"Sea servidor y no amo de esta comunidad diocesana" Al obispo José Ignacio de Oriola-Alacant

Alicante
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"Dócil a la fuerza del Espíritu, obispo José Ignacio, sea un hombre humilde, amigo y servidor de los pobres, modelo de sinceridad y de bondad. Un obispo pastor, con olor de oveja, fiel al Vaticano II"

"Sea también, obispo José Ignacio, un hombre libre, vestido con las bienaventuranzas, defensor de la verdad y de la libertad, sensible al papel de la mujer en la Iglesia y respetuoso con las culturas y las lenguas minoritarias"

"Viene a una diócesis que (como en Donostia se habla eusquera) tiene una lengua propia: el valenciano o catalán"

"esta lengua, la de Sant Vicent Ferrer, patrono del País Valenciano, continúa, incomprensiblemente, marginada y excluida de los templos, después de más de 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II"

Querido hermano y obispo José Ignacio: Ongi etorri a la diócesis de Oriola-Alacant. Este 7 de diciembre, fiesta de San Ambrosio (aclamado como obispo por los cristianos de Milán), el papa Francisco lo ha nombrado pastor de la Iglesia de Oriola-Alacant. Sabe que puede contar con mi oración, para que con la fuerza del Señor Resucitado, pueda ayudar a la comunidad de los discípulos de Jesús que peregrina en esta diócesis, a ser un lugar de comunión y de esperanza, de diálogo con el mundo moderno, con la cultura y con aquellos que están en la frontera de la fe. Sin excluir a nadie, con una actitud de acogida sincera, gozosa y fraterna.

Dócil a la fuerza del Espíritu, obispo José Ignacio, sea un hombre humilde, amigo y servidor de los pobres, modelo de sinceridad y de bondad. Un obispo pastor, con olor de oveja, fiel al Vaticano II, para así animar la fe de los cristianos de Oriola-Alacant y proclamar con valentía y con alegría, la fraternidad, la justicia y el amor que nacen del Evangelio. Sea servidor y no amo de esta comunidad diocesana, ya que como nos ha recordado el papa Francisco, los obispos han de ser “buenos servidores, no buenos amos”, porqué “un obispo que no está al servicio de la comunidad, no lo hace bien”.

Munilla

Sea también, obispo José Ignacio, un hombre libre, vestido con las bienaventuranzas, defensor de la verdad y de la libertad, sensible al papel de la mujer en la Iglesia y respetuoso con las culturas y las lenguas minoritarias.

Esta diócesis, que va del mar a la montaña, tiene una devoción particular a Santa María, venerada en Elx como la Virgen de la Asunción, en Mutxamel, la de Loreto, en Alacant, la del Remei y en Oriola, la de Montserrat.

Viene a una diócesis que (como en Donostia se habla eusquera) tiene una lengua propia: el valenciano o catalán, la lengua en la cual, cada agosto, en la basílica de Santa Maria de Elx se representa, con gran belleza la Festa de Elx, el drama asuncionista que es Patrimonio de la Humanidad. Esta es la lengua de los grandes escritores medievales, Ausiàs March, Jordi de Sant Jordi, Joanot Martorell, Sor Isabel de Villena o Sant Vicent Ferrer. El valenciano (o catalán) es la lengua que se habla en Petrer, la Vila Joiosa, La Nucia, Beneixama, Biar, el Camp de Mirra, Elx o Sant Joan d’Alacant.

La diócesis de Oriola-Alacant, a pesar que tiene el valenciano como lengua propia, tal como recoge el Estatuto de Autonomía, esta lengua, la de Sant Vicent Ferrer, patrono del País Valenciano, continúa, incomprensiblemente, marginada y excluida de los templos, después de más de 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II, ya que los sacerdotes, lamentablemente, solo utilizan el castellano en la liturgia. Sabiendo que usted habla eusquera, confío que sea sensible al anhelo de los cristianos de Oriola-Alacant, para que el valenciano pueda ser una lengua litúrgica (como lo es el eusquera), en la diócesis que usted servirá con amor. Así se acabaría la marginación de los cristianos valencianos, que no podemos celebrar nuestra fe en nuestra lengua materna.

Obispo José Ignacio, acoja las diversas sensibilidades teológicas, sin miedo al pluralismo, y sin caer en posturas uniformizadoras, que siempre son estériles.

Si el papa Francisco nos ha recordado que “un obispo no es obispo para si mismo, lo es para el pueblo”, sea siempre mensajero del Evangelio desde el servicio, no desde el poder. Porqué la Iglesia que no sirve, no sirve para nada.

Ayude a la Iglesia de Oriola-Alacant, su nueva comunidad diocesana, a ser una Iglesia sencilla, pobre y libre, como Jesús enseñó a sus discípulos: “No cojáis nada para el camino, ni bastón, ni zurrón, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas” (Lc 9:3)

El 26 de noviembre de 2017, en la clausura del VII Centenario de la muerte del Beato Ramon Llull, la catedral de Mallorca reunió los obispos catalanes, valencianos y de las Baleares. Fue ésta una celebración que unió diócesis hermanadas por una misma lengua y una misma cultura. Un acto que no había tenido lugar nunca y que no ha vuelto a repetirse. Confío que usted, como integrante de la Provincia Eclesiástica Valentina, hará entender a sus hermanos obispos de València y de Sogorb-Castelló, la necesidad de inculturar las Iglesias diocesanas en la lengua y en la cultura de los pueblos que sirven. La lengua del Misteri de Elx, la misma que usted, estoy seguro que aprenderá, es la lengua que habría de ser normal (y todavía no lo es), en la liturgia y en la catequesis de nuestras parroquias, para que así, los pastores estén enraizados en la tierra y en los pueblos que los acogen y que los obispos han de servir.

El Misterio de Elche
El Misterio de Elche

La Acadèmia Valenciana de la Llengua, el ente normativo por lo que se refiera a nuestra lengua, hace años que tradujo el Misal al valenciano y lo entregó a los obispos del País Valenciano. Lamentablemente, esta traducción duerme el sueño de los justos en algún despacho del palacio arzobispal de València, sin que los obispos valencianos la hayan presentado a la CEE para su aprobación. Por eso le pido que haga suya la defensa del valenciano en la liturgia y en la catequesis, para que la lengua de Sant Vicent Ferrer, la lengua de la Festa d’Elx, sea la lengua en la cual los cristianos valencianos podamos celebrar nuestra fe.

Querido obispo José Ignacio, en ser enviado como nuevo pastor de Oriola-Alacant, pediré al buen Dios que haga de usted un pastor sencillo y atento a los signos de los tiempos, un obispo que sea padre y hermano, cercano a la gente, sobre todo a los marginados y a los pobres. Que sea un pastor amable, afable y solícito, para que así, con amor y con alegría, pueda acompañar (como estoy seguro que hará) a los cristianos valencianos de Oriola-Alacant en el camino de la fe. Sabe que cuenta con mi oración.

Obispado de Alicante

A pesar de desconocer la realidad cultural y lingüística de esta diócesis, estoy seguro que sabrá conectar con el valenciano y con esta gente, noble y acogedora. Y por eso estoy seguro que aprenderá y utilizará el valenciano, para así inculturar el Evangelio en nuestra idiosincrasia.

Ongi etorri a Oriola-Alacant.

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