Domingo 6º del tiempo ordinario
La verdadera religión
Una Semana Santa despojada de sus vestiduras
Evangelio del día:
“En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará. Otro de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba en la mesa al lado de Jesús; recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: Señor, ¿quién es? Le responde Jesús: Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar; cuanto tomó Judas el bocado, salió. era de noche. Cuando salió, dice Jesús: amigos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir. Simón Pedro le dice: ¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti. Le responde Jesús: ¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces”.
Un discípulo solo piensa en su beneficio económico y para conseguir más dinero es capaz incluso de traicionar y vender al Maestro. El evangelista comenta: “era de noche”, la acción de Judas es de las tinieblas; no conduce a nada bueno.
Otro discípulo llamado Simón Pedro promete seguir a Jesús por escabroso que a trechos sea el camino. Pero cuando llegan las dificultades, opta por su propia seguridad y niega incluso pertenecer al grupo de los que siguen a Jesús. Este discípulo, después de la caída, lamenta su incoherencia y así refleja bien la conducta de muchos que avanzamos en la vida tratando de llegar a ser cristianos o seguidores de Jesús, pero cayendo en la incoherencia muchas veces.
Como horizonte hacia dónde mirar está el “discípulo ideal”; el que se reclina en el pecho de Jesús, una forma literaria de expresar su intimidad con él, Ese discípulo ideal no es un espiritualista evadido de la realidad pues permanece junto a la cruz; sufre la conflictividad y es capaz de sufrir lo que sea por seguir a Jesús construyendo la fraternidad en este mundo.
3. La crisis biológica que está generando el corona-virus acarrearán una crisis económica. Y ya desde ahora todos y cada uno debemos plantearnos qué conducta vamos a seguir.
¿Nos dejamos llevar como hasta ahora por la insaciable codicia de Judas quedándonos con la lógica del mercado que prostituye la lógica del derecho en política y corrompe incluso ese espacio de gratuidad que es la familia?
Puesto que en esta crisis aflora con fuerza un nuevo humanismo ¿no será mejor ir por ese camino, aunque muchas veces nos veamos defraudados por nuestras mismas incoherencias como el discípulo Simón Pedro?
La fe o experiencia cristiana que vive de modo único y singular el “discípulo amado”.Que implica sufrir los conflictos y un serio compromiso para superarlos. Esa fe puede ser luz para la conversión a la solidaridad que será necesaria para la reconstrucción económica que deberemos emprender pasadas estas semanas de agobio y de muerte.
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