"Los políticos ya están tardando en pedir perdón" Parlament de Catalunya: "Quien no quiera trabajar, que no coma"

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"Es la exhortación que San Pablo daba a los cristianos de Tesalónica (2Te 3:10), unas palabras que he recordado por el caso, de todos conocido, de algunos funcionarios y altos cargos del Parlamento de Cataluña que obran el 100% de su sueldo sin trabajar"

"Esta paradoja (iesta indecencia!) es más propia de regímenes feudales que de una democracia parlamentaria. Cuando hay tantas familias que no pueden llegar a final de mes, resulta del todo inmoral"

"El caso de la licencia por edad de estos privilegiados, como ha escrito el amigo Vicent Partal, (Vilaweb, 17 de enero de 2022) muestra el alejamiento entre la clase política y la calle"

"Por otra parte, tan grave han sido estos sueldos, como los nueve meses de zancadillas que el Parlamento ha puesto a la periodista Núria Orriols, del diario Ara, para conseguir la información"

Esta es la exhortación que San Pablo daba a los cristianos de Tesalónica (2Te 3:10), unas palabras que he recordado por el caso, de todos conocido, de algunos funcionarios y altos cargos del Parlamento de Cataluña que, con un indignante esquema de retribuciones, cobran el 100% de su sueldo sin trabajar, sin que pongan los pies en el Parlamento. Es lo que se conoce como licencia por edad, y que hace que estos privilegiados, tengan un sueldo que oscila entre 4000 y 10000 euros mensuales.

Esta paradoja (iesta indecencia!) es más propia de regímenes feudales que de una democraciaparlamentaria, ya que los privilegios escandalosos de estos funcionarios no los tienen, ni de lejos, la mayoría de los ciudadanos, que con penas y dificultades han de llegar a final de mes.

Este caso, del todo inmoral, me recuerda la anécdota de un hombre que fue a una ventanilla de la administración y se la encontró cerrada, y preguntó al bedel: “¿Esta tarde no trabajan?”. El bedel le contestó: “No; esta tarde no vienen; cuando no trabajan es por la mañana”. Y también una anécdota del papa Juan XXIII, cuando un día le preguntaron: “Santo Padre, cuanta gente trabaja en el Vaticano”. Y el papa Roncalli, con buen humor, respondió: “Mas o menos, la mitad”.

Cuando hay tantas familias que no pueden llegar a final de mes y que incluso necesitan ir a Cáritas y a los bancos de alimentos para poder dar de comer a sus hijos, resulta escandaloso que, durante tantos años, estos funcionarios hayan cobrado un sueldo (no modesto), sin pisar su lugar de trabajo. Pero también resulta del todo inmoral la actitud de los políticos (de todos los partidos) que han mirado hacia otro lado, permitiendo este abuso. Suerte de los periodistas del diario Ara, que han puesto al descubierto esta indecencia.

San Pablo, en la Carta a los Tesalonicenses, denunciaba la actitud de aquellos que vivían ociosos, y les pedía que hiciesen como él, que con penas y fatigas trabajaba “noche y día, para no ser una carga a ninguno de vosotros” (2Te 3:8). Por eso el apóstol de los gentiles pedía a los ociosos, “que trabajen para poder comer el pan que ellos mismos se habrán ganado” (2Te 3:12).

Cuando en 2010, David Fernández (que años después sería diputado), asistió a una reunión en el Palacio de la Generalitat, se encontró con sus interlocutores y con una mesa muy bien puesta de café y pastas. Le ofrecieron un café y respondió que no quería. Le dijeron si quería alguna otra cosa y respondió que tampoco. Entonces le preguntaron si hacía dieta. Y David Fernàndez dijo: “No es cuestión de dieta, es cuestión de principios y no estoy acostumbrado a comer a costa del erario público”.

Laura Borrás

El caso de la licencia por edad de estos privilegiados, como ha escrito el amigo Vicent Partal, (Vilaweb, 17 de enero de 2022) muestra “el alejamiento entre la clase política y la calle y la despreocupación con que se toman su tren de vida”. Y es que estas personas “no tienen conciencia sobre hasta qué punto son privilegiados”.

Por eso, como decía San Pablo, “quien no quiera trabajar, que no coma”.

Desgraciadamente, este caso del Parlamento de Cataluña se ha repetido en la Sindicatura de Cuentas, que “también prejubiló con el 100% del sueldo” (La Vanguardia 19 de enero de 2022).

Por otra parte, tan grave han sido estos sueldos, como los nueve meses de zancadillas que el Parlamento ha puesto a la periodista Núria Orriols, del diario Ara, para conseguir la información que había pedido y que le han dado, ante su insistencia y perseverancia, con retrasos. Y es que no es ninguna broma que el Parlamento haya pagado durante años y años, 1,7 millones de euros anuales a 21 funcionarios que ya no trabajan, con dos exsecretarios generales acogidos a este régimen, que han cobrado más de 10000 euros al mes por no poner los pies en el Parlamento.

Finalmente, creo que sería hora de revisar (y corregir) los sueldos escandalosos de diputados, senadores, alcaldes, ministros, presidentes de comunidades autónomas o la asignación que recibe el rey de España y la familia real. Creo del todo inmoral que el presidente del gobierno de España cobre (después de subirse el sueldo un 2%), cada mes, 7211,84 euros (Levante, 29 de diciembre de 2021). Y que las tres vicepresidentas del gobierno de España (y ministras), Nadia Calviño, Teresa Ribera y Yolanda Díaz, cobren cada mes, 6778 euros, que es un millón (al mes) de las antiguas pesetas. O que el presidente de la Generalitat de Cataluña tinga un sueldo anual de 130250 euros. Y el presidente del País Valenciano tenga un sueldo de 83648 euros.

Y que los diputados en el Parlamento de Cataluña cobren cada mes 2921,82 euros (aparte de los complementos que les corresponde por ser portavoces o presidentes de comisión). Y que los diputados en el Congreso tengan un sueldo base de 3050,62 euros al mes.

Ante estas cifras astronómicas que no tienen, ni de lejos, los maestros, enfermeros, carpinteros, labradores, pescadores, horneros, tenderos ¿aún nos extrañamos de la desafección que muchos ciudadanos tienen de los políticos?

Los beneficiarios de esta jubilación dorada, habrían de recordar el salmo 48: “No te preocupes, si un hombre que se hace rico convierte su casa en un palacio; cuando se muera no se lo llevará; no le seguirán sus riquezas”.

Ya están tardando a pedir perdón, los políticos que han permitido este escándalo, mientras la ciudadanía pasa dificultades económicas.

Primero, Religión Digital
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