El filólogo y teólogo católico, en el Punt-Avui Valentí Fàbrega: "Haría falta un mejor análisis del celibato, a la luz de la moderna antropología"

Valentí Fàbrega
Valentí Fàbrega

"El pasado 4 de junio, en el diario el Punt-Avui, la periodista Mireia Rourera hizo una entrevista a Valentí Fàbrega, filólogo y teólogo católico"

"Por lo que respecta al celibato obligatorio, Valentí Fàbrega nos recuerda que "la imposición definitiva del celibato obligatorio fue proclamada en el Concilio II del Laterano, 1139". Y afirma: haría falta un mejor análisis del celibato, a la luz de la moderna antropología"

"Lamentó que no exista la CEC, “a pesar de los principios renovadores del Vaticano II”. Y añade todavía: 'En esta cuestión, la política de siempre está por encima de cualquier argumentación teológica'"

A la pregunta de Mireia Rourera sobre los teólogos que se han secularizado, o los sacerdotes reducidos al estado laical, Valentí Fàbrega dice que "hacer teología a la intemperie, no es un trabajo fácil"

El pasado 4 de junio, en el diario el Punt-Avui, la periodista Mireia Rourera hizo una entrevista a Valentí Fàbrega, filólogo y teólogocatólico.

Valentí Fàbrega, nacido en Barcelona en 1931, en su etapa de jesuita amplió estudios bíblicos en Colonia, concretamente en la facultad de Teología Protestante de la Universidad de Heidelberg. Doctor por la Universidad Católica de Innsbruck (1969), en 1975 se casó con Inga Weyer, catedrática de instituto y miembro sinodal de la Iglesia Evangélica

El Punt Avui
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Valentí Fàbrega, que ha impartido clases de latín y de religión católica en un instituto, también ha hecho clases de lengua y literatura española en la facultad de Filología Románica de la Universidad de Colonia. Jubilado desde el 1996, Valentí Fàbrega que colabora en la revista catalana “El Pregó”, ha publicado recientemente el libro, “Les portes de la mort”.

En la entrevista de Mireia Rourera, Valentí Fàbrega, y a propósito de la pandemia de la Covid 19 que hemos sufrido, afirma que “volvemos a los tiempos en los cuales la humanidad era extraordinariamente vulnerable”.

Por lo que respecta al celibato obligatorio, Valentí Fàbrega nos recuerda en esta entrevista de Mireia Rourera, que “los evangelios relatan que Jesús curó a la suegra de Pedro y San Pablo dice de que él al contario de Pedro y otros apóstoles, no iba acompañado en sus desplazamientos misioneros, de una cristiana como esposa (1C 9:5)”. Valentí Fàbrega nos recuerda también que “la historia del celibato obligatorio, es muy complexa. No se trata de la simple existencia del creyente que renuncia al matrimonio, sino de condicionar el sacramento del orden con esta renuncia”. El celibato, como dice Valentí Fàbrega en esta entrevista, “solo se exigía a los obispos que supiesen mantener a sus hijos obedientes se un manera ejemplar (1 Tm 3:2-5)”. Fue el Concilio de Elvira (300 o 303), como dice Fàbrega, “que prescribía a todos los clérigos que se abstuviesen de sus esposas y que no engendraran hijos”.

En esta entrevista, Valentí Fàbrega nos recuerda que “la imposición definitiva del celibato obligatorio fue proclamada en el Concilio II del Laterano, 1139. El Concilio niega el valor de matrimonio a la unión del clérigo con su esposa”. Además, “los hijos eran declarados ilegítimos”.

Un paso importante, aunque todavía tímido, lo supuso el Vaticano II, que declaraba que el celibato “no es ciertamente una exigencia de la naturaleza misma del sacerdocio”, recordándonos que en la Iglesia Oriental, el celibato es opcional.

A la pregunta de la periodista Mireia Rourera sobre la inexistència de una Conferencia Episcopal Catalana, Valentí Fàbrega lamenta que no exista la CEC, “a pesar de los principios renovadores del Vaticano II”. Y añade todavía: “En esta cuestión, la política de siempre está por encima de cualquier argumentación teológica” y por eso “las consecuencias para la Iglesia catalana, son nefastas”. Fàbrega reconoce que “la Iglesia que subscribió “Arrels Cristianes de Catalunya”, el documento del episcopado catalán de 1985, “ha desaparecido. Se ha impuesto el deprimente inmovilismo”.

Valentí Fàbrega afirma en esta entrevista que “haría falta un mejor análisis del celibato, a la luz de la moderna antropología”. Y a la pregunta de la periodista Mireia Rourera sobre si existe algún argumento a favor de la mujer, en relación al orden sacerdotal, Valentí Fàbrega afirma que sí que lo hay: “La mentalidad patriarcal masiva de la civilización mediterránea, hizo impensable la institución de una presidencia femenina para una comunidad de creyentes”. Y es que como dice Valentí Fàbrega, “el monopolio masculino no es un producto de la voluntad divina, sino de los criterios de un tiempo determinado y por lo tanto, mutable y adaptable a nuevas mentalidades. Así lo han entendido los protestantes”.

A la pregunta de Mireia Rourera sobre los teólogos que se han secularizado, o los sacerdotes reducidos al estado laical, Valentí Fàbrega dice que “hacer teología a la intemperie, no es un trabajo fácil”.

Por lo que respecta al tiempo que vivimos, Valentí Fàbrega dice que “no habríamos de perder el tiempo en puras cuestiones eclesiásticas y plantearse una renovación del cristianismo, comenzando por la historia de su origen”.

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