobación eclesiástica, los obispos valencianos declaraban esta obra, “apta para los actos litúrgicos hasta la publicación de las ediciones cultuales valencianas”, que estamos esperando desde el diluvio universal.

Los textos litúrgicos del “Llibre del Poble de Déu”, eran una adaptación para uso de las diócesis de València, Oriola-Alacant y Sogorb-Castelló, aprobada por los obispos respectivos y realizada por la Comisión Interdiocesana correspondiente.

Desgraciadamente, tanto el P. Riutort como los sacerdotes valencianos que utilizaron estos textos, fueron atacados e insultados. Y lo más grave de todo fue que los obispos que aprobaron el “Llibre del Poble de Déu”, a excepción del obispo Josep Mª Cases Deordal, de Sogorb-Castelló, nunca lo asumieron ni lo defendieron del ataque de los que niegan la unidad del catalán.

Cabe recordar que para hacer posible la publicación y edición del “Llibre del Poble de Déu”, Pere Riutort hubo de vender unas tierras suyas que tenía en Mallorca.

Pere Riutort, un hombre apasionado por la lengua y por el Evangelio, era un sacerdote que amaba el valenciano, cosa que no pasa con la mayoría de sacerdotes valencianos, que con los obispos (los de ahora y los de antes), continúan arrinconando y marginando nuestra lengua.

Pere Riutort hubo de soportar la infamia y los insultos (e incluso la agresión física), de aquellos que odiaban nuestra lengua y que, sin ninguna vergüenza ni respeto, interrumpían a gritos las misas en valenciano, ante la pasividad de los obispos valencianos (a excepción del obispo Cases Deordal) y de las autoridades políticas.

El “Llibre del Poble de Déu”, aunque fue aprobado por los obispos del País Valenciano, no fue asumido por estos obispos, a excepción del obispo de Sogorb-Castelló. Y en vez de apoyar al amigo Pere Riutort, estos obispos lo dejaron solo ante los ataques que recibió, con una campaña perfectamente orquestada por un diario de València, la directora del cual señalaba al P. Riutort en su columna periodística, mientras otros lo agredían y difamaban.

La última vez que vi al P. Pere Riutort (que venía a Montserrat de tanto en tanto), fue en el entierro de mi padre, el 4 de junio de 2012. Él mismo quiso acompañar el féretro hasta el cementerio e hizo una oración en el momento de poner el ataúd.

47 años después de ser aprobado el “Llibre del Poble de Déu”, los cristianos valencianos continuamos marginados en el seno de nuestra Iglesia, a diferencia de otras comunidades lingüísticas (filipinos, chinos, británicos, polacos…) acogidas y respetadas por la Iglesia.

Desgraciadamente, en pleno siglo XXI, en el País Valenciano, la gran mayoría de los sacerdotes continúan discriminando nuestra lengua.

El amigo Francesc Jordà me contó esta anécdota que denota el desinterés (y el desprecio) del clero valenciano por el valenciano: Cuando bautizaron a su hija, él y su esposa pidieron al sacerdote que el bautizo fuese en valenciano. “Ningún problema”, les dijo él. La sorpresa vino cuando, en medio de la celebración, el sacerdote les dijo que “ahora vamos a rezar el Padre Nuestro en castellano para que lo pueda rezar todo el mundo” (?) ¿Aquel cura creía que todo el mundo reza en castellano? El amigo Francesc, su esposa y los padrinos le dijeron al cura que no, que el Padre Nuestro se había de rezar en valenciano que era la lengua que entendían y hablaban los padres de la niña que era bautizada, la lengua de los padrinos, de los amigos y de toda la gente que participaba en la celebración. Y el Padre Nuestro se rezó en valenciano, a pesar de la nula sensibilidad del sacerdote. ¿O es que Dios no entiende el valenciano? ¿Aún habremos de oír el “hable usted en cristiano”?

Hace unos años, en unas declaraciones, el arzobispo Antonio Cañizares decía que “se ha de evangelizar la cultura”. ¿Pero cuando inculturaremos el Evangelio en la lengua del País Valenciano? ¿Cuándo haremos que el Evangelio pueda proclamarse en valenciano, con toda normalidad, cuando se anuncia en coreano, en námbia o chino?

El 28 de agosto de 2014, el papa Francisco decía: “Cristo no anula las culturas”. ¿Y porquá la Iglesia del País Valenciano continua ignorando (y anulando) la cultura de los valencianos?

Por eso los obispos del País Valenciano habrían de organizar un homenaje público al P. Riutort y reconocer su inmenso trabajo para introducir nuestra lengua en la liturgia. Y también habrían de pedirle perdón públicamente, por el desprecio que mostraron sus predecesores (a excepción del obispo Cases) y ellos mismos, en no valorar, apoyar y agradecer el trabajo del P. Riutort a favor del valenciano.

Papa Francisco

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