La encarnación continuada El Evangelio en una sociedad laica (I)

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"Una sociedad laica es un pueblo donde las personas quieren ser ellas mismas y decidir por su cuenta, sin imposiciones foráneas sean políticas o religiosas"

"Nada tiene que ver con el laicismo que niega el derecho de las personas a practicar una religión ni con el fundamentalismo religioso que pretende imponer una religión a todos ciudadanos"

"En sociedades como la española donde por mucho tiempo se impuso una sola religión, el cambio de mentalidad es urgente pero no se hace de la noche a la mañana. Para ese cambio pueden ser algunos criterios formulados en el Vaticano II"

"Será lamentable que las nuevas generaciones de cristianos olviden la intención y la orientación renovadoras del Vaticano II que siguen siendo clave para la reforma que hoy necesita la Iglesia"

La palabra griega “laos” significa pueblo. Una sociedad laica es un pueblo donde las personas quieren ser ellas mismas y decidir por su cuenta, sin imposiciones foráneas sean políticas o religiosas. Nada tiene que ver con el laicismo que niega el derecho de las personas a practicar una religión ni con el fundamentalismo religioso que pretende imponer una religión a todos ciudadanos.

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En sociedades como la española donde por mucho tiempo se impuso una sola religión, el cambio de mentalidad es urgente pero no se hace de la noche a la mañana. Para ese cambio pueden ser algunos criterios formulados en el Vaticano II. 

1. Es verdad que el Concilio tuvo sus limitaciones. Se celebró a mediados del siglo pasado, en diálogo con una etapa de la modernidad que ya estaba cayendo. Además los obispos y teólogos más influyentes eran europeos y su preocupación primera no fue responder al justo clamor de los pobres por su liberación, sino presentar de modo creíble la fe cristiana para una sociedad en rápido proceso de secularización.

Pero hay en los documentos conciliares algunos principios de la fe o experiencia cristiana que siguen teniendo actualidad en una sociedad cada vez más emancipada de la tutela religiosa, en nuestro caso de la religión católica. Y será lamentable que las nuevas generaciones de cristianos olviden la intención y la orientación renovadoras del Vaticano II que siguen siendo clave para la reforma que hoy necesita la Iglesia.

2. La fe cristiana no se reduce a creencias.  Es más bien apertura libre y total de las personas a la comunicación de Dios que se está dando como fuente  de vida. Y como esa revelación de Dios tiene lugar en una sociedad cambiante, la comunidad de fe que llamamos Iglesia, ya lo decía San Bernardo, tiene dos ojos: mira atrás y mira adelante. La única forma  de mantener la tradición viva sin caer en tradicionalismos, es una Iglesia “en salida”, sensible a lo nuevo que quiere nacer.

La reflexión teológica se mueve en el interior de la fe: luego para ser auténtica, tiene que ser también una teología “en salida”; con una dimensión hermenéutica o interpretativa de las fe cristiana  en las nuevas situaciones culturales que se vayan presentando. A esa perspectiva responde una sección hace meses abierta en Religión Digital. Y en esta sección van las reflexiones desde algunos imperativos fundamentales del Concilio y leyendo signos de nuestro tiempo. Irán saliendo  los miérdoles de las siguientes semanas.

Gracias a quienes se dignen leer estas reflexiones y las amplíen con sus comentarios.

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