El Blog vale la pena.
Llevo dos días con la emoción a flor de piel. El Blog vale la pena. Es muy importante. Y no porque por esas fechas coincidieran menciones del mismo en otros medios. Eso sólo puede satisfacer vanidades y pobre del que cifra en ellas su vida. Desaparecen los ecos y no queda nada. Como el que se empeña en recoger agua con las manos. Enseguida se va.
Ayer daba cuenta de la muerte de un sacerdote, relativamente joven pues sólo tenía cincuenta años que partió al encuento con Dios acordándose de esta página y de los que acudís a ella. Quiso despedirse de los que amaba. Porque mucho amor tenía que haber para en esos difíciles momentos pensar también en nosotros.
Era una persona sumamente discreta. No tenía arranques desabridos ni críticas amargas. Algún comentarista me pide que recoja sus comentarios. Me es imposible. Pero en unos cuantos dejaron huella y amistad. Eran sobre todo serenos. Tenían el buen olor de Dios. De ese Dios que todos los días bajaba a sus manos consagradas.
Ha sido más que notable el eco de su muerte entre los lectores. Un sacerdote desconocido que se muere y llovieron los comentarios y las oraciones por el eterno descanso de su alma. El Blog es ya un hogar para muchos. Que se sienten en su casa y participan de los dolores y las alegrías de los demás. Algunos diciéndolo y los más sintiéndolo. Por los motivos que sean, Dios sabrá, el día que anunciamos la muerte de Alejo, sacerdote de Jesucristo, el Blog batió el record de visitas. Casi dieciséis mil. Como si el Padre de Misericordia hubiera querido que fueran más los que le encomendaran el alma de su siervo.
Y hoy me encuentro con que uno de esos lectores, alejado de Dios hace ya tiempo, confiesa que ha rezado. Cosa que hacía mucho no hacía. Y que piensa en acercarse al sacramento del perdón. Dios se sigue sirviendo de su sacerdote. Y por medio de este Blog. Sólo por eso ya valdría la pena que existiera.
Como dice un comentarista ya tenemos un amigo en el cielo. Si no se olvidó de nosotros en ese complicado momento del paso de la vida a la muerte, o, como firmemente creemos, del paso de la vida a la Vida, se acordará de nosotros allí donde está. De su Iglesia, de su patria, de nosotros, de su Blog.
Hoy es para mí un día gozoso y emocionado. Y creo que debía decíroslo.