Patéticos testimonios

La cigüeña de la torre
25 oct 2007 - 09:32

No tengo la menor obsesión por el MOCEOP. Si hablo de él es por su empeño. Un día sí y otro también comparecen. Y compadecen.

La última la tenéis en Redes Cristianas y en el Foro JAI. Patética. Se reunieron y contando mujeres y niños, que correteaban por allí, cincuenta. Y como todos conocemos a las mujeres y sabemos de su entrega y su insistencia, seguro que entre los cincuenta, además de ellas y los niños, habría alguna abuela por línea materna y alguna amiga por esa misma línea.

"Ves pa llá" y verás que ambientazo. Todas decimos misa. Y si quieres decir algo lo dices en la homilía esa. Sin problemas. Y te escuchan. Y eso que uno fue geólogo o teólogo o como se llame eso. Y hay otro que acaba de separarse de su compañera y que, aunque tiene 72 años los lleva bien y a nada que te esfuerces lo enganchas. Está solísimo. Y tú, Mari Puri, tampoco eres una niña. Que los cincuenta ya los tengo yo y tú has "nacío" antes.

No es que lo cuenten así pero así se entiende. Y lo peor es que así ocurre. MOCEOP se muere, como era normal, como todo el mundo había vaticinado. Él sabrá si prefiere fallecer dignamente, en la intimidad, o si quiere hacerlo en la plaza pública. Para que todo aquel que pase por allí contemple los estertores de la agonía.

Los curas obreros, que ya deben ser tres o cuatro como mucho, optaron por la discreta desaparición. Cosa que les alabo. Los casados y pesados, quiero decir que hay otros muchos curas casados, la inmensa mayoría, que han enterrado discretamente su pasado, se empeñan un día sí y otro también en contarnos lo pocos que son y su inmenso fracaso. Me limito a hacerme eco de sus tristes voces.

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