Cuando la esperanza flaquea

"Levantad a cabeza"

Los humanos andamos siempre a la espera. Unas veces andamos tristes porque lo esperado es malo, y otras veces nos ponemos contentos porque algo bueno se acerca. Solo cuando el porvenir es halagüeño la espera se hace esperanza. Quizás hoy nuestra espera se ve amenazada por muchas incertidumbres en muchos terrenos.  En una situación parecida estaban muchos, incluidos los cristianos en el siglo primero, cuando el evangelista Lucas invita: “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.

           Según la fe o experiencia cristiana la historia del mundo discurre en una Presencia de amor  que continuamente se está dando en los acontecimientos de cada día, pues “en El existimos nos vemos y actuamos”. Esta fe se concreta en una actitud nueva para mirar con nuevos ojos lo cotidiano y discernir los brotes de esa Presencia.  No solo en los anhelos y compromisos de amor, de justicia y de paz que ya ennoblecen a nuestro mundo. Ni solo en la sed de felicidad que sigue pujando en el corazón humano mientras comprobamos que el mayor bien es pequeño. Son millones las personas que no se resignan a vivir esclavizadas y su clamor por una vida digna es un signo del Espíritu. Cada vez hay más personas, grupos y movimientos que, sensibles a esa dimensión de trascendencia que nos inquieta, buscan una espiritualidad incluso al margen de las religiones tradicionales.  Debemos levantar la cabeza para descubrir esa Presencia de amor que continuamente está viniendo en estos y otros fenómenos; incluso en la misma crisis de la Iglesia preocupada por llegar a ser ella misma. Y más aún, en la indiferencia masiva y en los muchos agnósticos que se apartan de la religión quizás porque no perciben en la conducta de sus fieles un testimonio creíble.

         En la Iglesia el adviento es tiempo litúrgico de preparación a la Navidad o nacimiento de Jesucristo, presencia de lo divino en lo humano. Pero la encarnación de Dios que, según la fe cristiana tuvo lugar de modo único en Jesucristo, continúa de algún nodo en la historia de la humanidad.  También en nuestro tiempo tan revuelto y a veces tan contradictorio. Procuremos levantar la cabeza, abrir los ojos y ampliar nuestra mirada para entre sombras descubrir esas pequeñas luces que van surgiendo en todos los rincones del mundo y  anuncian que ya está cerca la aurora.

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