"Como en un incendio, necesitamos cortafuegos" ¿La mejor vacuna? Quedarnos en casa

¿La mejor vacuna? Quedarnos en casa
¿La mejor vacuna? Quedarnos en casa

Ya suspendimos las Fallas y las Fogueres, la Feria de abril, los Sanfermines y los Moros i Cristians, las procesiones de Semana Santa, la Magdalena o Sant Jordi, así como las fiestas patronales de tantos y tantos pueblos

Ahora más que nunca y para evitar una tercera oleada, hace falta que seamos solidarios y generosos por lo que se refiere a nuestros comportamientos, para sacar de nosotros lo mejor de lo que tenemos y a la vez, eliminar de nuestra vida el egoísmo y el individualismo, que nos hacen menos humanos y menos solidarios

En estos momentos ésta es la mejor vacuna que tenemos contra la Covid-19, con el objetivo de frenar y si es posible acabar con el contagio de esta enfermedad infecciosa. Así lo está haciendo Alemania con un cierre estricto de casi toda la vida pública (a excepción de las actividades esenciales), a partir del 16 de diciembre y hasta el 10 de enero, en principio. O los Países Bajos, cerrando toda la actividad no esencial, para de esta manera frenar (o disminuir) los efectos de esta pandemia. 

Quedarnos en casa (a excepción de los trabajos esenciales) es una medida importante que ayudará a “cortar” este contagio. La recomendación que los ciudadanos se queden en casa y que no vayan a pasear a parques, playas y jardines y por lo tanto que no se muevan de sus casas, es muy importante para intentar acabar con esta pandemia, teniendo en cuenta el índice de contagios que ha crecido alarmantemente. 

Por eso es de una gran irresponsabilidad, que muchos ciudadanos se estén comportando como hace un año y como hemos visto en el puente de la Purísima, con atascos a las salidas de las grandes ciudades y en las calles comerciales, comprando como si se acabara el mundo, con el riesgo que eso comporta de expandir el virus por nuestra geografía. 

Navidad
Navidad

Y es que los desplazamientos, como nos han dicho las autoridades sanitarias, solo se habrían de hacer si son estrictamente necesarias. 

Una emergencia sanitaria como la que estamos viviendo pide responsabilidad, ya que son decenas y decenas de personas que mueren cada día por el coronavirus en todo el estado, con miles de decenas de personas que nos han dejado desde el inicio de la pandemia y con miles de ancianos que han fallecido en las residencias. 

Una emergencia como la que estamos sufriendo no admite irresponsabilidades como las que estamos viendo, ya que no en balde suspendimos las Fallas y las Fogueres, la Feria de abril, los Sanfermines y los Moros i Cristians, las procesiones de Semana Santa, la Magdalena o Sant Jordi, así como las fiestas patronales de tantos y tantos pueblos (con todo lo que eso comportó, económica y emocionalmente), para que después el incivismo de algunos estén poniendo en riesgo la salud de las personas más vulnerables y poniendo más difícil aun el trabajo de médicos y enfermeros. 

Quédate en casa

Como en un incendio necesitamos cortafuegos, ya que si continuamos propagando (y contagiando) la Covid-19, el resultado puede ser catastrófico. Solo si nos quedemos en casa todo el tiempo que podamos, podremos contribuir a paliar este virus tan peligroso para todos nosotros. Si por el contrario, con nuestra irresponsabilidad (con los desplazamientos no esenciales), extendemos el virus, esta enfermedad (como un incendio) será imposible de controlar, como lo muestran los índices de propagación del virus, cada día más alarmantes. 

Cada uno es responsable de su salud (poniendo en práctica las medidas recomendadas por Salud) y también de la salud de los que nos rodean. Cada uno ha de ser como un “cortafuegos”, para impedir o hacer más lento el contagio y por lo tanto hemos de tomar conciencia que acabar con esta pandemia es cosa de todos, porque nos afecta a todos. Y el mejor consejo, como nos repiten los profesionales de la sanidad, es quedarnos en casa y así evitar la propagación de la infección o como mínimo, poner dificultades a la expansión de la Covid-19. 

Ahora más que nunca y para evitar una tercera oleada, hace falta que seamos solidarios y generosos por lo que se refiere a nuestros comportamientos, para sacar de nosotros lo mejor de lo que tenemos y a la vez, eliminar de nuestra vida el egoísmo y el individualismo, que nos hacen menos humanos y menos solidarios.

Héroes de la pandemia
Héroes de la pandemia

Eso sí, el estado habría de ayudar a los trabajadores que, para frenar la pandemia, han de cerrar. Porque si no, los trabajadores se quedan sin nada. 

Por eso hace falta que seamos capaces de restringir nuestros contactos, ni que sea con el sacrificio de no poder reunirnos para comer el día de Navidad. Y los que se quejan porque este año no podrán celebrar juntos, alrededor de una mesa, la Navidad, que piensen en las miles de familias que han perdido a un ser querido por la Covid y que nunca más no los tendrán con ellos, ni podrán sentarse a la mesa y celebrar la Navidad con estas personas que han fallecido.  

Finalmente es importante que valoremos y agradezcamos como se merecen, hoy y siempre, el trabajo sacrificado y admirable de los profesionales de la sanidad (médicos, farmacéuticos, enfermeros, auxiliares de enfermería, de farmacia y de administración y el personal de la limpieza de hospitales y residencias), que están al pie del cañón para ayudarnos a todos a superar estos momentos tan difíciles y así poder vencer esta pandemia.   

Los cristianos, además de todas las medidas que hemos de seguir para impedir el contagio del coronavirus, también hemos de poner en manos de Dios estos momentos tan difíciles, teniendo presentes en nuestra oración a los responsables de la sanidad y a todos los profesionales que están luchando para acabar con esta pandemia. Y también hemos de rezar por los enfermos y sus familias y por los que han fallecido víctimas de la Covid-19.  

Restricciones en Navidad

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