Anivarsario de la icónica imagen del horror de Vietnam La niña del napalm

Kim Phuc, la niña del napalm
Kim Phuc, la niña del napalm

"Hoy hace 50 años, una niña vietnamita, Kim Phuc, fue protagonista (involuntariamente), de una impactante foto que dio la vuelta al mundo. Aquella imagen sintetizaba el horror de la guerra del Vietnam"

"Kim Phuc participó, el pasado 11 de mayo, en la audiencia del papa, juntamente con el autor de aquella foto, Nick Ut, gabador del Puliltzer por aquella imagen"

"'No podía encontrar la paz. Quería desaparecer. Incuso deseaba la muerte. Pensaba que si moría, no habría de sufrir mental, física y emocionalmente'", confesó Kim en 2015. La salvó "la fe en Dios", aseguró

"Unos años después de aquel hecho horroroso, la niña del napalm decía también: "El perdón me ha liberado del odio. Aún tengo muchas cicatrices en el cuerpo y aún tengo dolores fuertes, pero mi corazón está limpio"

"Aquella foto de hoy hace 50 años, es un grito contra la barbarie de la guerra y un clamor a favor de la paz, el diálogo y el entendimiento entre pueblos, cultures y religiones. La llamada del papa Francisco pidiendo el fin de la industria bélica es más urgente que nunca"

El 8 de junio de 1972, hoy hace 50 años, una niña vietnamita, Kim Phuc, fue protagonista (involuntariamente), de una impactante foto que dio la vuelta al mundo. Aquella imagen sintetizaba el horror de la guerra del Vietnam: una niña de 9 años, desnuda, corriendo, llorando por el dolor provocado por las quemaduras de las bombas que los EEUU lanzaron por “error” sobre Trang Bang, un pequeño pueblo situado al norte de Saigón.

Napalm. Vietnam
Napalm. Vietnam

50 años más tarde de aquel día fatídico, Kim Phuc participó, el pasado 11 de mayo, en la audiencia del papa, juntamente con el autor de aquella foto, Nick Ut, ganador de un premio Pullitzer el 1973 por aquella imagen. Kim Phuc y Nick Ut entregaron al papa Francisco una reproducción de aquella foto, con la niña del napalm, en carne viva por el líquido inflamable de las bombas americanas.

Aquella imagen de Kim Phuc con la piel quemada, personificaba la crueldad de la guerra, que siempre recae con mayor crueldad sobre la gente más indefensa, como está pasando ahora con los ucranianos. Aquella foto dio la vuelta al mundo y la niña del napalm hubo de pasar 14 meses en el hospital para tratar las quemaduras provocadas por el napalm.

Regalo al Papa
Regalo al Papa

En una entrevista que le hicieron el 2015, Kim Phuc recordaba que después de aquel 8 de junio de ahora hace 50 años, “no podía encontrar la paz. Quería desaparecer. Incuso deseaba la muerte. Pensaba que si moría, no habría de sufrir mental, física y emocionalmente”.

Pero lo que la salvó, como decía la niña del napalm, fue “la fe en Dios”. En 1982, diez años después del horror del napalm, Kim Phuc comenzó a estudiar textos religiosos para tener una respuesta a lo que le había pasado: “Creo que mi fe fue la que me ayudó a abrazar mi vida de nuevo. Rece mucho implorando ayuda, porque quería continuar avanzando, casarme, tener hijos. Y cuando Dios me concedió eso, a partir de aquel momento, aprendí a perdonar”. De esta manera, Kim Phuc hizo las paces con aquella foto, que antes odiaba. Criada en una religión politeísta, Kim Phuc descubrió la Biblia a los 19 años y en 1982 se convirtió al cristianismo.

El fotoperiodista Huynh Cong Nick Ut y Kim
El fotoperiodista Huynh Cong Nick Ut y Kim

Años más tarde, Kim Phuc estudió medicina y fundó una organización benéfica para ayudar a los niños que son víctimas de la guerra. Ahora Kim Phuc utiliza la foto de hace 50 años, como un instrumento de paz y por eso la ONU la designó embajadora de buena voluntad.

Unos años después de aquel hecho horroroso, la niña del napalm decía también: “El perdón me ha liberado del odio. Aún tengo muchas cicatrices en el cuerpo y aún tengo dolores fuertes, pero mi corazón está limpio. El napalm es muy poderoso; pero la fe, el perdón y el amor tienen mucho más poder”.

Aquella foto de hoy hace 50 años, es un grito contra la barbarie de la guerra y un clamor a favor de la paz, el diálogo y el entendimiento entre pueblos, cultures y religiones. La llamada del papa Francisco pidiendo el fin de la industria bélica (con el dinero manchado de sangre de aquellos que hacen negocios con la venta de armas), es más urgente que nunca, para que los hombres nos reconozcamos hermanos los unos de los otros. Y es que la fe en Dios, como ha dicho Kim Phuc, es el camino para una auténtica fraternidad.

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